España - Cataluña

Inauguracion del Concurso Viñas: Edicion 2015 (52ª.)

Jorge Binaghi
viernes, 23 de enero de 2015
Barcelona, sábado, 17 de enero de 2015. Saló de Cent de l’Ajuntament. Francisco Araiza (tenor) y Véronique Werklé (piano). Lieder de Schubert, Schumann, Brahms, Wolf y R. Strauss, aria de Eugenio Oneguin de Chaicovski, canciones de Tosti y aria de El país de las sonrisas de Lehár. Bises de Alfonso Esparza Otero, Tata Nacho (Ignacio Fernández Esperón) y Lara. Concierto inaugural del Concurso Viñas 2015
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Abrió el acto el alcalde de Barcelona, Xavier Trias, que abundó en los conceptos vertidos el año pasado, quizás con un punto de insistencia. Del pregón se encargó esta vez Risto Mejide, que lo hizo en forma de carta a su pequeño hijo Julio explicándole qué puede significar la voz del ser humano. Comenzó diciendo que no sabía a qué se debía su elección y confieso que yo tampoco, ya que no lo veo especialmente relacionado con el mundo lírico. Pero, a un nivel quizás algo superficial, habló bien y no dejó pasar la oportunidad para referirse a la voz interior y referirse a lo que significaba utilizarla de un modo u otro (los ejemplos fueron el caso Snowden o el del pequeño Nicolás) hasta acabar sumándose (justamente) a la condena por los actos recientes de París. Incluyó un pequeño párrafo en catalán (tampoco entiendo por qué cambió de lengua) sobre la reciente desaparición de la mezzo rusa Yelena Obraztsova.

El concierto fue confiado esta vez a un cantante veterano y de las principales figuras del jurado de este año. No sabía que Araiza aún cantase en público, pero tanto si fue una excepción como una continuidad de la que no me había percatado, el resultado artístico fue más que satisfactorio. A sus 64 lozanos años aún se le reconoce el timbre, la técnica está intacta y en particular las frases ligadas, la respiración, las medias voces y centros siguen siendo excelentes. En el agudo se notan durezas, asperezas, una emisión corta, pero esos momentos fueron pocos y en cuanto a la configuración del programa (y de los bises) podría servir de ejemplo a algún compatriota que tendría necesidad de él (por ejemplo, que hay suficientes canciones mexicanas interesantes sin tener que cantar La cucaracha).

Su paso por las casas de lengua alemana se notó en la articulación de los lieder, de los que hay que resaltar sobre todo Mainacht de Brahms, el uso de la media voz en Mondnacht (Schumann), la expresión ‘operística’ en Wolf (Verborgenheit) y la meridiana claridad (debido a los tiempos lentos que en general fueron la tónica de la velada) de Zueignung (R. Strauss). 

El aria de Lenski es una prueba de fuego sobre la capacidad expresiva y canora de cualquier tenor y Araiza dio una muy buena versión, lo mismo que de la opereta de Lehar. De los Tosti anunciados no cantó el último (L’alba separa dalla luce l’ombra), pero estuvo estupendo en los otros cuatro y en particular en el uso de la media voz en Tristezza donde justo sobre el pianísimo final sonó un importuno e impertinente móvil. De las dos más conocidas, también ellas con tiempos tranquilos, fue redonda L’ultima canzone y memorables los momentos más íntimos de Ideale (mejor que el ‘torna’ final otras frases anteriores y en particular ‘una novella aurora’).

Francisco Araiza (tenor) y Véronique Werklé (piano) durante su concierto en el Saló de Cent del Ayuntamiento de Barcelona el pasado 17 de enero

Llegado a los bises manifestó su satisfacción por debutar en el magnífico salón del Ayuntamiento (estaba sinceramente entusiasmado; terminado el acto se quedó haciendo fotos -y no sólo selfies- de algunos de los detalles más impresionantes del recinto) y cantó un memorable Dime que sí de Esparza Otero, una recogida Íntima de Tata Nacho y se despidió -los aplausos fueron creciendo a lo largo del recital- con una buena versión de Granada.

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