Opinión

Festival de Guitarra de Córdoba: más por menos

José Amador Morales
viernes, 7 de agosto de 2015
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La 35ª edición del Festival Internacional de la Guitarra de Córdoba fue presentada en su día con una aparente vuelta de tuerca presupuestaria que hizo temer, esta vez sí, que la crisis de estos últimos años finalmente diese la cara. Unos años en los que se ha logrado un difícil equilibrio para mantener una calidad aceptable sin que ello perjudicara abiertamente la oferta musical de cada edición. Sin embargo, basta consultar las últimas programaciones para comprobar que la merma es objetiva. Un ejemplo: en ese año 2008 hubo nueve conciertos de corte clásico, en este año apenas cuatro.

En cualquier caso, hay que señalar que el esfuerzo ha sido inmenso especialmente en lo que atañe a acercar el certamen a toda la sociedad, sin duda una de las señas de identidad del festival guitarrístico cordobés. Como, por otra parte, lo es su dimensión internacional, consolidada desde hace años no sólo por la galería de figuras mundiales que lo visitan en todos los estilos, sino también por su prestigioso apartado formativo de masterclasses y cursos impartidos, casi siempre por los propios artistas que por las noches ofrecen sus mejores interpretaciones, a alumnado venido de multitud de nacionalidades.

Tras una anterior caída en el número de espectadores, en esta ocasión el festival ha obtenido la cifra de 24.236 espectadores, lo que supone alrededor de un 27% más que el año pasado. Gran parte de ellos concentrados en conciertos multitudinarios como el de Bob Dylan o Sting aunque, en el otro extremo, es evidente que los conciertos clásicos, menos masivos por definición, han contemplado un lleno aceptable en el coqueto Teatro Góngora, ya consolidado como sede de este estilo musical.

 

Momento del concierto de Manuel Barrueco en el XXXV Festival Internacional de la Guitarra de Córdoba. Teatro Góngora, 3 de julio de 2015

 

Clásicos escasos pero señeros: Sainz Villegas, Barrueco, Russell, Dyens

El Festival Internacional de la Guitarra de Córdoba fue oficialmente inaugurado el 1 de Julio con un concierto interpretado por Pablo Sainz Villegas y la Orquesta de Córdoba en el Gran Teatro de la ciudad. El guitarrista riojano estrenó el Concierto popular do Rio del también guitarrista brasileño Sergio Assad, muy ligado a Córdoba junto a su hermano Odair. Una obra encargada por el festival cordobés (primera vez que se embarca en proyectos de este tipo) en colaboración con la “Guitar Foundation of America” que había organizado el estreno mundial en Oklahoma tan sólo una semana antes. En ella Assad nos ofrece sutiles colores y ritmos, de claro sabor local sin abandonar un acabado concepto formal: en definitiva, un concierto hermoso y amable bien defendido por Sáinz. En la segunda parte éste abordó el trillado Concierto de Aranjuez en una lectura brillante aunque parcialmente atrancada en el último movimiento, algo realmente extraño pues si algo posee Sáinz Villegas es precisamente limpieza, no sólo en el sonido sino en la mera ejecución técnica. Ante la generosidad del público asistente, ofreció el suculento bis de la Gran Jota de Francisco Tárrega, espectacular y un tanto efectista de más (le recordamos en todo caso, una interpretación más memorable en el Teatro de la Maestranza de Sevilla en mayo de 2014).

Manuel Barrueco no faltó a la cita del festival y ofreció su recital el 3 de Julio en el Teatro Góngora. El cubano aportó su legendaria elegancia, tanto musical como escénica, a un consistente programa compuesto por obras de Weiss (Suite VII en re menor), Bach (la célebre Chacona de la Partita nº 2 en re menor) y Sor (Variaciones sobre un tema de Mozart) en la primera parte. La segunda estuvo dedicada a obras de autores españoles como Moreno Torroba (Suite Castellana), Turina (Fandanguillo, las Soleares y Ráfaga) y Albéniz (Mallorca, Cataluña y Sevilla). Si su Chacona no llegó a la altura de aquella memorable y casi histórica versión que ofreciera en el Teatro Cómico Principal en la edición de 2008 (de la que circula una grabación privada), la factura de la Suite de Weiss fue intachable y las Variaciones de Sor toda una delicia. Por no hablar del aplomo estilístico y la limpieza de su Albéniz. Tal es así que, ante el entusiasmo del público, el guitarrista interpretó Cajita de música de Tárrega y el Scherzino mexicano de Manuel Ponce.

 

Momento del concierto de David Rusell en el XXXV Festival Internacional de la Guitarra de Córdoba. Teatro Góngora, 4 de julio de 2015

 

Por su parte, otra cita ineludible y ya tradicional fue la de David Russell. En su concierto del 4 de Julio mostró una original primera parte centrada en músicas del Camino de Santiago que comenzó con una sutilísima versión de la Suite Compostelana de Federic Mompou y a la que siguió Cantigas de Santiago, un manojo de versiones y arreglos de célebres melodías relacionadas con la ancestral peregrinación excelentemente realizados por Stephen Gross, amigo del guitarrista: Cantigas de Alfonso X “El Sabio”, de Martin Códax, fragmentos del Códice Calixtino, etc… Un trabajo realmente hermoso presentado con enorme gusto y musicalidad, como no podía ser menos hablando del guitarrista de Glasgow. Aunque si hablamos de musicalidad, la obra que inició una segunda parte más clásica en el repertorio, la Partita nº1 para clave, BWV 825 de Bach en transcripción de Gerhard Reichenbach, supuso toda una lección magistral. Aquí Russell consiguió sublimar la tremenda envergadura técnica de la pieza mediante la claridad de las texturas y un expresivo fraseo. Fue curioso, al tiempo que inevitable, comparar su versión de la Gran Jota de Tárrega con la que días antes ofreciera Sáinz Villegas en la inauguración del Festival. Russell más noble, musical y expresivo: Villegas más virtuoso, brillante y audaz. Hasta tres bises ofreció un entregado Russell ante los enfervorizados asistentes: Shadow of the Moon de Vincent Lindsey-Clark, Capricho Catalán de Albéniz, y por último la Una limosna por amor de Dios, el bellísimo trémolo del gran Agustín Barrios con el que Russell acostumbra a obsequiar desde hace años al final de sus recitales cordobeses.

