Estudios literarios

Carta a Julio Cortázar

Berta del Olivo

martes, 26 de agosto de 2014

Querido Julio:

Si la memoria no me falla, hace 100 años, solamente, y nada más y nada menos, que nuestra Bruselas te veía nacer, aquí, por pura casualidad, (a unos cientos de metros de donde me encuentro escribiéndote), mientras el Káiser invadía la ciudad. Tuviste un nacimiento bélico: sólo hacía unos días que acababan de declarar la I Guerra Mundial.

Si yo te contara, 100 años después y nos seguimos estremeciendo: ahora tenemos a Rusia en Ucrania, y Europa, de momento, de guerra comercial con Rusia. Por ahora, nada más. Julio, ya ves que estamos así cada poco tiempo.

Julio Cortázar con T. W. Adorno

Sé que empiezas a sospechar que sólo te esté escribiendo esta carta para homenajearte sin más. Y es que estoy aprovechando el parón musical estival en Bruselas, en la Monnaie y en el Bozar, para escuchar y volver a escuchar algunos de tus cuentos y novelas. Sí, ¡acertaste!: en el fondo, esta carta es una excusa para hablar de uno de tus cuentos, El perseguidor, auténtico manifiesto para todo crítico musical y para todo apasionado de la música que nos quiera comprender. [1]

Te lo prometo: déjame hablar de El perseguidor y me voy de escapadita a la playa. Yo prefiero las escapaditas, muy intensas y provechosas. Como buen cronopio , no quiero largas vacaciones. Eso es cosa de famas.[N|2]

El perseguidor, cuyo personaje Johnny Carter, no es otro que Charlie Parker (la dedicatoria In Memoriam de Charlie Parker sirve para despejar cualquier duda), el gran saxofonista americano; cuento donde retratas al músico arbitrario y genial, y donde detallas también todas sus aficiones: alcohol, drogas, escándalos, amoríos...

Charlie Parker

Tú eres más de Charlie Parker, tu dios en la tierra, yo soy más de John Coltrane, my Saint John Coltrane. Hemos discutido miles de veces ya sobre esto y no me vas a convencer. El estilo de Parker no me termina, tan rápido (¡llegando a veces hasta a doblar el tempo normal!), esos acentos, totalmente imprevisibles, esa forma de atacar las notas. Yo prefiero a Coltrane, mucho más denso, utilizando una armonía mucho más compleja, y aunque también improvisa, utiliza patrones establecidos más a menudo.

A Love Supreme de Coltrane, con ese tema en obstinato, ¡qué maravilla! O también, Blue Train, mi disco preferido de blues. Bueno, dejando nuestro eterno debate de lado y por imposible, o por imposible de lado, El perseguidor es tu exposición de cómo siente y se siente un crítico de jazz, o de música clásica.

Charlie Parker, Tommy Potter, Miles Davis y Max Roach

Gracias por responder con este libro todas las preguntas, imaginables, inimaginables, todas las dudas existenciales, acerca de la profesión: ¿qué significa ser crítico musical?, ¿qué sienten los críticos musicales?, ¿a qué huelen?, ¿se enamoran?, ¿cuáles son sus mayores maldades intelectuales?

Julio, qué bueno cómo describes a todos los tipos de críticos. O todos los estados de ánimo de un mismo crítico. Tu personaje Bruno en el cuento, tu álter ego, utilizando una de tus expresiones favoritas, es ‘todos los críticos, el crítico’.[N|3]

Julio Cortázar

Paso a citar tu descripción de los críticos humildes y melancólicos (entre los que me encuentro):

“Soy un crítico de jazz lo bastante sensible como para comprender mis limitaciones, y me doy cuenta de que lo que estoy pensando está por debajo del plano donde el pobre Johnny trata de avanzar con sus frases truncadas, sus suspiros, sus súbitas rabias y sus llantos……Pienso melancólicamente que él está al principio de su saxo mientras yo vivo obligado a conformarme con el final. Él es la boca y yo la oreja, por no decir que él es la boca y yo... Todo crítico, ay, es el triste final de algo que empezó como sabor, como delicia de morder y mascar.”

Y también de los críticos que pierden la distancia, mostrando su lado más humano:

“…no siento el menor deseo de hablar como crítico, es decir de sancionar comparativamente. Sé muy bien que para mí Johnny ha dejado de ser un jazzman y que su genio musical es como una fachada, algo que todo el mundo puede llegar a comprender y admirar pero que encubre otra cosa, y esa otra cosa es lo único que debería importarme, quizá porque es lo único que verdaderamente le importa a Johnny."

Pasando por momentos de depresión:

“Tendría que recordar esto en los momentos de depresión en que me da lástima no ser nada más que un crítico”

Y sí, a veces, hasta nos podemos llegar a sentir importantes, triunfantes, verdaderos notarios de la trascendencia artística:

“No me voy a poner a decirle que su edad mental no le permite comprender que ese inocente juego de palabras encubre un sistema de ideas bastante profundo… Es lo de siempre, de pronto me alegra poder pensar que los críticos son mucho más necesarios de lo que yo mismo estoy dispuesto a reconocer (en privado, en esto que escribo) porque los creadores, desde el inventor de la música hasta Johnny pasando por toda la condenada serie, son incapaces de extraer las consecuencias dialécticas de su obra, postular los fundamentos y la trascendencia de lo que están escribiendo o improvisando”.

Lo dejo aquí. Como puedes ver, me resulta más fácil mostrar lo idiota que soy en una carta que en una de mis críticas musicales (‘tan puras, tan limpias, tan escritas desde mi pedestal’, como tú dirías, y como tú tanto odias).

Tú, que has vivido cada sonido y cada palabra, como nuestro genial y tan admirado García Lorca en su Poema Doble del Lago Eden, rondando las cosas del otro lado. [4]

Ya, me voy a la playa, a celebrar el centenario de tu nacimiento como te mereces.

Siempre estás con nosotros,

Berta

Notas

En “Las armas secretas” (1959)

“Historias de cronopios y de famas” (1962)

“Todos los fuegos, el fuego” (1966)

En ‘”Poeta en Nueva York” (1929-1930)

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