Estados Unidos

El fantasma desde el purgatorio de Birdland

Philadelphia, viernes, 12 de junio de 2015. Opera de Philadelphia. Perelman Theater. Kimmel Center for the Performing Arts. Charlie Parker's Yardbird. Estreno mundial de la ópera con música de Daniel Schnyder y libreto de Bridgette A. Wimberly. Ron Daniels, dirección escénica. Riccardo Hernandez, escenógrafo. Riccardo Hernandez, luminotecnia. Emily Rebholz, figurines. Lawrence Brownlee, Charlie Parker. Angela Brown, Addie Parker. Rachel Sterrenberg, Chan Parker. Angela Mortellaro, Doris Parker. Chrystal Williams, Rebecca Parker. Will Liverman, Dizzy Gillespie. Tamara Mumford, Baroness Pannonica ("Nica") De Koenigswarter. Orquesta de la Ópera de Philadelphia. Corrado Rovaris, director musical. American Repertoire Program. Co-commission and co-production with Gotham Chamber Opera.
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¿Qué sucedió aquellos días en los que Charlie “Yardbird” Parker, conocido por Bird, permaneció muerto en la habitación de la suite de su patrocinadora millonaria, Nica? Ella tardó dos días en comunicar su muerte a las autoridades y a la familia lo que le costó el divorcio, la pérdida de la custodia de sus hijos y para colmo, fue desheredada… pero, no se trata aquí de ella sólamente, sino de la vida tortuosa de Charlie Parker, famoso saxofonista afro-americano que revolucionó la música de jazz junto con el trompetista Dizzie Gillespie…

Todo transcurre en un oscuro club de jazz llamado Bird en los años 40. Negro, blanco y rojo ocasional son los tonos imperantes. Unas letras gigantes mayúsculas demarcan un pasillo largo de entrada al club. Forman la palabra Birdland, y aparecen negras, impresas con proyecciones de fotografías de músicos de jazz de los 30-50s, entre otros el propio Charlie Parker, o en una nebulosa roja.

Lawrence Brownlee

Dos jaulas con pájaros a ambos lados del escenario y algunas mesas y sillas.

La vida de Charlie es una búsqueda de la libertad por medio de la música y sus relaciones. Está deseoso de salir de su casa en Kansas City donde vive con su madre, primero, y su esposa y un bebé después. Pero, él busca liberarse y las relaciones con las mujeres, su madre, su esposa y sus amantes, se muestran tormentosas e infelices. El color de la piel también crea diferencias y su propia madre le acusa de engañar a su mujer con mujeres blancas, y le avisa de que corre peligro de ser colgado de un árbol y asesinado en Kansas.

Charlie, en su búsqueda de liberación, implora a Dios dudando de su existencia por permitir el sufrimiento del hombre negro.

Llega por fin a Nueva York donde mantiene diversas relaciones que no parecen satisfacerle a excepción de la que mantiene con Dizzy Gillespie, que es el momento más feliz de la ópera con el dúo “Revolution of sound and music, Bee-Bop”.

 Will Liverman y Lawrence Brownlee centando “Bebop’s Gonna Change the World”

Sin embargo, los efectos de la heroína o el caballo que aparece en este ambiente enganchan a Charlie que acaba cayendo en esa esclavitud. A pesar de ser avisado por su amigo “No more riding that far horse”, él se manifiesta en su contestación “I do what I want”.

Su hija, fallece, y él sufre una crisis y es detenido y llevado al hospital psiquiátrico Camarillo en California. Un solo instrumental con legato de flauta en contraste con resto de la orquesta en staccatto acompañan una figuración de muertos vivientes que suben a sillas y permanece inmóviles con la mirada perdida en la distancia.

Repuesto, regresa a Nueva York y canta un aria de amor a su instrumento, el saxofón, porque le da la libertad que él necesita y le permite expresarse: “I chose you, my horn”. En ese momento, las jaulas se elevan, y una camilla aparece en escena con su cadáver.

 Angela Brown y Lawrence Brownlee

La música de Schnyder tiene el estilo de teatro musical americano sobre una base operística de distribución de los personajes que interviene en forma vocal instrumental en dúos, arias, cuartetos y quintetos vocales, o de interludios musicales. Aparecen ritmos sincopados ternarios alternando con cuaternarios, referencias al bebop, ritmos de tangos, charlestón o twist, de espirituales negros, o fanfarria, con arias con estribillo y estrofas y progresiones cromáticas ascendentes o descendentes en trémulo. La orquestación es camerística al estilo de banda de jazz donde la flauta es un instrumento solista predominante, representando en ocasiones el canto de las aves o indirectamente, al propio Charlie, en ciertos momentos en legato y en otros en forma de preguntas y respuestas con coloraturas improvisadas al estilo de bebop. Acompañamientos de piano y, ocasionalmente, la percusión. Corrado Rovaris dirige correctamente el conjunto orquestal manteniendo los contrastes en los tempos.

La puesta en escena de Riccardo Hernández es adecuada y con un buen aprovechamiento de los medios físicos con la incorporación de nuevos efectos especiales de audio y proyecciones de luz de Scott Zielinski.

Lawrence Brownlee

Opera a 5 voces, Lawrence Brownlee, en el papel de Charlie Parker, luce una voz bonita y penetrante aunque, en ocasiones el amplio registro exigido parece demandar una voz algo más dramática, si bien hace buenos lucimientos en la coloratura. Presenta buena afinación y dicción; Angela Brown, como madre Addie, tiene una bella y poderosa voz y un vibrato controlado en ocasiones con unos agudos finos, poderosos y penetrantes; Tamara Mumford como Nica con voz redonda y hermoso color; Angela Mortellaro como Doris Parker nos deleita con su bella voz, redonda, afinada; Rachel Sterrenberg como Chan, presenta algo de vibrato y falta de redondez en alguno de los agudos. Chrystal Williams luce una voz redonda y buena expresión escénica. En el terceto de viudas “My heart is broken, we love you forever” se percibe un vibrato excesivo y choque de timbres en las voces de las solistas Addie y Rebecca, que deslucen el número de conjunto. Will Liverman nos aparece con una hermosa voz, afinada, poderosa y suave, como Dizzie.

Tamara Mumford y Lawrence Brownlee

Para finalizar, los decorados se elevan mientras Charlie pronuncia las palabras “This bird is free” con escalas ascendentes en “u”, y respuestas de las flautas de la orquesta, que termina con una preciosa cadencia jazzística.

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