Educación musical

21 personas excepcionales, 8 días excepcionales

Berta del Olivo
miércoles, 30 de julio de 2014
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The Volterra Project, Summer Guitar Institute, 8th edition (9-17 July 2014): 'Women in Music'. Volterra, Toscana (Italia).

Profesorado: Antigoni Goni (Artistic Director); Gaëlle Solal (Visiting artist; Guitar masterclass teacher); Clarice Assad & Andrea Santiago (VOXploration seminar); Bonno Lange (Physiology of music course, Alexander Technique); Nana Simopoulos (‘Business of music’ seminar); Maurizio Villa (Video analysis of music performance seminar).

Director Ejecutivo: Michele Rosa-Clot.

Alumnado: James Aldridge; Neil Beckmann; Roberto Borbone; Romain Cadot; Francesca de Filippis; Berta del Olivo; Luca Patrizio Esposito; Nina Fourie-Gouws; Luca Isolani; Luigi Millunzi; Oliviero Rosa; Ioanna Tsimikou; y Maarten Vandenbemden.

En tierras toscanas, en un paisaje sensual de colinas ondulantes y verdes olivos, se ha clausurado de manera sublime la octava edición de The Volterra Project, un curso de verano de guitarra altamente innovador, creado y dirigido por la gran guitarrista clásica griega Antigoni Goni y por Michele Rosa-Clot. Se trata de una formación integral, de 360º, diseñada especialmente para el guitarrista clásico y con especial hincapié en la formación dedicada a la fisiología musical.

Así, junto con las clases magistrales de guitarra clásica de Antigoni Goni y la guitarrista francesa Gaëlle Solal, y los seminarios sobre el diseño y gestión de proyectos musicales con la compositora e intérprete griego-americana Nana Simopoulos, la formación en fisiología consistió en, por un lado, sesiones de fisiología tradicional y técnica Alexander con el profesor holandés Bonno Lange; por otro lado, en VOXploration, taller de exploración e improvisación vocal y corporal creado por la compositora, pianista y vocalista brasileña Clarice Assad junto con la actriz brasileña Andrea Santiago; y, finalmente, en el análisis de videos de interpretaciones de los alumnos con técnicas de grabación utilizadas en deportes de alta competición con el guitarrista italiano Maurizio Villa, con el objetivo de asegurar una correcta postura corporal, especialmente, una correcta posición de ambas manos.

La misión de The Volterra Project es la de ayudar a una nueva generación de jóvenes guitarristas a desarrollarse cómo músicos e intérpretes completos, preparados para afrontar los múltiples aspectos y retos de sus carreras musicales y para llevar la guitarra a lugares de acceso comunitario, para todos los públicos, más allá de los círculos y salas de conciertos tradicionales. Y más allá, también, del enfoque competitivo tradicional.

Esta octava edición ha tenido como lema ‘Women in music’ (Mujeres en la música), una proposición que invita a reflexionar sobre la facilidad o dificultad para las mujeres de desarrollar una carrera profesional en el mundo de la música. Así, pudimos disfrutar de Trobador, el primer documental sobre la guitarrista americana Sharon Isbin y su ascenso a la cima de su profesión.

El proyecto también contó con un pequeño taller de lutería encabezado por el constructor de guitarras italiano Paolo Coriani, que compartió con nosotros sus investigaciones sobre la construcción de la guitarra y del que pudimos probar varios instrumentos.

Me gustaría hacer una mención especial a la artista visitante de esta edición, la gran guitarrista francesa Gaëlle Solal. Además de su gran concierto, con bellas interpretaciones de la Ciaccona de la Partita nº 2 de Johann Sebastian Bach y de Recuerdos de la Alhambra, de Francisco Tárrega; además de dirigir nuestros ensayos de música de cámara (trío de guitarras para la Habanera de Carmen, de Georges Bizet; cuarteto de guitarras para Images Oubliées, de Claude Debussy, y quinteto de guitarras para The good, the bad, the ugly de Ennio Morricone); y además de tener la oportunidad de disfrutar de una clase magistral con ella, Gaëlle Solal compartió con todos nosotros técnicas de relajación y concentración en sesiones de grupo, para redescubrir la espontaneidad, ganar en claridad mental y mejorar la memoria. Todo ello es muestra de su grandísima generosidad, capacidad, amor por la guitarra y versatilidad. 

