Reino Unido

¿Misoginia ilustrada o ironía postmoderna?

Jesús Garrido

miércoles, 12 de diciembre de 2001
Londres, miércoles, 28 de noviembre de 2001. Royal Opera House, Covent Garden. Cosí fan tutte ossia La scuola degli amanti, Opera Bufa en dos actos de Wolfgang Amadeus Mozart con libreto de Lorenzo da Ponte. Producción original: Jonathan Miller. Dirección de escena: Daniel Dooner. Escenografía: Jonathan Miller, Tim Blazdell, Andrew Jameson, Colin Maxwell, Catherine Smith y Anthony Waterman. Iluminación: Jonathan Miller y John Charlton. Ferrando, Kenneth Tarver; Guglielmo, Dalibor Jenis; Don Alfonso, Natale de Carolis; Fiordiligi, Soile Isokoski; Dorabella, Helene Schneiderman; Despina, Nuccia Focile; Orquesta y Coro de la Royal Opera House, Covent Garden. Dirección musical: David Syrus. Dirección coral: Terry Edwards. 95% de asistencia
Cosí fan tutte es, quizá, la opera más problemática de las tres que W.A. Mozart compuso en colaboración con Lorenzo da Ponte, el poeta de la Ópera Italiana en Viena. Compuesta en el invierno entre 1789 y 1790 y estrenada de manera inmediata, su representación tuvo que ser abandonada tras sólo cinco funciones a causa del luto impuesto por la muerte del emperador José II el 20 de Febrero de 1790. Concluido dicho luto, Cosí fan tutte se mantuvo en el repertorio operístico, pero por la naturaleza de su libreto, fue considerada inmoral y tuvo una historia difícil durante todo el siglo XIX. La recuperación se inició a principios del siglo XX. Aun así, su retorno se hizo permanente en 1934, cuando el recién nacido Gyndebourne Festival la incorporó a su repertorio como marca de identidad del mismo, gracias al gran éxito de la producción creada por Carl Ebert y Fritz Busch.El problema que afecta a Così fan tutte tiene su origen en el libreto de Da Ponte. La intención de sus autores fue crear una opera moralizante en el molde de Don Giovanni. Con este propósito, da Ponte escribió un libreto completamente nuevo, sin referencias inmediatamente reconocibles. La trama tiene su origen más inmediato en el poema Orlando Furioso de Ludovico Ariosto y describe el desarrollo de una apuesta entre dos oficiales, 'Guglielmo' y 'Ferrando' y su tutor y amigo, 'Don Alfonso', sobre la fidelidad de sus respectivas prometidas, las hermanas 'Fiordiligi' y 'Dorabella'. Mozart y da Ponte dieron un nuevo giro, más propio de la Ilustración, al sentido original del relato de Ariosto. Si éste venia a decir que nunca deberíamos dudar de la fidelidad de nuestra pareja, pues arriesgamos en ello nuestra propia felicidad, aquellos insisten en la preeminencia de la Experiencia y de la Razón sobre los sentimientos humanos y en la necesaria compasión que debe presidir las relaciones humanas, pues todos somos falibles. Es esta misma tolerancia la que preside y da sentido al final de la opera, cuando las parejas iniciales, rotas en el transcurso de la trama, vuelven a reunirse.Paradójicamente, este mensaje humanista y liberador viene envuelto en una trama caracterizada por su misoginia; así pues, si 'Fiordiligi' y 'Dorabella' rompen sus votos nupciales no es por que se hayan dado cuenta de sus errores, sino acuciadas por el deseo sexual y el tedio provocado por la ausencia de sus prometidos. Buena parte de la misoginia que impregna la obra viene dada en cierta manera, por el carácter cómico de la opera, descrita como opera bufa, puesto que el blanco mayoritario de las bromas son las figuras de las dos hermanas, personajes que para crear un mayor contraste, siguen las convenciones de la opera seria. Tampoco fue la misoginia de Cosí fan tutte una excepción en su época pues ejemplos similares abundan en toda la literatura occidental.Como contrapeso, los autores usaron el personaje de 'Despina', la doncella de las dos hermanas, quien equilibra en cierta manera la misoginia de los personajes masculinos pues como ella misma señala en su aria In uomini, in soldati no cabe esperar fidelidad alguna de un hombre ¡y menos aún de un soldado! 'Despina', el equivalente femenino de 'Don Alfonso', es cómplice y víctima de la apuesta también, pues la caída de 'Fiordiligi' y 'Dorabella' es su propia caída. Sin su colaboración, 'Don Alfonso' no habría ganado la apuesta, ni siquiera habría tenido libre acceso a la casa de las dos hermanas; Despina, ignorante de la verdadera identidad de los amigos de Don Alfonso, acepta vender sus servicios a este, al mismo tiempo que anima a sus señoras a flirtear con los recién llegados.Al final de la opera, aun cuando Mozart y da Ponte prefieran resaltar la primacía de la razón sobre los sentimientos y el valor de la reconciliación, hemos visto a las protagonistas descritas como volubles e inconstantes