Estudios literarios

Las romanzas sobre poemas de Blok de Shostakovich

José A. Tapia Granados

viernes, 23 de enero de 2015

El ciclo de Siete romanzas sobre poemas de Alexander Blok es probablemente una de las obras vocales de Shostakovich más interpretadas en nuestros días. La obra fue escrita a mediados de la década de 1960, cuando la salud del compositor ya había sufrido varios embates de consideración. Destinado a una voz de soprano acompañada por un trío instrumental, el ciclo estaba pensado para un grupo de músicos del entorno más cercano del compositor, a saber, la soprano Galina Visneskaya, su esposo el violonchelista Mtislav Rostropovich, el violinista David Oistrakh y el compositor mismo que habría de estar al piano. Al parecer por razones de salud el compositor no pudo ser el pianista en el estreno, el 23 de octubre de 1967, en el que Moishe Vainberg ocupó su lugar.

El ciclo es muestra de la inclinación del Shostakovich tardío hacia un misticismo teñido de preocupación, quizá obsesiva, por la muerte. Esa preocupación, que es manifiesta en la orquestación de las Canciones y danzas de la muerte de Mussorgksy (1962) y en la Sinfonía No. 14,  Op. 135 (1969) sobre una serie de textos todos ellos relacionados con la muerte, se desplaza hacia un simbolismo de tonos casi apocalípticos que culmina en una celebración de la música y quizás de la vida. La obra esta obra basada en siete romanzas de Alexander Blok (1880–1921), autor simbolista que fue considerado en su día por Máximo Gorki como el mejor poeta contemporáneo de Rusia.

Las grabaciones y las interpretaciones de la obra se han multiplicado en años recientes demostrando su popularidad. Pero, por supuesto, los textos de los poemas de Blok que acompañan a esas grabaciones suelen venir en idiomas entre los que el castellano brilla por su ausencia. Los textos que siguen quizá sean útiles para quienes no hayan podido acceder a una versión española de estas romanzas.

 

Alexander Blok

 

1. La canción de Ofelia

Al partir, cuando ibas a dejar a la que amabas,
amor mío, me juraste tu cariño.
Al marchar hacia tierras enemigas
serme fiel prometiste en juramento.
Lejos de nuestra feliz Dinamarca
se ocultan las costas entre nieblas...
Las olas murmuran agriamente
empapando de lágrimas las rocas...
No volverá mi soldado querido
engalanado de plata...
Sobre la tumba ondearán tristemente
una pluma negra y una cinta funeraria.

2. Hamayún, el ave profética

Sobre el espejo infinito de las aguas
teñidas de púrpura por el sol poniente
lanza Hamayún su canción profética,
incapaz de levantar sus inquietas alas.
Augura de los tártaros la tiranía infame,
ejecuciones sangrientas y sin término,
incendios, terremotos, hambre,
el poder de los malvados y la perdición de los justos.
Hechizada por terrores primordiales
el amor ruboriza sus facciones bellas,
pero las verdades suenan proféticas
en sus labios rojos, tintos en sangre.

(El título se refiere a un ave con cabeza de mujer, del folclore ruso, tal como aparece en este cuadro de Viktor Vaznetsov).

 

Viktor Vasnetsov. Hamayún, pájaro profético. 1895

 

3. Estábamos juntos

Estábamos juntos, lo recuerdo...
Era una noche revuelta, un violín sonaba.
Tú eras mía en aquel entonces
y el amor te hacía más bella cada día.
A través del murmullo leve de un torrente,
a través del misterio de una risa de mujer
tus labios suspiraban por un beso,
y un violín intentaba entrar en nuestro corazón...

4. La ciudad está dormida

La ciudad está dormida, oculta en niebla,
las luces de las calles apenas titubean.
Más allá del Neva, en la distancia
se ve ya la claridad del alba.
En ese reflejo, en esa claridad de fuego,
acecha el despertar
de días que traerán mi desgracia.

5. La tormenta

Con qué furor aúlla y rabia
tras la ventana una tormenta
de grandes nubes y copiosos aguaceros
y vientos que rugen y se apagan.
¡Noche infausta! En noches como esta
compadezco a quienes no tienen techo,
la compasión me empuja
a abrazar el frío y el agua,
a combatir la oscuridad y el aguacero,
y compartir el sufrimiento de esa gente desgraciada.
¡Con qué furor
aúlla y muere el viento en la ventana!

6. Signos secretos

Signos secretos se alzan
sobre el muro reseco que duerme.
Amapolas rojas y doradas
planean sobre mis sueños.
Busco refugio en cavernas negras
y me olvido de milagros prodigiosos.
Cuando amanece, quimeras azules
observan desde el espejo de cielos que refulgen.
Al pasado escapo por momentos
y cierro mis ojos al espanto.
En las páginas de un libro desvaído
veo la trenza dorada de una niña.
El cielo pesa sobre mí
y a mi corazón lo oprime un sueño negro.
Mi esperado final se aproxima,
ante mí surgen la guerra y el fuego,

7. Música

En la noche, cuando los temores duermen
y la ciudad queda oculta en las tinieblas,
¡cuánta música hay en la obra divina,
qué sonidos celestes se oyen en la tierra!
¡Qué son las tormentas de la vida si tus rosas
estallan y florecen para mí,
qué son las lágrimas humanas
cuando el ocaso difumina un rojo suave!
¡Oh Reina del Universo! ¡Acepta
el fruto de la sangre, del dolor, de la tumba,
la copa postrera desbordante de pasión
de tu indigno siervo!

Versión castellana de J. A. T. G. a partir de diversas versiones inglesas de los poemas de Alexander Blok.

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