Entrevistas

Oramo: Elgar es un artista cercano a mi corazón.

Agustín Blanco Bazán
jueves, 25 de septiembre de 2014
0,0004541

Sakari Oramo (Helsinki, 1965) inició su carrera musical como violinista y luego concertino de la Orquesta Sinfónica de la Radio Finlandesa. Un año después de completados sus estudios en dirección orquestal con Jorma Panula en la Academia Sibelius, Oramo reemplazó a un director enfermo con un éxito que le valió su nombramiento como co-director principal y luego como principal en su orquesta. En 1996 fue designado director principal de la Sinfónica de Birmingham, un cargo que mantuvo hasta el 2008, año que fue nombrado Director principal y asesor artístico de la Orquesta Filarmónica Real de Estocolmo. A partir de 2013 Oramo comparte este puesto con el de Director Principal de la Orquesta Sinfónica de la BBC (BBCSO), al frente de la cual realizará junto al pianista Javier Perianes una gira por España con cuatro conciertos en días sucesivos del 18 al 21 de octubre en Madrid, Valencia, Zaragoza y San Sebastian.

Agustín Blanco Bazán entrevistó a Sakari Oramo en los estudios londinenses de la BBC el 10 de septiembre pasado y recogió las declaraciones del director en el siguiente reportaje.

P. Dos orquestas radiales, la de Finlandia y la de la BBC constituyen respectivamente el primer y mas reciente hito en la vida professional de Sakari Oramo. ¿Como caracteriza él las similitudes y diferencias entre ambas?

R. Pues bien, las orquestas radiales no sólo dan conciertos ocasionales en salas de música sino que tienen un público mucho mas vasto que escucha emisiones radiales hasta en los lugares mas remotos. Esta vastedad deben ser tenida en cuenta en la elección de repertorios. En el caso de la BBCSO, los criterios están condicionados por la cantidad de orquestas existentes en Londres y el Reino Unido, todas ellas con frecuentes giras y transmisiones radiales. Por ello no se puede insistir demasiado en un repertorio tradicional como Mozart o Beethoven.

P. BBCSO es una orquesta con su propio sello discográfico que registra conciertos de muchos directores memorables.

R. Boult, Sargent, Dorati, Boulez, Pritchard, Slatkin y Belohlavek, por ejemplo. Se trata de una orquesta a la cual estoy orgulloso de pertenecer y con una tradición no sólo de grandes batutas sino de experimentación en nueva música. En este sentido tratamos de cubrir vacíos. Por ejemplo, nadie ha programado aquí un fin de semana con música de Boulez, como lo vamos a hacer nosotros. En Francia, claro que sí, pero no en el Reino Unido. Ello no quiere decir que no me concentre en otros repertorios con la otra orquesta, la de Estocolmo. Con ellos he grabado todas las sinfonías de Schumann y estamos haciendo toda la obra orquestal de Brahms. Pero usted comprenderá que en Londres queda poco lugar para este repertorio que una y otra vez presentan las orquestas locales y las visitantes.

Oramo es uno de esos extranjeros conversos al inglesísimo Elgar, “un compositor muy cercano a mi corazón. Una experiencia inolvidable fueron los tres conciertos en días sucesivos con la Sinfónica de Birmingham en que hicimos los tres oratorios, el Reino, el sueño de Gerontius y los apóstoles.” El finlandés promete también explorar en compositores poco conocidas, aún en la isla como por ejemplo John Foulds o Arnold Bax , y por supuesto insistir en Britten, Elgar, Vaughan Williams y Walton.

P. ¿Qué cualidades o características ve Oramo en los instrumentistas británicos y en su orquesta?

R. ¡Podríamos hablar tanto de esto!, pero vayan algunas observaciones. Cada director estable afina una orquesta con características diferentes, y en este caso yo heredo a la BBCSO de Belohlavek que aportó a la orquesta un sonido afín con la tradición de Europa Central, una belleza sonora brillante pero fundamentalmente condicionada por la búsqueda de un sentido profundo en cada composición. La BBCSO toca con un entusiasmo tremendo, y junto a la tersura de las cuerdas agrega un color diferente y especial en las maderas. En lo que a los metales respecta, el sonido es bien inglés, redondo y diferenciado pero sin agresividades. A diferencia de las orquestas norteamericanas, con los instrumentistas ingleses si uno quiere agresividad tiene que pedirla muy claramente. Y otra característica notable: se trata de músicos extremadamente rápidos y flexibles para responder a las instrucciones del director. Cualquier cosa que uno pida recibe una respuesta rápida y precisa.

Elizabeth Watts, Roderick Williams, John Daszak y Sakari Oramo en The Last Night of the Proms 2014.

Algo, sugiero importante para Carl Nielsen, con todos esos cambios de ritmos y claves. Oramo está de acuerdo: “Con Nielsen los cambios son abruptos y variados pero uno siempre tiene que guardar un sentido de balance y una visión arquitectónica para unificar todo el material.”

P. ¿Y Sibelius?

R. Erróneamente en mi opinión se insiste frecuentemente en tratar de hallar similitudes entre Nielsen y Sibelius, aún cuando es difícil encontrarles mucho en común. Empecemos por su diferente condición social. Nielsen venía del ámbito rural mientras que Sibelius era de la clase media alta y hablaba en sueco. El de Sibelius es un carácter mas introvertido y su renombre es el de un héroe nacional. No así Nielsen, mucho mas irónico y mas distanciado de su propia sociedad. Sibelius es mas audaz e innovador en el tratamiento de la forma sinfónica, mientras que Nielsen, aún con sus abruptos contrastes permanece fiel a la forma musical sinfónica clásica. A veces siento que a Nielsen se lo podría comparar a Haydn, con contrastes y alternativas originales pero nunca extremas en énfasis o efectos. Sibelius es mas una especie de Beethoven.

