Ópera y Teatro musical

Las contraltos españolas del siglo XIX

J. Enrique Peláez Malagón

viernes, 23 de noviembre de 2001
Las contraltos son las voces femeninas más graves del registro en la voz humana, su tesitura se encuentra entre (Fa2-Fa4), lo cual las hace aptas para desempeñar una serie de papeles muy específicos y de singular rareza como es el caso de Azucena en el Trovador de Verdi o el papel de Cherubino en Las bodas de Fígaro de Mozart.España cuenta con escasos ejemplos de esta voz, utilizándose para la representación de estos papeles a mezzosopranos de registro especialmente grave.No obstante en el siglo XIX contamos con tres importantes ejemplos de gran importancia en el panorama operístico a nivel europeo.La contralto Lucrecia Arana fue la cantante más famosa en España, dentro de su registro de voz, en los años finales del siglo XIX y principios del XX.Atendiendo a un orden exclusivamente cronológico, nos encontramos en primer lugar con la contralto Elena Armanda Sanz Martínez de Arizala, cuyo nombre artístico será:Elena Sanz. Nació en Castellón de la Plana el 15 de Diciembre de 1849.Al ser su padre un funcionario, éste es trasladado a Madrid cuando Elena es sólo una niña, por tal motivo ingresa en el colegio de niñas de Leganés, donde aprenderá canto a la vez que realizará sus primeras actuaciones en el coro de su Iglesia. Debido a las peculiaridades de su voz, sus padres y maestros deciden que ingrese en el Real Conservatorio de la capital. Allí será discípula de Baltasar Saldoni, quien le proporcionará una audición con Enrico Tamberlick, éste, reconociendo la calidad de la contralto la recomienda para que vaya a París y en 1868 la inscribe como artista en el Teatro Chambery, representando ese mismo año el papel de Azucena en El trovador.Desde este momento, es reconocida en los grandes teatros del mundo. Será una asidua en la Scala de Milán en donde compartirá cartel en muchas ocasiones con Julián Gayarre. Justamente en la Scala cosechará sus mejores éxitos, sobre todo en sus interpretaciones en La favorita y Carlos V de Halévy, de entre todas las óperas que representó allí desde los años 1870 a 1876. Sin abandonar sus representaciones en el afamado teatro milanés, Elena Sanz realizará giras por todo el mundo, Gayarre la solicita para su gira americana por Argentina y Brasil y Adelina Patti para su gira en San Petersburgo y otras capitales centro europeas.En 1876 la contralto será contratada en la Ópera de París por dos temporadas, sumando a su elenco de papeles el de Maddalena en Rigoletto. Estos dos últimos años también coincidirán con sus estrenos en España en El Teatro Real de Madrid.En el año 1878, la cantante, a los veintinueve años abandonará la escena definitivamente por motivos personales. Morirá unos años después, el 24 de Diciembre de 1898 en París a los cuarenta y nueve años de edad.Referirnos a los motivos personales, es un poco hacer referencia a la historia de España del último tercio del siglo XIX. La artista conocerá a Alfonso de Borbón (futuro Alfonso XII) en Viena en el año 1872, desde entonces ambos fueron amantes. Esta relación no dejaría de ser algo coyuntural (y un tanto de novela), el príncipe y la diva, si no fuese porque en el año 1875 Alfonso es coronado rey en España, y en vez de finalizar esta relación, Elena, decide abandonar su ejercicio profesional para poder estar al lado de su amante, ambos mantendrán su romance en Riofrío en una casa cercana a la Sierra madrileña. Este romance era por todos conocidos, incluso Isabel II hablaba de Elena como de "su nuera ante Dios" (la soberana fue quien los presentó y fomentó la relación). Elena tendrá dos hijos del monarca, uno, Alfonso, nacido en 1880 y otro Fernando, nacido en 1881. De esta relación y de esta descendencia todo el mundo hablaba, máxime cuando Alfonso XII no tenía hijos varones que le sucediesen en el trono. Al morir el rey y enviudar la reina Maria Cristina (1885) Elena ha de renunciar a cualquier pretensión por parte de sus hijos al trono, negociando en este sentido unas condiciones para su exilio y el de su familia.Las características de su voz eran las de una contralto, ancha y sonora de expresión considerable y predispuesta sobre todo a los fuertes acentos dramáticos.No existe ninguna grabación ni registro sonoro de Elena Sanz.Otra contralto célebre será:Lucrecia Arana. Nació en Haro (La Rioja) el 23 de Noviembre de 1871.En su infancia pasó grandes problemas económicos ya que su padre muere un año después de su nacimiento en las