DVD - Reseñas

Para no ser como Eugene Onegin

Maruxa Baliñas
viernes, 24 de mayo de 2002
Piotr Ilich Chaicovsqui. 'Eugene Onegin', escenas líricas en tres actos con libreto de Konstantin Shilovsky y Piotr Ilich Chaicovsqui sobre la novela de Alexander Pushkin. Elenco: Ineke Vlogtman, 'Madame Larina'; Orla Boylan, 'Tatiana'; Anna Burford, 'Olga'; Katja Boos, 'Filipievna'; Michael König, 'Lenski'; Vladimir Glushchak, 'Eugene Onegin'; Thomas Morris, 'Monsieur Triquet'; Mijail Schelomianski, 'Príncipe Gremin'. Compañía de Ópera y Coro de la Ópera de la Unión Europea. Errol Girdlestone, director del coro. Gennadi Rozhdestvensky, director. Nikolaus Lehnhoff, director de escena. Markus Meyer, escenografía y trajes. Ulrich Schneider, luminotecnia. Denni Sayers, coreógrafo. Emily Gottlieb, encargado de escena. Ralf Haslinger, encargado de producción. Jane Seymour (RM Associates), Jean-Pierre Belmont (BPC Productions) y Philippe Grosjean (France 3 Rennes), productores ejecutivos. Derek Bailey, director del vídeo. Producción de RM Associates en colaboración con France 3/BPC y con la participación Centre National de la Cinématographie France, 1998. Formato de imagen, 16:9. Formato de sonido: PCM Stereo. Códigos regionales 2 y 5. Subtítulos en inglés, alemán y francés. Duración, 152 minutos. DVD ArtHaus Musik PAL 100126
0,0001156 A veces a los profanos nos resulta difícil entender el modo de razonar de los creadores, y ésta es una de esas ocasiones: Chaicovsqui consideraba esta ópera como una de las responsables de su desgraciado matrimonio. Absorto en el argumento que aquí se narraba, y temiendo ser tan duro y frío de corazón ante un amor sincero como lo era 'Onegin', Chaicovsqui decidió no desengañar a Antonina Miliucova, una alumna del conservatorio platónicamente enamorada de él, y acabó casándose con ella poco después. El mundo real no le influyó, ni los consejos de sus amigos, ni el rechazo de su familia ante el proyecto de matrimonio, ni siquiera su propios momentos de razonamiento 'en frío', que seguramente los hubo. Chaicovsqui no quería ser como 'Eugene Onegin', ni hacer sufrir a nadie como había sufrido 'Tatiana' y seguramente él mismo.Porque de hecho la identificación de Chaicovsqui es claramente con el personaje de 'Tatiana', que a pesar de su timidez y falta de palabras se muestra como la auténtica protagonista de la ópera, frente a 'Onegin', que da título a la ópera y que en la novela de Pushkin es el protagonista absoluto, e incluso se narra su infancia y juventud, tema que Chaicovsqui obvia en el libreto que realizó en colaboración con su alumno Konstantin Shilovski.La versión que aquí se presenta fue grabada en el Festpielhouse de Baden-Baden y aspira a ser una auténtica coproducción donde participan intérpretes y técnicos de veinte y nueve ciudades distintas de la Comunidad Europea. Se trata de una de las primeras ocasiones en que la ópera se hace sin el apoyo o la referencia a los diversos montajes realizados en Rusia desde su estreno, especialmente el de Termirkanov con escenografía de Igor Ivanov (1982) que ha sido uno de los más imitados por las compañías extranjeras, al igual que las coproducciones con el Teatro Mali o Musorgsqui de San Petersburgo, el mismo teatro donde se estrenó en 1879, y donde aun se conservan trajes y decorados de representaciones de esta ópera anteriores a la Revolución Rusa de 1917.Markus Meyer, responsable de trajes y decorados, Ulrich Schneider, como diseñador de la luminotecnia, y especialmente Nikolaus Lehnhoff (Hanover, 1939), el director de escena, han realizado un montaje que se aleja mucho del realismo que ha imperado siempre en esta obra, y en general en las óperas de Chaicovsqui, quien indicaba con bastante exactitud las localizaciones y referencias escenográficas de sus óperas. Aquí no existe prácticamente fondo de la escena, casi siempre se trata de un fondo liso cuyas variaciones y dinamismo se deben a efectos de iluminación. Sólo ocasionalmente aparece una librería cargada de libros simbolizando ese mundo interior cargado de romanticismo que rodea a Tatiana, y que se hunde bajo el escenario, aunque queda a la vista, en la escena final de la ópera cuando Tatiana renuncia a su amor por Onegin para seguir con su marido. El resto del decorado son algunos muebles y adornos que se pierden en un escenario vacío y no bastan para crear un ambiente acogedor, algo que tampoco parece pretender Lehnhoff, que plantea la ópera como una historia dramática, pero no al estilo 'dramón romántico' sino más bien 'psicológico', donde son pequeños detalles lo que marcan el carácter trágico de la historia.Los trajes tampoco son -salvo excepciones- decimonónicos, y Olga llega incluso a aparecer en la escena I del primer acto con un traje pantalón 'amarillo canario' totalmente inadecuado para la época y el ambiente, aunque bastante definitorio de su carácter y papel en la ópera. Se nota un marcado contraste entre los trajes de la pareja Lenski-Olga, mucho más modernos y atípicos, que en los de Onegin y Tatiana, no siempre clasificables cronológicamente pero siempre más anticuados.La interpretación musical, en cambio, es muy satisfactoria. Por supuesto la interpretación de las partes orquestales y el acompañamiento a los cantantes de Gennadi Rozhdestvensky (Moscú 1931), acompañado de una orquesta que le sigue perfectamente, es casi la mejor posible. Michael König en su papel de 'Lenski' se muestra como un tenor con ciertos defectos pero muy ágil y con una voz muy apropiada al rol que interpreta -por cierto, ¿se fijaron en que las parejas están cruzadas respecto a lo habitual en la ópera italiana?, Lenski, tenor, con Olga, contralto, y Onegin, barítono, con Tatiana, soprano- mientras Vladimir Glushchak, que hace de 'Eugene Onegin', es decepcionante, sobre todo en el último acto. Orla Boylan, a pesar de su juventud o quizás gracias a ella, hace una 'Tatiana' muy adecuada, sin grandes alardes vocales pero muy contenida y al mismo tiempo sentimental. El nivel de la ópera sube mucho por el alto nivel de los cantantes secundarios, que casi eclipsan a los protagonistas, especialmente Katja Boos, 'Filipievna'.La dirección de vídeo es muy convencional, correcta pero sin sorpresas. La organización del DVD es buena, treinta y cinco cortes distintos que permiten acceder cómodamente a cada uno de los números musicales, y unos subtítulos bien traducidos y coordinados con la interpretación musical. La información contenida en el folleto y en el propio DVD resulta escasa, en especial en lo referente a esta representación concreta: es imposible saber cuando se grabó la versión y no hay apenas datos sobre ella, o sobre el director de escena y su equipo.
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