Reportajes

II Symposium Internacional Diego Fernández de Musica de tecla española

Judith Ortega

martes, 20 de noviembre de 2001
Durante los días 12 y 13 de octubre se celebró en Mojácar (Almería) este segundo Simposium internacional dedicado a la música de tecla ibérica dirigido por la clavecinista Luisa Morales. El evento lleva el nombre de Diego Joseph Fernández, constructor de instrumentos que nació en Vera, localidad de la provincia de Almería muy cercana a Mojácar.Este symposium se enmarca dentro de un festival que incluía otras actividades como conciertos, una exposición fotográfica y una feria de constructores y editores, actividades que tuvieron lugar entre los días 12 y 15 de octubre. Estuvo organizado por la Asociación Cultural LEAL, y ha sido apoyado económicamente por el Ministerio de Cultura, Diputación Cultural de Almería, Caja Murcia y los Ayuntamiento de Mojácar, Vera y empresas de la zona.La exposición fotográfica tuvo lugar en el Parador Nacional de Mojácar, en el que se pudieron contemplar desde los primeros pianos construidos en España hacia 1740 hasta el desarrollo de la escuela nacional hacia 1830. La feria contó con constructores y restauradores que llevaron algunos de sus instrumentos de teclado, editoriales y casas de discos de música española.El encuentro se celebró en el Parador Nacional de Mojácar, bellísimo lugar que ofrecía todas las comodidades posibles para los participantes, y que acogía también la muestra de claves y exposición fotográfica. El desarrollo de estas actividades en un mismo marco propició el encuentro y relación entre todos los asistentes de procedencia muy diversa, con representación de España (Cataluña, Madrid, Valencia, Zaragoza, Cuenca, Almería, Salamanca…), Estados Unidos, Portugal, Francia y la presencia de diferentes profesionales de la música como musicólogos, intérpretes, constructores, restauradores y editores.El seminario se articuló en dos partes, la primera celebrada durante el primer día llevaba por título El piano en España hasta 1830. Los orígenes del piano en España desde el 'clavicordio de piano' hasta el 'piano' que estuvo moderada por Cristina Bordas, especialista en organología y profesora en la Universidad Complutense de Madrid.Esta primera parte, después de la apertura del Simposium, fue iniciada con la intervención de Gerard Doderer acerca de El piano del siglo XVIII en Portugal. Una visión actualizada, en la que dio cuenta de las últimas investigaciones acerca del piano en Portugal después de varios estudios que se han centrado en el instrumento, y se refirió al importante constructor Antunes del que se ha conservado en excelente estado un piano de 1767, importante para conocer las nuevas posibilidades sonoras para las que escribían los músicos, muchos de ellos dedicando sus obras al infante portugués D. Antonio de Bragança.Seguidamente intervino David Sutherland, constructor procedente de Ann Arbor (Michigan, Estados Unidos), con la ponencia Primeros antecedentes de la técnica idiomática del piano, que puso de manifiesto las rápidas respuestas al instrumento inventado por Cristofori y evidencias de que el instrumento inspiró prontamente un nuevo repertorio.El último ponente de la mañana fue Michael Cole. Este investigador es autor de un libro de referencia sobre el piano, que incluye importantes avances en el conocimiento de este instrumento, y que contiene novedosas propuestas metodológicas para su estudio, como es la aplicación de las medidas de la época y no las actuales, clarificadoras para el conocimiento de la difusión del instrumento. En este foro su intervención se centró en la transición Del clave al piano. La importancia de las mujeres. Para ello presentó datos elocuentes de las fuentes literarias y plásticas en relación a la imagen de la mujer asociada a estos instrumentos de teclado, que está muy por encima de la del hombre. Esto se relaciona asimismo con la penetración del instrumento en las clases acomodadas como parte de un proceso internacional. Según Cole, estos hechos se explican por cuatro razones: las mujeres se convirtieron en el centro de los actos sociales y causaron enorme admiración. Al principio las mujeres se formaron con profesionales, pero poco a poco ellas mismas se convirtieron en maestras, lo que les permitió cierta independencia económica. Algunas de las razones por las que el instrumento preferido era el piano de mesa son que resultaba más barato, su tamaño, menor, y forma, eran las justas para el ámbito doméstico, y finalmente el encanto de su sonido.Romà Escalas, director del Museu de la Música de Barcelona, presentó un fortepiano Cabinet del constructor vienés Johann Schantz. Procede de la Casa Papiol de Vilanova y la Geltrú, perteneciente a una familia de comerciantes con América. Relacionó estos instrumentos con la clase burguesa y su utilización