Artes visuales y exposiciones

Marc y Macke, amigos para siempre

Juan Carlos Tellechea
viernes, 17 de abril de 2015
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Los pintores expresionistas alemanes Franz Marc (Múnich, 1880 - Braquis/Verdún, 1916) y August Macke (Meschede/Hochsauerland, 1887 - Perthes-lès-Hurlus/Champagne, 1914) mantuvieron durante toda su vida una profunda amistad personal y artística que es objeto en estos meses (hasta el próximo 3 de mayo) de una fantástica exposición del museo Lenbachhaus de Múnich, en cooperación con el Kunstmuseum de Bonn.

El estallido de la Primera Guerra Mundial (1914 - 1918) y la muerte de ambos en diferentes frentes de  batalla puso fin abruptamente a esta fructífera relación que ahondaron asimismo con un rico intercambio  epistolar sobre temas concernientes a la teoría del arte.

La exhibición, titulada Macke-Marc, una amistad entre artistas es la primera de una serie que esta casa ha planeado realizar este año y que continuará en los próximos meses (desde el 21 de octubre de 2015 al 24 de enero de 2016) con una muestra dedicada a la vinculación entre Vasíli Kandinski (Moscú, 1866 - Neuilly-sur-Seine, 1944) y Paul Klee (Münchenbuchsee/Suiza, 1879 - Muralto/Suiza, 1940), los dos además docentes de la escuela Bauhaus (fundada en 1919 por el arquitecto alemán Walter Gropius, en  Weimar) de arquitectura, diseño y artes aplicadas.

La exposición tiene lugar en las enormes salas de la Kunstbau, un enorme entrepiso en la estación del  metro (líneas U2 y U8) Königsplatz, ubicada en una esquina frente por frente al museo Lenbachhaus.

Los cuatro pertenecieron al grupo vanguardista Der Blaue Reiter (El jinete azul) que fundaran Kandinski y Marc en Múnich en 1911 y que transformó al expresionismo alemán abriendo camino hacia la abstracción en las artes plásticas. A todos ellos les unía su interés común por el arte medieval y primitivista así como por los movimientos coetáneos del fauvismo (expresionismo francés), el futurismo, el orfismo y el cubismo.

Fueron miembros también de este movimiento que se extendió hasta 1913, entre otros, Gabriele Münter, Alexei von Jawlensky, Heinrich Campendonk, Natalia Goncharova, Mijaíl Lariónov, Marianne von Werefkin, Lyonel Feininger, David Burliuk y el compositor Arnold Schoenberg.

¿Adónde habría conducido la amistad Marc-Macke de haber sobrevivido la hecatombe de la Gran Guerra? Es una cuestión dificil de dilucidar. Marc se inclinaba por una embriagante abstracción con el color, como la que imbuyó también a Kandinski, y que influyó gran parte del siglo XX; Macke tendía a una nueva objetividad, corriente que nació efectivamente a comienzos de la década de 1920 en Alemania, que rechazaba al expresionismo y que acabó esencialmente en 1933 con la caída de la República de Weimar y la toma del poder por los nazis.

August Macke, "Franz y Maria Marc en el taller de August Macke en Bonn" (Franz und Maria Marc im Atelier bei August Macke in Bonn), 1912. Pastel. 32.1 x 27.2 cm. Städtische Galerie im Lenbachhaus, Munich

La historia de esta vinculación se remonta al 6 de enero de 1910, un jueves, cuando Macke, por iniciativa del galerista Josef Brakl, visitó a Marc, en su atelier de la calle Schellingstrasse nº 33 en Múnich. Había quedado sumamente impresionado por la litografía de Marc Un caballo en medio del paisaje que vió por primera vez en el negocio de Brakl. Inmediatamente simpatizaron y Macke, junto con su esposa Elisabeth, invitaron a Marc y a su entonces compañera sentimental Maria Franck a visitarlos en su residencia de invierno en Tegernsee, Alta Baviera.