criaturas, abiertas al soborno y, a través de 'Despina', entrevisto la posibilidad de una mujer que actúe sexualmente con la misma libertad que un hombre. No es de extrañar, pues, que el siglo XIX haya descartado el libreto como un absoluto despropósito, mientras que muchas de las producciones modernas pasen como de puntillas por la reconciliación que cierra la opera.Cosí fan tutte según MillerCosí fan tutte ocupa un lugar especial en la carrera de Jonathan Miller pues fue la primera vez que tuvo ocasión de poner en práctica sus ideas, a mediados de los años 60, en colaboración con Sir Roger Norrington. Esta producción de Covent Garden es, al menos, la cuarta vez que Miller ha tenido ocasión de volver a revisar sus ideas, caracterizadas por una fidelidad al tema moralizante. Esta vez apostó por una sutil actualización de la trama. Su Italia es una Italia minimalista, de alta costura, colores cálidos y luminosos; presidida y encerrada a la vez por una pared de hormigón, -La Fattoria de Benetton, tal vez?-. El único acceso al exterior es través de un portal de hechuras clásicas, a través del cual se ve un enorme roble, quizás un símbolo de fidelidad. El escenario se presenta casi vacío: unos almohadones a la izquierda, unas sillas a la derecha, un sofá y un espejo de cuerpo entero a ambos lados de la puerta. Su estreno, en 1995, fue un éxito, aunque matizado por las reservas de algunos críticos, como una cierta superficialidad, reflejada en detalles como el vestuario adquirido en Giorgio Armani o el uso de teléfonos móviles en diversos momentos de la representación. Ciertamente, la puesta en escena ha envejecido mas deprisa de lo usual; aquella proposición reflejaba quizás una situación singular al Reino Unido, una economía prospera en conjunción con el repentino redescubrimiento de las virtudes del diseño británico que había dado pie a una extraña sensación de seguridad. También hay que reconocer que posteriores reposiciones en 1997 y 1998, durante la reconstrucción del teatro en Covent Garden, estuvieron marcadas por el caos y la desorganización económica que presidieron aquellos años y han marcado la historia de esta producción.Daniel Dooner es el director de esta reposición y su propuesta ha preferido resaltar los elementos mas cómicos de la opera, rompiendo el equilibrio que Jonathan Miller había logrado. Sus cambios han sido mínimos pero delinean en general ese giro hacia lo cómico; los diseños de Paul Smith, Ralph Lauren, Donna Karan y Cerruti han sustituido al vestuario de Armani, aunque a juzgar por los resultados, me temo que Zara habría resultado igual de eficaz. Esta búsqueda de la complicidad con el espectador y su giro hacia la comicidad arriesga caer en el mal gusto. En la primera escena, 'Ferrando' y 'Guglielmo' son dos arrogantes y fanfarrones banqueros de la City londinense; varias escenas mas tarde, de regreso a Nápoles y disfrazados de albaneses, en vez de las gafas de sol y los estilizados diseños de Armani, de corte vagamente mediterráneo, prefieren adoptar unas cazadoras de cuero y pantalones vaqueros y trenzas sugiriendo más California y la película de los hermanos Cohen, El Gran Lebowski. Continuando esta vena de humor grueso, al final del primer acto, cuando los dos oficiales se fingen agonizantes para despertar la compasión de las dos hermanas, 'Guglielmo' aprovecha la confusión que provoca 'Despina' en su papel de falso doctor para abusar sexualmente de una de las enfermeras, en una escena con ribetes de las películas de la serie Carry on....Sobre el papel, uno de los puntos fuertes de esta producción eran la dirección, a cargo de Sir Colin Davies, y Thomas Allen, en el papel de 'Don Alfonso' Allen, un experto interprete de los papeles mozartianos que tiende a dotarlos de un trasfondo siniestro, fue, además, quien desarrollo este personaje para la presente producción. Sin embargo, debido a circunstancias contractuales, ninguno de los dos estaba disponible en las dos últimas funciones. David Syrus, el director musical del teatro sustituyó de manera competente a Sir Colin Davis. Thomas Allen fue reemplazado por el bajo barítono italiano, Natale de Carolis.De Carolis ya había aparecido en este papel en 1998, durante el "exilio" de la Royal Opera en el Shaftesbury Theatre. Aquella experiencia fue tal desastre, en general, que la actuación de los cantantes pasó casi inadvertida. Más recientemente, su Don Giovanni para Gyndebourne recibió una calurosa bienvenida; desgraciadamente, no puedo decir lo mismo de su 'Don Alfonso'. La parte vocal no le plantea ningún problema, pero su voz tiene un color oscuro y un punto desagradable, aunque quizá fuese una mala noche. Su concepción del personaje es limitada y sigue las líneas generales ya indicadas. 