Artes visuales y exposiciones

Michelangelo, "el divino"

Juan Carlos Tellechea
miércoles, 3 de junio de 2015
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Maestro de maestros, el renacentista Michelangelo, más conocido en español como Miguel Ángel, uno de los más grandes artistas de la historia, tanto por sus esculturas como por sus pinturas y obra arquitectónica, es objeto de una grandiosa muestra en estos meses (hasta el próximo 25 de mayo) en el Centro de Arte y Exposiciones de la República Federal de Alemania (Bundeskunsthalle) en Bonn.

Michelangelo di Lodovico Buonarroti Simoni (Caprese, República de Florencia, 1475 - Roma, Estados Papales, 1564), su nombre completo, extiende su influjo directa o indirectamente hasta hoy a la Humanidad y no sólo al arte. La Piedad, una bellísima escultura que sigue conmoviendo profundamente a quienes la admiran en la basílica de San Pedro, donde trabajó como arquitecto en su finalización, ha sentado patrones a los artistas de la posteridad. Incluso las versiones inacabadas de esta obra, de delirante intensidad y testimonio de la profunda religiosidad de Miguel Ángel en sus últimos años, muestran una estética pionera para los escultores modernos.

"El divino", así se titula la exhibición, no está físicamente presente de forma personal en la Bundeskunsthalle, pero su genial espíritu milenario es ubicuo, se refleja en los trabajos de muchos genios 'seculares': Raffael (Urbino, 1483 - Roma, 1520), Tintoretto (Venecia, 1518 - ídem, 1594), Caravaggio (Milán, 1571 - Porto Ercole/Monte Argentario, 1610), Giambologna o Juan de Bolonia (Douai, 1529 - Florencia, 1608), Rubens (Siegen/Sacro Imperio Romano-Germánico, hoy Alemania, 1577 - Amberes/Flandes, Países Bajos Españoles, actual Bélgica, 1640), Eugène Delacroix (Charenton-Saint-Maurice, suburbio de París, 1798 - París, 1863), Paul Cézanne (Aix-en-Provence, 1839 - ídem, 1906), Henri Matisse (Le Cateau-Cambrésis/norte de Francia, 1869 - Cimiez, hoy un barrio de Niza, 1954), Auguste Rodin (París, 1840 - Meudon, 1917), Robert Mapplethorpe (Floral Park, 1946 - Boston, 1989), Henry Moore (Castleford/Yorkshire, 1898 - Much Hadham/Hertfordshire, 1986), entre otros, que pueden admirarse en Bonn.

Protectores y mecenas de Michelangelo fueron los Médici en Florencia, principalmente Lorenzo el Magnífico, y los papas Julio II (Giuliano della Rovere) y Clemente VII (éste, hijo natural de Juliano de Médici, hermano de Lorenzo) en Roma. Sus frescos de la bóveda (1508 - 1512) de la capilla Sixtina y el Juicio final (1514) son de una magnificencia que estremece de asombro y emoción a sus visitantes.

Otro tanto ocurre con el David (1501 - 1504), de cuyo original en la Galería de la Academia de Florencia se exhibe una enorme foto mural que domina la entrada del recinto del Centro de Arte y Exposiciones de Alemania. La imagen de la imponente estatua de mármol blanco de Carrara, de más de cinco metros de altura y casi seis toneladas de peso compite aquí con la del Moisés (1509), concebida para la tumba de Julio II en la Basílica de San Pedro, finalmente colocada en la iglesia menor de San Pietro in Vincoli (la familia della Rovere fue su mecenas), en la zona del Esquilino, tras la muerte del pontífice.

El influjo de la obra de Miguel Ángel radica ante todo en su retórica del cuerpo, ya que acuñó como ningún otro artista un repertorio singular de formas para expresar sentimientos, estados emocionales íntimos, trágicos, de dolor, amor, fe, pero también el dramatismo del sufrimiento y la lucha. Su difusión por medio de grabados, pinturas, obras plásticas de menor formato y dibujos han posibilitado una confrontación ininterrumpida con su trabajo hasta el presente. Las interpretaciones sobre su arte no dejan a nadie indiferente y abarcan un amplio espectro de aproximaciones desde la imitación y el homenaje hasta el análisis conceptual y la distancia crítica.

 

Vista de la Exposición 'Der Göttliche' en la Bundeskunsthalle de Bonn

 

La exposición de Bonn, hilada temáticamente, arranca con las grandes creaciones y asuntos tratados por Miguel Ángel, como las estatuas y los frescos de la capilla Sixtina expuestos aquí a través de copias artísticas en yeso y otros materiales, así como fotografías. A través de diversas obras realizadas "según Michelangelo" se documenta aquí la historia del influjo de este "artista divino", figura de culto a través de los siglos.

Michelangelo pretendía interiorizar las teorías neoplatónicas del amor y se esforzaba casi en vano por conseguir un equilibrio emotivo (relación espiritual con la noble poetisa romana Vittoria Colonna (Castello di Marino/Roma, 1492 - Roma, 1547). Su inclinación natural por la materia, por las formas físicas -era por encima de todo, un escultor de cuerpos- unida a su fascinación por todo lo joven y vigoroso, emblemas de la belleza clásica, lo llevaron a decantarse por la belleza humana y el amor más sensual hasta muy avanzada edad. Esta conflictividad enriquecedora con la que el artista vivió su deseo carnal, también afloró en el enfrentamiento con su más o menos disimulada u oculta homosexualidad (relaciones con Tommaso Cavalieri, Cecchino dei Bracci, Giovanni da Pistoia, Francesco Urbino, Bartolommeo Bettini, Quaratesi Andrea y Gherardo Perini).

