España - Madrid

Un concierto desteñido

Alberto Villa Lozano

lunes, 21 de enero de 2002
Madrid, martes, 15 de enero de 2002. Auditorio Nacional. Orquesta Festival de Budapest. Virginie Pochon, soprano. Kaine Deshayes, mezzosoprano. Dénes Varjon, piano. Ivan Fischer, director. Programa: Dvorák: 'Variaciones sinfónicas' y 'Duetos moravos'. Schumann: 'Concierto para piano y orquesta en la menor'. Smetana, obertura de 'La novia vendida' y tres poemas sinfónicos del ciclo 'Mi patria': El moldava, Sarka y De las praderas y los bosques de Bohemia. Ciclo El mundo sinfónico. Promotor: Promúsica.
Con el precedente de la calidad que siempre se espera de una formación de origen húngaro, la orquesta estuvo más que decente en un concierto de música dedicada al romanticismo nacionalista bohemio. La batuta estuvo a cargo de su director titular, Ivan Ficher quien conocido intérprete de ese repertorio.Las Variaciones Sinfónicas de A. Dvorák es una obra de sobra conocida por el buen melómano, puesto que, pasa por ser una más de las programadas del citado compositor. La partitura, más que interesante, consta de 28 variaciones de un mismo tema que el compositor trata de distinta forma (en tiempo de vals, fuga, tiempo de polca, etc) demostrando gran dominio tanto de la composición, como de la instrumentación clásica. La versión que ofrecida, aunque bien leída, no llegó a emocionar, sobre todo en algún pasaje en los que quizás hubiera necesitado una mayor vitalidad, por otra parte, dejó en evidencia la sección de metal algo cansados.El Concierto en la menor es una de las mejores partituras del repertorio de piano y orquesta romántico. Como solista aconteció el joven, pero con gran madurez, Dénes Varjon, dotado de una calidad técnica demostrada en el absoluto dominio del concierto, y de una fuerza por momentos excesiva. La partitura del genial compositor y no menos virtuoso pianista Robert Schumann, es una gran muestra de la simbiosis creada entre el solista y el conjunto orquestal. Destacó por la parte orquestal la fenomenal personalidad del clarinetista y trompa solista.La vertiginosa obertura de La novia vendida, de B. Smetana; es una obra virtuosa y vistosa que, sin duda, puso de manifiesto el deseo del conjunto por agradar al público madrileño, y por mostrarnos una página más de su gran música. La interpretación achacó algo que se ha señalado anteriormente la falta de energía en determinados momentos, quizá debido al cansancio del conjunto, sin embargo, puso de manifiesto el formidable nivel que muestra siempre la sección de cuerda de estos conjuntos del este ("el que tuvo, retuvo").Después de este fulgurante inicio de la segunda parte, comenzó la alternancia de fragmentos de Mi patria y de una obra poco conocida, los Duetos moravos de A. Dvorák. Para esta obra, la orquesta contó con al colaboración de dos jóvenes voces no mencionadas en el programa de mano: Virginie Pochon y Kaine Deshayes, quienes con un prometedor futuro dotaron a su interpretación de una dulzura como para emocionar en la citada obra, sobre todo destacándose en El dolor,Los otros fragmentos con los que se alternaban pertenecían Mi patria, la conocidísima obra de Smetana, quizá una de los mejores homenajes que se pueden realizar por parte de un compositor hacia su patria de origen. Fue esta sin duda la mejor obra interpretada por la orquesta, y entendida por el experto director titular de la misma Ivan Fischer. Supo cautivar al público dando una serie de matices que sólo el bohemio corazón puede sentir para tocar la música autóctona. Además de la bellísima pieza El Moldava, la página que mejor estuvo interpretada fue De las praderas y bosques de Bohemia, donde el autor nos hace viajar hacía esas frías tierras sin levantarnos de nuestra butaca.Como muestra del agradecimiento al público, su titular regaló una pieza más del citado ciclo de canciones Duetos moravos, la pieza Muchacha en la prisión pieza de delicada belleza.Sirva como curiosidad que el programa de mano se unió a la moda del momento, el Euro, puesto que, como los poco gastados billetes, tenía cierto exceso de tinte, ocasionando lo que todos sabemos.

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