En esta octava edición, 21 personas excepcionales se atrevieron a sentir intensamente durante 8 días excepcionales. Aunque disfrutamos de dos grandes conciertos solistas de Antigoni Goni y de Gaëlle Solal y aunque el concierto final de los alumnos fue verdaderamente bello, con grandes interpretaciones solistas de obras de Domeniconi, Giuliani, Barrios, Rodrigo y D’Angelo, alcanzamos lo sublime como grupo, como conjunto, como equipo: no por medio de la búsqueda de la perfección individual en nuestras respectivas interpretaciones, sino por medio de la intensidad y el entusiasmo de vivir y compartir con generosidad una experiencia única e innovadora con personas apasionadas, de talento e inspiración especiales que rozan la locura por la música, por la guitarra y por la vida.

Uno de esos momentos únicos de esta edición fue la interpretación de la obra para cuarteto de guitarras Bluezilian en presencia de su creadora, Clarice Assad. Un verdadero privilegio.

Obviamente, fácilmente se me puede acusar de no ser muy objetiva ya que participé como alumna en el proyecto. Pero, si tuviera que ser objetiva, también este curso ocuparía la primera posición en un hipotético ranking de cursos musicales.

¿Por qué? Por tres razones de peso: la primera es el desarrollo personal y la experiencia educativa del proyecto; la segunda, por la red internacional de contactos creados entre el alumnado de esta edición y también de ediciones anteriores; y tercero, por las nuevas ideas y oportunidades profesionales identificadas y desarrolladas durante el seminario de diseño y gestión de proyectos musicales.

Por desarrollo personal y experiencia educativa de The Volterra Project me refiero a la gran calidad humana y profesional del cuerpo de profesores y del alumnado; la diversidad del alumnado, en términos de edad (de 19 a 37 años) y de nacionalidad (trece alumnos de siete países diferentes); y la experiencia educativa en sí, es decir, el contenido innovador del programa, con estudiantes procedentes de países no pertenecientes a la Unión Europea (tres en total, dos de los Estados Unidos y uno de Sudáfrica), aportando su visión de la guitarra desde sistemas educativos diferentes; la participación de todos los estudiantes en el concierto de clausura (oportunidad única de dar un concierto en Italia); y la calidad de las instalaciones / gastronomía tradicional toscana (las clases y el alojamiento tienen lugar en una bellísima villa italiana, Villa di Scornello, Fattorie Inghirami).

En cuanto al potencial de la red de contactos, trece alumnos de siete países diferentes con ganas de organizar y gestionar sus propios proyectos, a pequeña o mediana escala, pueden dar lugar a múltiples combinaciones de conciertos de solistas así como de diferentes agrupaciones de música de cámara en sus respectivas ciudades de Europa, Estados Unidos y Sudáfrica, en el corto o medio plazo.

Por último, en referencia a la identificación de nuevas ideas y oportunidades profesionales en torno a la música y a la guitarra, cada alumno elaboró un plan de actividades a 1 año, 5 y 10 años bajo la dirección de Nana Simopoulos. Para varios estudiantes, la guitarra era su principal foco de atención, y en ella iban a perseverar mediante varios proyectos. Para los estudiantes de edad más avanzada, sus proyectos giraban en actividades puramente de gestión artística y difusión de la cultura, pivotando sobre la guitarra como gestores y aficionados, pero no como intérpretes dedicados en exclusiva a la guitarra.

Esta octava edición de The Volterra Project ha proporcionado a cada uno de sus participantes nuevas ideas, nuevas reflexiones, nuevas experiencias, dejando un recuerdo intenso, indeleble y duradero. Representa un punto de inflexión, un antes y un después, para cada uno de nosotros.

En mi caso, ha supuesto cumplir una promesa. Quería tocar la Muñeira (Muñeira de Lugo) de la Suite Compostelana de Federico Mompou delante de la maestra Antigoni Goni, cuya interpretación es ejemplar y paradigmática (su versión está disponible en youtube). Y también, en unas de las improvisaciones de VOXploration con Clarice Assad, mientras el coro de mis compañeros cantaba un acompañamiento de bajo, que realmente parecía un coro celta, pude cuadrar el ritmo y la melodía de la Marcha do Entrelazado de Allariz de Carlos Nuñez con mi voz.

Dos momentos, con la Muñeira y con la Marcha, catárticos para mí. Mi pequeño homenaje a dos gallegos excepcionales, Marisa y Pepe Ferreiro, que nos dejaron hace un año. Vuestro recuerdo también es intenso, indeleble y duradero: os echamos de menos.

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