Y hablando de Sibelius, es inevitable que nuestra charla caiga en uno de sus grandes intérpretes. Oramo tocó frecuentemente bajo la dirección de Paavo Berglund: "Y no sólo toqué Sibelius, sino también mucho Bruckner y Brahms ya que Brahms era uno de sus compositores favoritos. Tenía fama de autoritario, muy al estilo de la escuela de directores de orquesta de su generación, pero para el momento en que yo lo conocí ya se había suavizado mucho. Eso sí, era implacable en sus instrucciones y diez minutos después de haber comenzado un ensayo, la orquesta era ya algo diferente que al principio. Sabía ser preciso en la instrucción de un vibrato perceptible pero corto, de nota a nota, de gran expresividad pero sin exageraciones. ¿Y sabe usted que, como yo, empezó como violinista? ¡Ésto con la adición que era zurdo y el mismo contaba que en su juventud solía presentarse a pedir trabajo preguntando si alguien necesitaba un violinista zurdo!".

Recordando algunos encuentros entre Bertglund y Furtwängler y la tendencia del primero a introducir cambios y anotaciones sobre interpretación en las partituras, pregunto a Oramo sobre su forma de leer e interpretar. Antes de ello le comento haber escuchado directamente de Elisabeth Fürtwängler que su marido se ponía impaciente cuando le pedían una explicación interpretativa y se limitaba a decir que no había porqué explicar nada, que bastaba ver lo que escrito y sacarle el sentido.

R. Furtwängler no era académico sino que tenía un formidable talento para responder a cualquier pregunta que le sugirieran las partituras. Ciertamente, aparte de las notas escritas hay que entender las articulaciones, los énfasis, las dinámicas y la expresión armónica. Nada de ésto está literalmente escrito. Y tampoco Bertglund era académico sino que también reconocía instintivamente soluciones apropiadas. ¡Pero introducía una cantidad de cambios en Sibelius! A veces los cambios resultaban en soluciones apropiadas, tal vez mas adecuadas para una interpretación coherente y unificada. Simplemente era formidable para llegar a algunos aspectos poco accesibles de la música de Sibelius. En mi caso, por supuesto que también me entrego a la lectura instintiva pero evito los cambios en lo posible. Odio el material extra y agrego muy pocas indicaciones. Dicho todo lo cual, tal vez se pueden cambiar algunas cosas en Sibelius, pero no en Nielsen.

 

Sakari Oramo, BBC Symphony Orchestra, BBC Singers y BBC Symphony Chorus en The Last Night of the Proms 2014.

 

Oramo me contó que aún ya avanzados sus estudios para ser director de orquesta, no tenía ningún plan definido de serlo. Simplemente estaba muy conforme con su rol de violinista. La oportunidad vino por accidente cuando tuvo que reemplazar a un director por enfermedad, "primero en los ensayos y luego en el concierto mismo, pero, no, no me sentí nervioso en lo mas mínimo. Simplemente, no soy una persona ansiosa y después de todo se trataba de mi orquesta y en la orquesta de la radio finlandesa todos los directores principales han sido primero instrumentistas en ella."

La calma y seguridad de Oramo se corresponde con una solidísima educación musical en un país que como pocos ha invertido en ello. ¿Idealizo demasiado a Finlandia en tal sentido?

R. Ciertamente, cuando yo estudiaba en la Academia Sibelius, el nivel de enseñanza era excepcional. Mi profesor Jorma Panula es un compositor y director de orquesta que nos enseñó a todos, incluidos Esa Pekka Salonen, Jukka Pekka Saraste, Osmo Värskä, etc. Jorma se preocupaba de que dirigiéramos una orquesta por semana. Ello quiere decir que parte esencial de nuestro estudio era, aparte de la teoría, dirigir cada semana a instrumentistas reales en ejecuciones concretas. Así aprendimos. Y la Academia Sibelius tenía pocos profesores pero que sabían crear escuela. Ahora también está siendo progresivamente sometida a esos equivocados criterios de productividad o eficiencia que están azotando a todo el mundo de la educación musical. Formar músicos y ejecutantes de calibre aceptable no tiene nada que ver con estas pautas.

Sakari Oramo alterna su residencia familiar en Finlandia con las de trabajo en Londres y Estocolmo y no parece demasiado apurado por dirigir ópera: "tal vez hagamos versiones de concierto con la BBCSO, pero por el momento creo que pertenezco mas al repertorio sinfónico. Y cada vez me gusta mas Bruckner. Y si vamos a hablar de ópera, El Castillo de Barba Azul de Bartók es una obra tan maravillosa como atrayente para cualquier director de orquesta. También es el caso de Moisés y Arón de Schönberg."

Con toda su presente reticencia a trabajar con ópera, Oramo regenta en Finlandia el West Coast Kokkola Opera junto a su esposa la cantante Anu Komsi. Se trata sin embargo de un festival íntimo y experimental, que ya cuenta en su repertorio con obras que van desde La flauta mágica y Carmen hasta Der Silbersee de Weill. De sus giras como estudiante recuerda sus visitas a España, incluido ese momento mágico para cualquier músico, a saber una ejecución en el gran patio circular del Palacio de Carlos V en la Alhambra.

Comentarios
Para escribir un comentario debes identificarte o registrarte.