Así nació esta amistad que se convirtió en uno de los acontecimientos más extraordinarios para el arte del siglo XX en Alemania y en Europa. Las perspectivas, los conocimientos, la comprensión aportados por esa relación no se limitaban solamente a los dos artistas, sino que tuvieron efectos sobre la discusión internacional que sobre el arte se había desatado en aquel entonces.

August Macke murió en 1914, al comienzo de la Primera Guerra Mundial, en la Champaña. Franz Marc cayó también en el frente de batalla, en Verdún, en 1916. Es con motivo del centenario de sus prematuras muertes que se realiza esta exhibición con cerca de 200 óleos, acuarelas, dibujos, bocetos, objetos artísticos y documentos privados de ambos artistas y que nos lleva a una profunda reflexión sobre la insensatez, la irracionalidad, la locura, la perversidad de un conflicto bélico que llevó absurda e innecesariamente a millones de personas a la muerte.

La exhibición presenta en sucesivas secciones la evolución de ambos artistas desde 1910 hasta poco antes de marchar a los campos de batalla en Francia. Marc tenía entonces 29 años, Macke 23 cuando se encontraron por vez primera en Múnich, después se visitaron en Sindelsdorf y Tegernsee en Alta Baviera, así como en Bonn, donde en 1912 pintaron juntos un mural, Paraíso, en el atelier de August para sellar su profunda amistad.

Franc Marc, "Gacelas" (Gazellen), 1913–14. Témpera, 55.5 x 71 cm. Franz Marc Museum, Kochel am See, colección privada en préstamo permanente

En el año en que se conocieron, Macke y Marc se concentraron muy intensamente en el tema de las teorías cromáticas. Previamente habían recibido, durante sus respectivos viajes a París, fuertes influencias sobre las nuevas posibilidades de aplicación del color. Para el primero, el encuentro con los cuadros de los impresionistas franceses fue sobrecogedor; para el segundo fue imponente ver los lienzos de Vincent van Gogh (Groot-Zundert/Países Bajos, 1853 - Auvers-sur-Oise/Francia, 1890) y de Paul Gauguin (París, 1848 - Atuona, Hiva Oa/Polinesia Francesa, 1903).

Macke había recibido desde 1908 el influjo de los fauvistas, principalmente de Henri Matisse y el empleo de colores fuertes y puros, no mezclados. Ya desde 1909 se advertía una simplificación de las formas y el incremento de la tonalidades; en este sentido estaba más adelantado que Marc. Éste admiraba en su joven amigo el espóntaneo y despreocupado uso del color. Marc se aproximaba muy lentamente a un relevo, a un desapego en el empleo de los colores naturales, acompañándolo de una intensa reflexión teórica.

Pese a que sus personalidades no podían ser más diferentes -Macke era más espontáneo y directo, Marc más ensimismado y reflexivo en su actuación- y no coincidían en sus opiniones sobre el arte y la política cultural, su intensa relación y atracción mutua, probablemente erótico-amorosa (pasaban mucho tiempo juntos, a solas, sin sus mujeres, y en el retrato que pintó Macke de Marc se refleja una gran sensualidad), no se vió para nada afectada por estas desemejanzas, algo poco común entre grandes creativos, donde la rivalidad, la dura competencia, el egocentrismo y la vanidad son moneda corriente.

Especialmente en el invierno (boreal) de 1910/1911 ambos discutieron exhaustivamente sobre problemas de la teoría cromática en un intenso intercambio epistolar. A propósito de un anillo de colores pintado por Macke, Marc plasmó allí sus célebres palabras de que el azul es un color espiritual. Con ese concepto que unía a sus ideas de nobleza, romanticismo y visión trascendental, Marc estaba de acuerdo con la teoría cromática que formulara Kandinski en su libro Sobre lo espiritual en el arte. El cuadro El caballo azul (1911) de Marc, con su audaz empleo de colores no naturales, se inspira tanto en la confrontación con el arte de Macke como con el de Kandinski.