para bailes y fiestas. Tiene gran potencia sonora, mayor que los pianos de mesa, por lo que sería más apropiado para bailes que para otras sesiones más íntimas. Se conserva también el repertorio que se tocaba dentro del armario que da nombre a este tipo de instrumento. Este repertorio lo forman fundamentalmente géneros bailables muy en boga en la época. Esta tipología de instrumento es bastante rara.Ya por la tarde, Cristina Bordas presentó un, hasta ahora, desconocido piano de mesa organizado construido por Francisco Flórez en 1794. Se guarda en el Palacio Real de Aranjuez, y no está completo aunque parece que este piano de mesa contaba con una parte de órgano que se acoplaba, lo que define su enorme originalidad.A continuación José Luis García Orozco, constructor y restaurador mexicano asentado en París, basó su intervención en la Construcción y restauración de clavecines, clavicordios y pianofortes en México. Presentó lo que es la nómina de instrumentos históricos y reproducciones conservados en México que recién ha comenzado a ser atendida por los investigadores.Inmaculada Cuscó, becaria del Museo de la Música de Barcelona, presentó los Pianos españoles de principios del siglo XIX del Museo de la Música de Barcelona. Describió las características de los instrumentos, y presentó algunas grabaciones realizadas en dos de ellos que después de su restauración permiten ser utilizados de cara a la interpretación.Laura García de la Cruz, de la Universidad Complutense de Madrid, presentó las nuevas adquisiciones de la Colección Hazen. Hazen es una de las empresas dedicadas al piano más antiguas de España, y aunque en la actualidad se dedica a la distribución y venta de pianos, durante mucho tiempo fueron constructores con la marca Hosseschrueders, que, procedentes de Holanda, se instalaron en Madrid. La casa Hazen mantiene una interesantísima colección histórica de pianos que se puede visitar, en la Carretera de La Coruña Km 17,200, Las Rozas (28230-Madrid). L. García presentó los últimos instrumentos adquiridos para la colección: un piano de mesa Hosseschrueders de 1815?, otro de 1817, otro de 1822, otro de ca. 1830, un piano de mesa Erard de 1791, un piano de mesa de Francisco Fernández de 1806-20, un piano de mesa Pons de ca. 1830; un piano de mesa Muzio Clementi, un piano de cola Broadwood de 1801 y un piano de mesa Garcka de 1792.En el foro que dio cierre a esta primera sesión se plantearon diferentes cuestiones. Entre ellas destacó cuál sería el marco en que se desarrollaba la música para instrumentos de tecla -clave o piano- y en qué medida y contexto tuvo lugar dentro del entorno eclesiástico. Aun se desconoce el papel del piano en el ámbito del teatro. Se remarcó el hecho de que en torno a la década de 1760, después de la muerte de Scarlatti, María Bárbara de Braganza y Fernando VI y la marcha de Farinelli, se produjo una ruptura en la construcción de pianos. Hacia la década de 1770 se vuelve a tener noticias sobre todo de la construcción de modelos ingleses. Se insistió en que sería necesario hacer un mapa con los datos conocidos para la Península que marcaran los puntos de mayor actividad y sus características. Algunos centros importantes en la producción de música de tecla se encuentran en Valencia, Cataluña, País Vasco, Sevilla y Madrid.La segunda sesión Música española para teclado desde 1740 hasta 1830. Interpretación y repertorio se desarrolló a lo largo del día 13 y estuvo moderada por la directora del encuentro Luisa Morales.Comenzó Susanne Skyrm, del departamento de Música de la Universidad de South Dakota, que habló sobre Las sonatas de José Gallés. Hacia un nuevo estilo. A través del análisis de un corpus de 23 sonatas, hizo referencia a la evolución del estilo en la obra del compositor. Estas obras, que según S. Skyrm carecen de la solidez de las obras para tecla de otros países, falta que se aprecia en general en el repertorio de tecla español (a esta característica de la música de tecla hispana se hizo referencia durante el debate posterior). En las últimas sonatas de Gallés se aprecia el cambio de concepción en el lenguaje instrumental, siendo más propias para interpretarse al piano.Seguidamente la intervención de Linton Powel, de la Universidad de Texas (Arlington, Estados Unidos), versó sobre La elaboración de cadencias en la música española para tecla de finales del siglo XVIII. Se refirió a la importancia de la improvisación propia de la música desde la Edad Media y la práctica de la elaboración de cadenzas, término aplicado desde el Renacimiento y que también fue propia de la música de tecla española. Expuso algunos ejemplos existentes en obras de José Gallés, Felipe Rodríguez, Anselmo Viola, Josep Vinyals, Scarlatti, Soler, y abordó los problemas de su interpretación.John Collins, siguiente participante, no pudo asistir, por