Artes visuales y exposiciones

Yoko Ono. Half-a-wind Show. Retrospectiva.

Lourdes Lesarry

viernes, 11 de julio de 2014

El Museo Guggenheim de Bilbao expone en su tercera planta hasta el 4 de septiembre 2014, Yoko Ono. Half-a-wind Show. Retrospectiva. Una exposición de unas 200 piezas que hablan de 60 años de vida entregada al Arte y la Música. Instalaciones, objetos, películas, dibujos, fotografías, poemas, conciertos, obras de audio... y performances. Todo ello organizado con motivo de su 80 cumpleaños, el año pasado, en el Schirn Kunsthalle de Frankfurt y que, en estos momentos, se exhibe en Bilbao.

 

Catálogo de la exposición "Half a Wind Show"

Al mismo tiempo que aprendía a caminar, la niña Yoko demostró un gran talento por la música, y, a una edad bien temprana, cuatro años, dió su primer concierto público. Creció en una familia culta que amaba la Música. Su padre quiso ser pianista y su madre fue una gran conocedora de instrumentos musicales tradicionales de Japón. Se formó en la prestigiosa escuela de Jiyu-Gakuen Music School de Tokyo, donde aprendió piano y composición, ópera y lieder alemanes.

La pequeña Yoko Ono

El destino empujó a Yoko a Norteamérica, donde continuó su formación y andadura junto a los compositores más especiales del panorama musical neoyorkino: John Cage y La Monte Young. El final de los 50 y los principios de los 60 fueron ricos años en experiencias y nuevos enfoques para la música, en los que Yoko Ono participó y dejó su impronta: años importantes en los que la trayectoria de la artista despegó, de ser una mera intérprete a ser creadora de su propia obra.

Yoko Ono y Joohn Lennon. Nueva York, 8 de diciembre de 1980

Mujer de mirada profunda, dedicó toda su vida al Arte, la Música y el Cine Experimental, siendo pionera en el Arte Conceptual y de la Performance. Además, tuvo que convivir en armonía con la alargada sombra de su marido, el ex-Beatle, John Lennon. De ahí que sus creaciones no fueran del todo bien conocidas o apreciadas. Algunos la culpabilizaron de la ruptura de los Beatles. Otros, despectivamente, la apodaron Dragon Lady, sin reparar que este nickname también lo era de un avión monoplaza de estratosféricos vuelos: el Lockheed U-2.

Yoko Ono , "Grapefruit"


Lady Gaga y Yoko's Plastic Ono Band en el Orpheum Theater de Los Angeles

La exposición está organizada en secciones. Las salas muestran las obras más significativas desde la década de los 60 -performances, trabajos sobre papel y objeto- cuando Yoko Ono ya era protagonista de la escena neoyorquina de vanguardia junto al músico John Cage, el fundador de Fluxus George Maciunas y el director de cine Jonas Mekas. Otras secciones recorren toda su carrera hasta la actualidad, mostrando su producción cinematográfica y musical. Algunas de estas obras están inspiradas en su colaboración con John Lennon y otras son mucho más recientes, como por ejemplo el álbum que Ono grabó con Thurston Moore y Kim Gordon en 2012, o el concierto junto a Lady Gaga y Yoko's Plastic Ono Band en el Orpheum Theater de Los Angeles.

Yoko Ono, En-Trance

En la obra introductoria. Yoko juega con la palabra En-Trance. El espectador se enfrenta una “entrada doble”, compuesta por una cortinilla y una puerta giratoria. Este es libre de escoger uno de los dos modos de entrar en el universo de Yoko, pero los dos no son válidos; solamente uno es el que nos permite entrar en él. El título de la instalación hace hincapié en que es necesario estar en un estado de ensimismamiento o de trance.

Conforme avanzamos por las diferentes salas del edificio diseñado por Frank Gehry, vamos tomando conciencia de que el arte de Yoko no se basa en los principios del arte tradicional sino más bien en aquellos de la música, el lenguaje y la filosofía, pues todos sus trabajos tienden a lo Efímero. Su preocupación abarca lo poético, lo ambiguo, y, a veces, el absurdo.

No hay que olvidar que la artista desarrolló su propio concepto de Arte en “la era de la desmaterialización de la obra de arte” y que estableció una relación importante con el movimiento Fluxus y su fundador George Maciunas “para crear un Tsunami en el arte... para promover un arte vivo, el anti-arte...”

Yoko Ono, Cut piece

Luz y Sombra, Agua y Fuego, Aire y Cielo... todo nos lleva a reflexionar sobre la brevedad de la existencia humana, o sobre aquello que compartimos con otros individuos... el aire. O la búsqueda de la unión de contrarios y el ansiado equilibrio. Todos estos enfoques, extraídos de su propio bagaje cultural, religioso y la influencia de la cultura occidental con ideas del existencialismo francés, con-forman un mundo plástico y onírico que llega al espectador. Sus trabajos son híbridos que utilizan diferentes medios de expresión y de género; yendo más allá de las categorías establecidas. 

Yoko Ono, Voice piece

El universo sonoro de Yoko Ono

El año 1962 fue importante para Yoko. Su contribución a la música junto a John Cage, en la pieza Music Walk representada en Tokyo, había dejado ya de ser la de una mera intérprete de una obra, para ser un artífice importante de su propia representación, contribuyendo con una voz ricamente modulada de amplio registro sonoro. Una voz híbrida de grito y canto: the scream-singing, producto del aislamiento sobre una concepción estereotipada acerca de la histeria como enfermedad típica de la mujer. Desde entonces, empleó su voz como un instrumento de gruñidos, gemidos, suspiros de alivio, respiraciónes, jadeos, chillidos... con tonos de dolor, de placer, todo ello mezclado con palabras inventadas que no constituían idioma alguno: llevando la voz a un estado amorfo y primitivo, que rompía con las barreras y jerarquías sociales, y la diferencia entre Oriente y Occidente.

Yoko Ono, performance en Tokyo

Así pues, cuando Yoko Ono se tumbó sobre las cuerdas de aquel piano de cola sin tapa en Tokyo, ya partía de un concepto musical propio, del que fue pionera junto a La Monte Young. Las partituras o instrucciones de este período reflejan tres convicciones: el tratamiento del lenguaje como sonido, el lenguaje como instrucción para una acción y como objeto.

Yoko Ono, Sky piece to Jesus Christ

En conclusión, sus obras se presentan ambiguas pero permeables a un alto ideal: el ideal de la unión de la vida y el arte.

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