'Don Alfonso' es visto como un 'Don Giovanni' envejecido, que ha quedado reducido a un bromista pesado y misógino, sexualmente ambiguo, una característica que comparte con 'Despina', y que dirige todo su resentimiento hacia 'Fiordiligi' y 'Dorabella'.La mezzo-soprano americana Helene Schneiderman y la soprano finlandesa Soile Isokoski representaron respectivamente a las hermanas 'Dorabella' y 'Fiordiligi', dos jóvenes malcriadas y caprichosas más que inseguras o inexpertas en sus sentimientos, quienes una vez convencidas por 'Despina' de que nadie descubrirá su infidelidad, se dejan seducir por los recién llegados Tiro y Sempronio. Aún así, una vez que la burla de la que han sido objeto es descubierta, su reacción es irreprochable pues arrojan los retratos de sus prometidos a los pies de estos y abandonan el escenario para satisfacción de 'Don Alfonso' y el enfado e indiferencia de estos últimos.Helene Schneiderman se mostró competente como 'Dorabella', su segunda aparición en el papel; la real sorpresa fue Soile Isokoski, cuya voz y energía superó ampliamente todas las dificultades de su papel, iluminando su caracterización psicológica en el rondo del segundo acto, Per pietà, ben mio, donde Mozart mezcla el lenguaje de la opera bufa y la opera seria para desdramatizar el momento en que 'Fiordiligi' descubre la veracidad de sus afectos.La 'Despina' de la soprano italiana Nuccia Focile fue la otra virtud de esta producción; concebida como el contrapunto inverso de 'Don Alfonso', 'Despina' no es sólo una estereotípica criada respondona de la opera bufa, sino una joven inteligente que, fruto de su propia experiencia, sabe donde están sus intereses y sus devociones y que no espera nada bueno del genero masculino. Focile mostró gran dominio vocal del personaje y consumada vis cómica, convirtiéndose en otra de las triunfadoras de la noche.'Guglielmo' y 'Ferrando' estuvieron a cargo del barítono checo Dalibor Jenis y el tenor norteamericano Kenneth Tarver respectivamente, quienes llevaron a cabo su cometido si no con brillantez, al menos con gran energía y entusiasmo.Para concluir, el público cerró la representación con grandes aplausos y entusiasmo.Tercer temporada en Covent GardenLa presente temporada de la Royal Opera House, Covent Garden, es la tercera después del largo cierre ocasionado por la reconstrucción de su sede en Covent Garden. El nuevo complejo comprende no sólo el famoso teatro Covent Garden, que sirve de auditorio principal, sino también un edificio de nueva planta que alberga varios auditorios de capacidad mas reducida, destinados a producciones de opera de cámara, recitales, actividades educativas junto con las dependencias técnicas. Ambos edificios se comunican a través del rebautizado Vilar Floral Hall, un elegante pabellón de cristal y hierro forjado del siglo XIX, utilizado para exposiciones florales y que había caído en desuso. Este espacioso centro cultural es compartido entre la compañía de la Royal Opera House y el Royal Ballet.Un nuevo hogar y un futuro sin preocupaciones económicas siempre han sido una buena razón para celebraciones y, sin lugar a dudas, los responsables de programación prepararon un espléndido programa para celebrar la reapertura del teatro, aunque, como dice el refrán castellano, "el hombre propone y Dios dispone" y algunas de las producciones anunciadas fueron abandonadas a ultima hora debido a problemas mecánicos como sucedió con la producción de la opera de György Ligeti, El Gran Macabro. Afortunadamente, este año el hechizo que parecía pesar sobre la compañía ha debido perder fuerza ya no se han producido mayores interrupciones.El cartellone de esta temporada 2001/2002 continua este espíritu celebratorio y anuncia un total de veinte producciones, al menos la mitad de ellas nuevas: Rigoletto, Il Trovatore y Macbeth de Giuseppe Verdi, Jenùfa de Leoš Janáček, Orfeo ed Euridice de Joseph Haydn, Parsifal de Richard Wagner, Don Giovanni de Wolfgang Amadeus Mozart, La Sonnambula de Vincenzo Bellini, La rondine de Giacomo Puccini y un programa doble con El Castillo de Barbazul de Bela Bartók y Erwartung de Schönberg. Las producciones en reposición son Die Frau ohne Schatten de Richard Strauss, La novia vendida de Bedrich Smetana, Così fan tutte de W. A. Mozart, The Turn of the Screw de Benjamin Britten, Tosca y La Bohème de G. Puccini, Attila de G. Verdi, Tristan und Isolde de R. Wagner y La dama de Picas de Piort Ilich Chaicovsqui. Para cerrar este catalogo, hay que añadir, además, dos operas en concierto, Daphne y Roberto Devereux, compuestas por R. Strauss y Gaetano Donizetti respectivamente.

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