lo que su ponencia, titulada Félix Máximo López. Un nuevo caso de adaptación y recreación a partir de una fuente extranjera, fue leída por Martin Voortman. En ella se refería a la utilización de obras del padre Martini por parte del músico español, y analizó cómo se lleva a cabo la utilización de este material. Alma Espinosa ya ha estudiado la utilización que hace de F.M. López de material procedente de obras otros autores, como algunas sinfonías de Haydn.F. J. Cabañas Alamán, en su intervención Música para dos órganos en la catedral de Cuenca, se refirió a las 22 obras para dos órganos conservadas en el archivo de la catedral de Cuenca, de amplio abanico cronológico (1807 a 1879). Esta información era ya conocida por haber sido publicada en el catálogo del Archivo musical de la Catedral. También expuso algunos datos conocidos sobre sus autores vinculados a algún cargo musical catedralicio. Su afirmación de que los conciertos de Soler fueron compuestos para clave en vez de serlo para dos órganos fue corregida por L. Morales haciendo referencia al estudio de B. Kenyon donde se refiere a esta obra y el instrumento para el que fueron compuestos. Su propuesta era que este repertorio parece ser característico del entorno conquense. A continuación Miguel Angel Picó, del conservatorio de Alicante, nos describió Los 'Ensayos para pianoforte' de María del Carmen Hurtado y Torres.Una de las aportaciones más interesantes, en lo que a nuevo repertorio se refiere, fue la intervención de Carlos Escribano, Fernando Calonge y Diego González de Lerma sobre la Música de tecla en unos manuscritos sevillanos del siglo XVIII. Estos dos manuscritos, conservados en la Biblioteca de Geografía e Historia de la Universidad Complutense de Madrid forman parte de un fondo más amplio, cuya catalogación se lleva a cabo por parte de los alumnos de la asignatura de Patrimonio en la especialidad de Historia y Ciencias de la Música bajo la dirección de Cristina Bordas, profesora de esta materia. Este fondo procede de un convento sevillano. A falta de un estudio completo de las fuentes, parece que uno de ellos contiene obras inéditas de Nebra, Joaquín Montero y Antonio Soler. También hay obras del abate Rosi, Vento y David Pérez. Otro punto de interés del manuscrito es la presencia de indicaciones dinámicas de piano y 'fuerte' en una de las piezas. El otro manuscrito presentado lleva por título Cinco quadernos de musica cantavile compuesto por Arnaldo de Hesper. Este músico era segundo organista de la catedral de Sevilla a mediados del siglo XVIII. Sólo se conservan los tres primeros cuadernos y son ejercicios para ejercitar el bajo continuo en un instrumento de tecla.María Lluisa Cortada, nos presentó las obras de tecla de Anselm Viola, información ya publicada en el libro sobre este músico catalán del que es autora. Su intervención fue profusamente ilustrada con grabaciones de su interpretación. Se refirió a las obras desde un acercamiento meramente descriptivo y definiendo el estilo con términos como pre-clasicismo que en nada aclaran el panorama conocido.Finalmente M. Voortman, procedente de Barcelona, nos informó de una lista de nombres y obras integrantes de un repertorio de tecla de la Biblioteca de Cataluña, que parece que no es inédito. Asimismo presentó una original obra para tecla de José Elías en forma de aria.En el foro que precedió al final del encuentro se apuntaron algunas reflexiones en torno a la interpretación del repertorio con la participación de intérpretes como Rodrigo Madrid y Maggie Cole.El balance del seminario, aunque las participaciones tuvieron un interés desigual, fue altamente positivo y discurrió en un ambiente cercano y muy cordial. Incluso los medios electrónicos estuvieron de parte de los ponentes en todo momento, y merece ser destacado que facilitaron en gran medida la comprensión de los contenidos puesto que las participaciones se desarrollaron en inglés y castellano. Quiero destacar un hecho altamente positivo y es que pese a lo apretado de las intervenciones se respetó escrupulosamente el tiempo dedicada a cada una de ellas, y por tanto después siempre hubo lugar a una provechosa discusión, dedicando por tanto amplio espacio al debate, completado con los dos foros programados, y de los que habitualmente casi carecen los encuentros de este carácter, cuando no se consiguen obviar por completo.Hay que destacar la presencia y participación durante este simposium de los constructores Kenneth Collier, Patrick Carrère y Pascal Herpin, así como de la editorial Scala Aretina, que comienza su andadura recientemente y que presentó muchas novedades editoriales de música hispana hasta el s. XVIII.No me queda más que desearle a esta iniciativa, dedicada a la música de tecla española, un largo camino por recorrer.

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