Estados Unidos

El temor a la vida y a la muerte

Ana María Ruimonte www.ruimonte.us
viernes, 17 de julio de 2015
Washington D.C., sábado, 21 de febrero de 2015. Washington National Opera. The John F. Kennedy Center for the Performing Arts. Diálogo de Carmelitas. Música y libreto: Francis Poulenc basado en una novela de Georges Bernanos; traducción al inglés: Joseph Machlis. Dirección escénica, Francesca Zambello. Diseñador de escenario, Hildegard Bechtler. Diseñador de vestuario, Claudie Gastine. Diseñador de luces, Mark McCullough. Peluquería y Maquillaje, Anne Ford-Coates for Elsen Associates. Maestro de dicción, Ken Weiss. Cover de director, Christopher Ocasek. Asistentes del director, Michael Baitzer y Stephanie Rhodes. Proyección de títulos en inglés, Kelley Rourke for the Glimmerglass Festival. Director asistente, Amanda Consol. Regista, Lisa Anderson. Reparto: Chevalier de la Force (Shawn Mathey); Marquis de la Force (Alan Held); Blanche de la Force (Layla Claire); Sister Constance (Dolora Zajick); Mother Marie (Ashley Emerson); Dr. Javelinot (Wei Wu); Madame Lidoine (Leah Crocetto); Sister Mathilde (Aleksandra Romano); Sister Félicité (Suzanne S. Chadwick); Sister Marthe (Jihanna Charlton-Davis); Sister Gertrude (Jennifer Cherest); Sister Catherine (Alexandra Christoforakis); Sister Anne de la Croix (Cynthia Cook); Sister Claire (Raquel González); Mother Gérald (Madeleine Gray); Sister St. Charles (Annadaire Ingram); Sister Antoine (Tricia Lepofsky); Sister Valentine (Kerriann Otaño); Sister Alice (Alia Waheed); The Chaplain (Robert Baker); Commissioners (Christian Bowers, Yi Li); Mother Jeanne (Sheila Nadler); Officer (Christian Bowers); y The Jailer (Aleksey Bogdanov). Coro (director, Steven Gathman) y Orquesta de la Washington National Opera. Director musical, Anthony Walker.
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Esta ópera de gran contenido emocional se canta en inglés con una traducción aprobada por el propio Poulenc que ya manifestó su deseo de que se representara en el idioma materno del público del teatro de cada momento. Así, en italiano fue su estreno en La Scala y cinco meses después, una joven Leontyne Price la estrenaba en Madame Lidonie en la Opera de San Francisco, en versión inglesa.

Trata principalmente del sentimiento de coraje y del miedo a la vida y a la muerte. Para ello, contempla la relación eclesiástica con los ideales de la revolución francesa, en un ambiente social donde la muerte es el plato de todos los días. Sacrificio, aislamiento, arrepentimiento, piedad y oración es lo que hace que las monjas del convento se sientan protegidas frente a la vida envenenada exterior. Y, fuera del convento, revolucionarios deseosos de terminar tajantemente con sus “enemigos”, entre los que consideraba a la propia iglesia y sus congregaciones, acusados por la privación de la libertad y el sometimiento.

Asistimos al estreno en Washington con una puesta en escena de Francesca Zambello que es de carácter clásico, con uso de luces con velas y sombras, con imágenes religiosas de carácter austero, y con tonos cálidos o fríos, simultáneamente en dos espacios contiguos. Uno es el escenario remanente delante de una pared oval en una plataforma giratoria, y el otro se trata de un pequeño pasillo lateral. Las escenas cambian con la música, con el giro de la plataforma, y las transiciones se resuelven mediante una cruz enorme que es transportada por una monja desde un lado a otro, como si fuéramos pasando de una a otra etapa de un Via Crucis de Pasión. Destacable la bellísima escena de la prisión donde todas las monjas rodean a Madame Lidoine alrededor de la cruz, para terminar en un cuadro estático de Pasión. Se apreciaba sin embargo, un exceso en el uso de los gestos con el símbolo de la cruz, que eran evidentes.

Momento de la representación de 'Diálogo de carmelitas' de Poulenc. Dirección musical, Anthony Walker. Dirección escénica, Francesca Zambello. Washington National Opera, febrero de 2015

El final del segundo acto resultó absolutamente magnífico. En él cada una de las monjas subía a la palestra con un sentimiento de miedo o dolor, a enfrentarse con la muerte, a excepción de la priora, que acudió la primera con gran coraje. La música grandiosa comienza con un Salve Regina inmenso que va viéndose reducido en volumen, pero no en intensidad emocional. Felicitaciones a la orquesta y coro bajo la dirección musical del director australiano Antony Walker, que consiguió de forma magnífica un ir a más en intensidad dentro del diminuendo musical, alcanzando progresivamente un clima de placer inmenso y de gran piedad donde yo, sinceramente, no pude resistir mis lágrimas hasta el final de la ópera.

Magnífica Dolora Zacijk en su interpretación de la madre priora que sufre una muerte lenta a la que combate con coraje y que, finalmente manifiesta su miedo, para terminar en un pianísimo emocionante en su frase “fear of death”.

Momento de la representación de 'Diálogo de carmelitas' de Poulenc. Dirección musical, Anthony Walker. Dirección escénica, Francesca Zambello. Washington National Opera, febrero de 2015

En el inicio del segundo acto, deslumbrante y reveladora aparece Leah Crocetto en Madame Lidonie. Maravillosa y bella voz, gran legato, gran expresividad, con una impecable actuación, como una gran madre protectora, comenzando con su gran frase “Where I am nothing harm me” en pianísimo y pasando por todos las dinámicas expresivas con gran resolución técnica y escénica, para concluir en la frase que precede al final, “forever more”.

Preciosa la voz Robert Baker como The Chaplain con un gran legato en su Ave verum Corpus. Layla Clarie como la joven Blanche hace gala de una dulce voz y una gran técnica, y Ashley Emerson como Sister Constance se muestra también soberbia y magnífica. Elizabeth Bishop como Mother Marie luce una gran emisión, si bien, los agudos quedan algo finos; Sheila Nadler, magnífica en su interpretación de la anciana Mother Jeanne, y Aleksandra Romano como Sister Mathilde nos deja ver una voz absolutamente interesante. Aleksey Bogdanov, fantástico y comunicativo, y Shawn Mathey, fabuloso en voz, timbre, emisión e interpretación.

El éxito fue inmenso y aclamado. Fue una noche en la ópera de Washington en la que una inmensa nevada impidió asistir a gran parte del público, por lo que la propia directora nos animó a todos a rellenar esos espacios vacíos más cercanos al escenario, para despedirse dándonos las gracias por haber asistido, a pesar de las terribles condiciones climáticas. Desde luego, que mereció la pena por haber disfrutado de tan soberbia música e interpretación.

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