Franz Marc, "El tigre", 1912. Staedtische Galerie im Lenbachhaus und Kunstbau, Munich

La receptividad del cubismo se hace patente en sus obras a partir de 1912. El tigre (1912) de Marc es un ejemplo impresionante. Macke utiliza también el vocabulario cubista en las figuras "talladas" geométricamente que llevó al lienzo en sus últimos cuadros. En ese mismo año conocen el futurismo italiano (Filippo Tommaso Marinetti, Alejandría/Egipto, 1876 – Bellagio, Como/Italia, 1944) que tenía precisamente entre sus postulados la exaltación de la sensualidad y que procede directamente del cubismo, aunque evoluciona rápidamente hacia una estética diferenciada, debido a su obsesión por representar la velocidad.

De importancia central para estos dos pintores fue su confrontación con el orfismo de Robert Delaunay (París, 1885 - Montpellier, 1941), una especial tendencia colorista y abstracta del cubismo francés ("cubismo órfico" como lo bautizó el poeta Guillaume Apollinaire (Roma, 1880 - París, 1918) que exalta el color y la luz, emparentándolos con Orfeo, maestro de los encantamientos, según la mitología griega, que por su sobrehumana interpretación de la lira, representa la conjunción de la música y la poesía.

Las "ventanas" de colores transparentes de Delaunay dieron especial impulso a Marc y Macke. Éste creyó reconocer en esa formas "energías espaciales de color" que implantó acto seguido en la dinámica de sus cuadros. En las obras de Marc se forma a su vez un vibrante tejido de formas, elementos orgánicos e inorgánicos, que con la fragmentación del motivo en prismas adiamantados cromáticos funden a los animales y su entorno en una manifestación uniforme.

En diciembre de 1911 Kandinski y Marc organizan la "Primera exposición de la redacción de El jinete azul" en la galería de arte muniquesa Thannhauser, en la que llamó mucho la atención la enorme Vaca amarilla (1911) de Franz. Pero en el entorno de El jinete azul arreciaban ya los conflictos. Macke no se sentía debidamente representado con sus obras en el Almanaque del grupo y además el acento en lo espiritual que lleva a Kandinski a la abstracción era algo ajeno para él.

La contribución independiente que hicieron August Macke y Franz Marc al arte se observa especialmente en los trabajos que realizaron entre 1913 y 1914. Los estímulos que recibieron de otros artistas se amalgamaron con sus propios medios y objetivos en síntesis individuales. Uno de los puntos culminantes fueron las acuarelas de Macke sobre su viaje a Túnez en 1914, junto con Paul Klee y Louis Moilliet (Berna/Suiza, 1880 - Vevey/Suiza, 1962), pintor de estilo expresionista-orfista. A su regreso, durante el corto período hasta el estallido de la Gran Guerra, Macke experimentó nuevamente una fase extremadamente productiva en la que pintó más de 30 cuadros.

Por su parte, Franz y Maria Marc se mudaron en abril de 1914 a Ried (la casa existe todavía, aunque es
propiedad de otra familia no relacionada con el pintor) una localidad de la Alta Baviera cercana a
Sindelsdorf, donde se habían instalado primeramente. Allí pintó Franz obras importantes en las que
acentuaba su interés por las fuerzas de la naturaleza y por la modernidad de las ciencias que las
estudian. Energías abstractas parecen influir en su lenguaje con formas de color figurativas y no
figurativas que luchan entre si y que parecen insinuar cierto mensaje político.

Macke cae en el frente de batalla en Souain-Perthes-lès-Hurlus, departamento del Marne, en la región de Champaña-Ardenas, el 26 de septiembre de 1914, un sábado, pocas semanas después de iniciada la contienda bélica. Marc, profundamente conmocionado por la noticia, escribe un famoso obituario en su memoria y a comienzos de 1915 concluye un ciclo de 36 dibujos (en su cuaderno de bocetos en el campo de batalla) que se centra en temas como la creación de un nuevo mundo (años antes de conocer a Macke había estado a punto de estudiar teología), en la gestación y el choque de fuerzas incontroladas en los horrores de una guerra sin sentido; cae en Braquis, cerca de Verdún, en la región de Lorena, también un sábado, el 4 de marzo de 1916.

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