Reportajes

Harmonia Mundi: Un pequeño sello envidiado por los 'grandes' del clásico

Véronique Vellard

lunes, 4 de febrero de 2002
La firma francesa productora y distribuidora Harmonia Mundi ostenta una salud casi insolente en el paisaje catastrófico de la música clásica. A la hora en que las grandes firmas editoras de discos padecen una baja regular de sus ventas, este editor de discos independiente prospera, habiendo realizado un volumen de negocios de 300 millones de francos (unos 41,83 millones de dólares). Estas son las razones de un éxito que dura desde hace 43 años.La música clásica interesa cada vez menos a las grandes firmas editoras de discos. Aunque ésta les aporta cierto prestigio, los cinco grupos dominantes de este sector (Warner, EMI, Sony, Universal y BMG) están en crisis: entre 1994 y 2000, las ventas de esta rúbrica han pasado del 10 % al 6 %, y los profesionales estiman que habrá que calcular un 5 % del mercado del disco. Y en mayo pasado se ha anunciado el cierre de Teldec y de Erato, filiales de Warner Classics International.En este contexto de mutación, Bernard Coutat, fundador de Harmonia Mundi, declara: Lo que estamos viviendo no es una crisis del disco sino una crisis de las 'majors'. El público se acrecienta sensiblemente. Las cifras son elocuentes. En 2000 los conciertos clásicos atrajeron a 6 millones de auditores; 1.200.000 espectadores asistieron a los 300 festivales de música clásica y las radios especializadas alcanzaron récords de audiencia. El público existe: se trata de ir a su encuentro. Ante la crisis, nos hemos puesto a distribuir otras marcas y hemos abierto tiendas con el rótulo Harmonia Mundi.En 1992 se crea el primer punto de venta en Arles (Provenza), en el sur de Francia. Desde entonces se han abierto otros 35 en Francia y 3 en España. El acto de comprar tiene una dimensión social: Presentamos una pequeña superficie, una atmósfera diferente, una acogida de calidad, asesoramiento, competencia y la posibilidad de escuchar los discos. Resultado: las ventas progresan en entre 8 y 10% cada año, y Harmonia Mundi realiza así un 40% de su volumen de negocios global. El editor proyecta distribuir su catálogo al margen de su red, en puntos de venta no relacionados con la música.Otra clave del éxito es la producción. Mientras que las mayores firmas de discos dan prioridad a las reediciones y a las compilaciones, en razón del costo mayor de las nuevas grabaciones, Harmonia Mundi reivindica el título de primer productor francés: Publicamos más novedades que cualquier otra firma, con excepción de Naxos: 70 por año. Sony edita 43. La política artística del grupo apunta a evitar la fabricación de productos industriales sometidos a reglas y esquemas de marketing. Bernard Coutaz prefiere dar a conocer sus gustos y sus pasiones. Su divisa es: Una casa de edición está formada, ante todo, por artistas. Además de su papel de iniciador de la carrera de nuevos artistas, Harmonia Mundi se enorgullece de sus celebridades internacionales, como los directores de orquesta Philippe Herreweghe y René Jacobs, o el tenor-contralto Alfred Deller. La producción se concentra en el intérprete que trae una visión personal e ideas nuevas.Para hacer frente al costo elevado de las grabaciones, Harmonia Mundi ha optado por diversificar sus actividades. El grupo distribuye catálogos extranjeros y franceses, obteniendo así un 11% del mercado de la música clásica (20% en julio de 2001). Pero el editor de Arles también produce jazz, músicas del mundo y discos para niños. También edita libros: en total, difunde la producción de unas treinta editoriales, desde la literatura de Extremo Oriente, con la editorial Philippe Pasquier, hasta los hermosos libros de la editorial Plume. Celosa de su independencia, la firma del Mas de Vert (Arles) posee 5 filiales en Inglaterra, Estados Unidos, Alemania, España y el Benelux, y emplea a 250 personas en el mundo.Según Bernard Coutaz, tal es el éxito del grupo que los gigantes del disco tratan de adquirir el holding. He visto desfilar a todos los presidentes de las multinacionales, venidos en peregrinación, sabedores de que la firma goza de buena salud y de que el anciano tiene 75 años. Para el fundador de Harmonia Mundi, su prosperidad se debe en parte a una política que consiste en no redistribuir los dividendos, para poder reinvertir cada año los beneficios en la sociedad. Nunca sucumbí al afán de lucro. Por lo demás, siempre he actuado por sentimientos, por entusiasmo, por placer, y tengo la suerte de estar bien rodeado. Bernard Coutaz trabaja con su hijo Benoît y su esposa Eva, directora artística de la sociedad. Una mujer que el BBC Magazine sitúa en cuarta posición entre las personalidades que han obrado en favor de la música, precedida por Pierre Boulez, William Christie y Ruggero Raimondi.Optimista con respecto al futuro de Harmonia Mundi, Bernard Coutaz considera que ya es hora de apoyar resueltamente la música grabada, en lugar de derramar lágrimas de cocodrilo. Y se propone denunciar los efectos nefastos de la globalización y de las ganancias a toda costa.

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