Muy interesante aportación al mestizaje estilístico entre la guitarra clásica y la flamenca la que supuso el espectáculo Lo Cortés no quita lo Gallardo (5 de Julio) protagonizado por José María Gallardo a la guitarra clásica y Miguel Ángel Cortés a la guitarra flamenca. El extraordinario, en el sentido más literal de la palabra, Roland Dyens volvió a Córdoba (8 de Julio) con su habitual comunicatividad, inconformismo y estilo heterogéneo que encandiló una vez más al público. Desafortunadamente el recital de Ana Vidovic, otro de los platos fuertes de esta edición en el apartado clásico, tuvo que ser cancelado a última hora por un retraso en su vuelo.

El festival de los cantautores: Dylan y Serrat

El Festival Internacional de la Guitarra de Córdoba se ha caracterizado, entre otras cosas, por su diversidad estilística y, en concreto, por su apuesta más o menos decidida según el año, por la canción de autor entendida en sentido amplio. De ahí las visitas de artistas como Silvio Rodríguez, Ismael Serrano, Joaquín Sabina, Joan Manuel Serrat, Pablo Milanés, etc.. o incluso el fantástico ciclo de canción portuguesa que tuvo lugar hace dos años.         

Y tirar del hilo de este género y lo que supone hoy, nos lleva indudablemente, en cualquiera de sus vertientes, a la figura única de Bob Dylan que ha recalado en Córdoba por segunda vez desde aquél verano de 2004 (también en el marco del festival). Su concierto en el Teatro de la Axerquía (9 de Julio), estuvo antecedido por los habituales problemas de limitación de prensa, horarios (se cuenta que Dylan no quería empezar a cantar tan tarde, las 22h, hasta que fue convencido tras enseñarle la temperatura que hacía antes de esa hora en la ciudad), colas, etc… Pero los asistentes pudieron disfrutar de un sonido realmente único (genial Stuart Kimball a la guitarra eléctrica), un repertorio de una creatividad y musicalidad extraordinarias por parte de un artista que lleva más de cincuenta años sobre los escenarios y componiendo, así como una capacidad de reinventarse así mismo impresionante. Esto último fue evidente en la interpretación de temas míticos del de Minnesota como Tangled up in blue o la inmortal Blowin' in the wind tan recreada musicalmente que el público no empezó a aplaudir hasta reconocer el texto de su famoso estribillo. Con característica voz rota si bien aún expresiva como pocas, Dylan aguantó el tipo a sus setenta y cuatro años y hasta “se vino arriba” en los últimos veinte minutos del concierto llegando al clímax con el impactante tema Love sick. Lástima que renunciara a tocar la guitarra a favor del piano y la armónica.

Joan Manuel Serrat (Teatro de la Axerquía, 11 de Julio) ha frecuentado el festival en los últimos años (en 2010 con su Homenaje a Miguel Hernández y en 2012 con Dos pájaros de un tiro de la mano de Joaquín Sabina) y no podía estar ausente en la celebración de su cincuenta aniversario sobre los escenarios. Esta vez Serrat, ciertamente bastante mermado a nivel vocal (ignoramos si por algún pasajero resfriado), se metió al público en el bolsillo gracias a sus presentaciones así como a un repertorio sabiamente escogido entre tantos éxitos acumulados. Así, y a pesar de que esta vez no lució en absoluto el sonido de su banda, los asistentes disfrutaron de temas como Para la libertad, Lucía o el eterno Mediterráneo. Como sorpresa, la cantante israelí Noa le acompañó en un par de canciones a mitad de la velada.

 

Conferencia de Suárez Pajares en el XXXV Festival Internacional de la Guitarra de Córdoba, 4 de julio de 2015

 

Miguel Llobet, del Romanticismo a la Modernidad…

De extraordinarias podemos calificar las Jornadas de estudio sobre la Historia de la Guitarra dedicadas este año al gran guitarrista Miguel Llobet (1878-1938) y en las que quedó de manifiesto que fue mucho más que el autor de las célebres Canciones catalanas. Durante tres días consecutivos (2, 3 y 4 de Julio) se profundizó en la aportación de este gran artista a través de las conferencias de Josep María Mangado (Miguel Llobet, claves para una biografía), Elena Torres Llobet (Falla, Orígenes y derivaciones) y Javier Suárez-Pajares (En torno a Llobet, la interpretación y el Homenaje a Debussy de Manuel de Falla). Llamó la atención la más que aceptable asistencia de público a todas ellas, sobre todo si lo comparamos con similares propuestas anteriores. Estas jornadas estuvieron coordinadas por Javier Riba quien a la sazón interpretó diversas obras relacionadas con los temas expuestos.

Notas

Córdoba, del 1 al 12 de Julio de 2015. XXXV Festival Internacional de la Guitarra de Córdoba. Teatro Góngora, Gran Teatro de Córdoba, Teatro de la Axerquía…

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