 

Amanecer (Fragmento), de Michelangelo (1574). Escultura en Alabastro, Dresde, Staatliche Kunstsammlung, Skulpturensammlung

 

En vida de Miguel Ángel aparecieron en 1550 y 1553 las exhaustivas obras Vite de Giorgio Vasari (Arezzo, 1511 - Florencia, 1574), arquitecto, pintor de la corte de los Médici y biógrafo de artistas italianos, entre ellos Michelangelo, Leonardo da Vinci y Raffael; y de Ascanio Condivi (Ripatransone, 1525 - ídem, 1574), pintor, discípulo, colaborador y biógrafo de Michelangelo; así como en 1549 Lezzioni de Benedetto Varchi (Florencia, 1502 - ídem, 1565) poeta e historiador florentino. Pero Vasari fue de importancia central para el prestigio y la fama póstuma de Michlangelo. Las descripciones que hace de su vida son fundamentales en la literatura sobre historia del arte y una "biblia" para artistas, expertos, coleccionistas y críticos.

Con el Baco (1496 - 1497), una obra temprana, encargada y después rechazada por el cardenal Riario, Michelangelo ya demostraba ser mejor que cualquier escultor moderno. La estatua de poco más de dos metros de altura, comprada entonces por el banquero Jacopo Galli se conservaba en los jardines de su residencia, donde fue dibujada por Martín Heemskerck hacia 1532 (se apreciaba ya la falta de su mano derecha con la que sostenía un caliz), hasta que fue adquirida por Francisco I de Médici en 1572 antes de pasar definitivamente al Museo Nazionale del Bargello en Florencia en 1873.

Pero no se trataba sólo de la portentosa calidad de las obras. Vasari subrayaba que Miguel Ángel deseaba enseñar con sus obras los principios generales del arte. "Mostrare" y "dimostrare" son sus conceptos clave. Con los frescos de la capilla Sixtina quería revelar a los artistas modernos cómo se dibuja y se pinta; y más aún, señalar las fronteras del arte y su perfeccion absoluta. En el arte contemporáneo fue Rodin el primero en comprender cabalmente a Michelangelo y su anatomía del cuerpo humano, según Henry Moore, un gigante de la escultura que admiraba a ambos colosos.

Vasari describía las cualidades del arte de Miguel Ángel con conceptos bien diferenciados: "disegno" (dibujo), "giudizio" (juicio) e "imitazione" (imitación), "difficoltà" (dificultad), "varietà" (variedad), "novità" (novedad), e "invenzione" (invención), "attitudini" (actitudes) y "concordanza dei membri" (concordancia de los miembros), "perfezione degli scorci" (perfección de los escorzos), "stupendissima rotondità" (estupenda redondez), "rilievo" (relieve), "grazia" (gracia), "grandezza" (grandeza, tamaño) y "terribilità" (fuerza expresiva desmesurada).

 

Alessandro Allori, Fragmento de 'Der Traum, nach Michelangelo' (1578). Óleo sobre lienzo. Florencia, Galleria degli Uffizi

 

Para este autor no cabía duda de que Michelangelo desempeñaba un papel providencial. "Oh época feliz, oh bendito artista". Miguel Ángel murió a los 88 años el 18 de febrero de 1564, acompañado por su secretario Daniele da Volterra y su fiel amigo Tommaso Cavalieri, antes de ver terminada su obra en la basílica vaticana, simplificando el proyecto original concebido por Donato Bramante (Fermignano, 1444 - Roma, 1514), creando espacios, aunque manteniendo la estructura con planta de cruz griega y la gran cúpula, elemento director del conjunto.

El 10 de marzo recibió sepultura en la sacristía de la iglesia de la Santa Croce de Florencia, tal como era su voluntad, (allí descansan también los restos de Niccolò Machiavelli (Florencia, 1469 - ídem, 1527); Lorenzo Ghiberti (Pelago, 1378 - Florencia, 1455); y de Galileo Galilei (Pisa, 1564 - Arcetri/Florencia, 1642).

Pero su apoteósis sobrevendría con los solemnes funerales (casi regios) organizados por la Accademia del Disegno el 14 de julio de 1564 en la basílica de San Lorenzo, cuya nueva sacristía es obra suya (la vieja sacristía era de Filippo Brunelleschi, Florencia, 1377 - ídem, 1446), bajo los auspicios de Cósimo I de Médici (Florencia, 1519 - Villa Médici de Castello, Florencia, 1574), en los que participaron Vasari, Benvenuto Cellini (Florencia, 1500 - ídem, 1571), Bartolomeo Ammannati (Settignano, 1511 - Florencia, 1592) y Bronzino (Florencia, 1503 - ídem, 1572). La dedicatoria sobre el catafalco reza: "la Academia al mayor pintor, escultor y arquitecto que jamás haya existido (...) con admiración por el excelente y extraordinario talento de Michelangelo Buonarroti (...) y como pequeño reconocimiento por sus obras divinas".

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