guerras carlistas, motivo por el cual son además confiscados todos los bienes familiares. Madre e hija subsistirán gracias a la ayuda económica de la familia López Heredia, quienes al ver las posibilidades para el canto de la niña la llevan a estudiar con el compositor Latorre. Éste a su vez recomienda que se dedique al canto de una manera profesional y le encuentra trabajo en la compañía del Teatro de la Zarzuela de Madrid.De este modo podemos hablar de una primera fase en la vida profesional de la cantante centrada en la representación de obras de zarzuela para este teatro madrileño. Sus éxitos y el cariño del público serán tales que será conocida como "la tiple de los madrileños". Participará durante doce años (1889-1901) en los grandes estrenos que se produzcan allí. Son de destacar en este sentido sus representaciones de La cariñosa de Bretón, Gigantes y cabezudos, (obra del maestro Fernández Caballero, quien la compuso expresamente para ella) La viejecita, La Virgen de la Vega, La villa de don Diego de Pérez Montenegro..., obras todas que consolidaron la fama de la artista por toda España.A partir de 1901, la contralto abandonará la compañía de zarzuela y se dedicará a representaciones por varios lugares de la geografía española, como en el Teatro Arriaga de Bilbao, Recoletos en Madrid, Tívoli en Barcelona, Principal en Valencia...Tras este periplo decide retirarse de la escena el 1 de Junio de 1907 tras su aparición en el Teatro Real de Madrid con Cháteau Margaux.Fijará su residencia entre Madrid y Valencia hasta su muerte, acaecida el 9 de marzo de 1927.Cuatro años después, en 1931 se creará el 'Concurso de canto Lucrecia Arana' en memoria de la artista bajo los auspicios del escultor Mariano Benlliure, quien estuvo vinculado sentimentalmente a la cantante.La voz de la contralto era, a tenor de las críticas, brillante y espontánea, acompañada de un fraseo poderoso y contundente. Ésta circunstancia acompañada de sus dotes de actriz, amén, de una figura esbelta, la hacían la candidata por excelencia para representar los papeles travestidos en algunas obras como el de Carlos en La viejecita, o Alberto en El tío Juan.Su discografía es poco completa. Grabó para el sello Gramophon algunos fragmentos de zarzuela como los de 'brindis' de La viejecita, o la jota 'Si las mujeres mandasen' de Gigantes y cabezudos (GC 63671) si bien también puso su voz al servicio de otros géneros como el tango El gorro frigio (GC 63519) o diversas baladas gallegas (GC 53501). Excepcionalmente grabó un fragmento de ópera, concretamente el 'Ave María' de Caballería rusticana. (GC 63506)La última de las contraltos españolas estudiadas será:Matilde Blanco Granados, Nació en La Carlota (Córdoba) el 22 de Mayo de 1887.Tras realizar algunos estudios de canto en España, pronto decide marchar a Italia para poder completarlos. Es de suponer que sus primeras representaciones fuesen por diversos teatros italianos, no obstante estos datos se desconocen y sólo se tiene noticia de la cantante en sus estrenos más famosos en los grandes teatros líricos.Se tiene constancia de sus representaciones de Magdalena en Rigoletto para el Teatro Colon de Buenos Aires en donde también representó Falstaff o Aida (1918), Zia principessa en el estreno de Sour Angelica para el Teatro Constanzi de Roma (1919); Carmen para el Teatro Municipal de Santiago de Chile (1924); misma obra que estrena en La Scala de Milán unos meses después.A partir del año 1925, la contralto desaparece de la escena, perdiendo todo su rastro hasta tener noticias de su muerte en un asilo para artistas retirados de Milán, el 10 de Abril de 1962.Las características de su voz eran las propias de una contralto, grave y profunda con una potencia que supera la de las mezzosopranos. En este sentido Sagarmínaga, habla de ella como "la genuina voz contralto aparecida en España a lo largo de todo un siglo". En cualquier caso, todo las referencias hablan del poder vocal de la artista, de la majestad de su tonalidad que hacía que su voz llegase a todos los rincones de la sala. Tanto es así que en España se decía de ella que "violentaba las leyes naturales" y que se acercaba a ser la voz de "un monstruo", tal vez esta circunstancia, la excesiva gravedad de su registro hizo que no fuese reconocida y terminase marginada de la escena.Desgraciadamente no existe documentación sonora a la que poder hacer referencia y a la que poder acudir para comprobar la gravedad de su registro.

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