España - Cantabria

Final de alto nivel

Roberto San Juan

miércoles, 12 de agosto de 2015
Santander, lunes, 3 de agosto de 2015. Palacio de Festivales de Cantabria. Sala Argenta. Final del XVIII Concurso Internacional de Piano de Santander ‘Paloma O’Shea’. Día 3: F. Chopin: Concierto para piano y orquesta nº 1 en mi menor, op.11 (Jinhyung Park, piano); S. Rachmaninov: Concierto para piano y orquesta nº 2 en do menor, op.18 (Juan Pérez Floristán, piano); S. Prokofiev: Concierto para piano y orquesta nº 3 en do mayor, op.26 (Kazuya Saito, piano). Día 4: L. van Beethoven: Concierto para piano y orquesta nº 5 en mi b mayor, op.73 (Akihiro Sakiya, piano); S. Prokofiev: Concierto para piano y orquesta nº 3 en do mayor, op.26 (David Jae-Weon Huh, piano); L. van Beethoven: Concierto para piano y orquesta nº 4 en sol mayor, op.58 (Jianing Kong, piano). Orquesta Sinfónica de Radio Televisión Española. Pablo González, director

Resulta difícil describir con palabras las emociones, los nervios y la ilusión con los que cada uno de los seis finalistas del XVIII Concurso Internacional de Piano de Santander subió al escenario de la Sala Argenta para interpretar el concierto con orquesta que había preparado para la fase final del Concurso.

Tras un proceso de admisión que se prolongó durante gran parte del segundo semestre del pasado año y al que acudieron un total de 203 pianistas de 32 países, entre marzo y abril de 2015 tuvo lugar la preselección de 96 participantes por parte de un jurado que realizó pruebas en París, Nueva York y Madrid. Tan sólo fueron 20 los participantes elegidos para acudir a Santander, procedentes de 11 países, y, tras la ronda de recitales celebrados entre el 25 y el 27 de julio, la cifra se redujo a 12 participantes convocados para la Semifinal. Esta fase se desarrolló entre el 29 de julio y el 1 de agosto y consistió en un nuevo recital de una hora de duración seguido de la interpretación de una obra de cámara con los miembros del Cuarteto Casals. El lunes 3 de agosto por la mañana se hizo público el nombre de los seis finalistas que ese mismo día y al día siguiente, siempre en jornada vespertina, interpretarían el concierto para piano con el que cada uno acudía al Concurso -tres pianistas y tres conciertos cada uno de los dos días en los que se desarrolló la fase final- acompañados por la Orquesta Sinfónica de Radiotelevisión Española, en plena celebración de su 50º aniversario, bajo la batuta del maestro Pablo González.

No resulta fácil tomar la decisión de presentarse a un concurso. Ello supone un “parón” de meses durante los cuales el pianista debe centrarse en un repertorio relativamente reducido y cuya interpretación debe estar lo más próxima posible a la perfección. La fase de preparación es larga y el estrés aumenta a medida que los participantes van superando etapas y aproximándose a la Final. Si las expectativas del pianista no se cumplen se puede generar frustración que puede resultar difícil de gestionar. Cabeza fría, mucha concentración y marcarse pequeños objetivos por etapas suelen ser frecuentes consejos que cualquier participante recibe.

Para la presente edición se modificaron felizmente las bases del Concurso de manera que resultara más difícil dejar el primer premio desierto, como ocurriera por primera vez en 1980 y, desde entonces, en otras cuatro ocasiones -la última de ellas en el XVII Concurso, celebrado en 2012-. Salvo que el nivel de los candidatos así lo aconseje -algo cada vez más improbable en nuestro tiempo- la ausencia de un ganador no favorece al certamen ni a su prestigio, por lo que cuando este tema salía a colación durante los breves descansos de los conciertos el comentario generalizado era de satisfacción al conocerse que desde ahora el primer premio sólo podrá ser declarado desierto por decisión unánime de todos los miembros del jurado.

El orden de actuación de los seis finalistas vino dado por la edad de los mismos, de manera que el surcoreano Jinhyung Park, con tan sólo 18 años, abrió la final interpretando una versión del Concierto para piano nº 1 de Chopin que resultó técnicamente perfecta pero algo fría musicalmente, con escasa comunicación y complicidad entre solista y orquesta. Se echó en falta una mayor intensidad expresiva y dinámica, por ejemplo a través de una mayor implicación del brazo y de su peso sobre el teclado, de forma que los pasajes que requieren más fuerza resultasen más firmemente apoyados. Desde el podio Pablo González dirigió con garra y precisión y, aunque estuvo más pendiente de la partitura y de la orquesta que del solista, ello no impidió un comienzo orquestal algo falto de elegancia ni tampoco cierta apatía en algunos pasajes del viento metal durante el primer movimiento. Las cosas mejoraron en el ‘Romance. Larghetto’, con una magnífica introducción de la cuerda perfectamente empastada, si bien más adelante la fuerte entrada de la flauta contrastó con la delicada melodía que en ese momento sonaba en el teclado. En el ‘Rondo. Vivace’ solista y director intercambiaron miradas y la comunicación benefició a ambos. En definitiva, mi impresión final fue la de un magnífico joven pianista que aún podría haber dado más de sí y una orquesta que podría haberse implicado más y acompañado mejor.

Tras un breve primer descanso siguió el Concierto nº 2 de Rachmaninov con Juan Pérez Floristán como solista. El joven pianista sevillano supo recrear un ambiente sonoro de misterio y expectación ejecutando no sin cierta dosis de teatralidad el pasaje de intensidad creciente con el que el piano abre el ‘Moderato’, antes de la entrada de la orquesta. Pérez Floristán se mostró expresivo y proactivo, atento no sólo al director, sino también a la orquesta, y en varias ocasiones sus manos estaban tocando, pero sus ojos y su cabeza se dirigían a la sección orquestal que en cada caso conviniera, como ocurrió en el ‘Adagio sostenuto’ cuando el pianista parecía buscar inspiración y continuidad sonora con la madera que en ese momento le acompañaba. El ‘Allegro scherzando’ se inició, a mi juicio, con una cierta falta de control y limpieza en la ejecución del solista, pero las cosas pronto se recompusieron y, con una excelente dosificación de intensidades, pianista y orquesta alcanzaron el clímax del movimiento y lo interpretaron con la requerida sonoridad arrolladoramente expresiva. Enhorabuena para este joven artista que no sólo se alzó con el Primer Premio y Medalla de Oro, sino también con el Premio del Público ‘Canon’.

Dos fueron las ocasiones en las que se escuchó el Concierto nº 3 de Prokofiev en la fase final del Concurso. La primera fue el día 3 de agosto con el japonés Kazuya Saito como solista y la segunda al día siguiente a cargo del surcoreano David Jae-Weon Huh. El mismo Concierto, pero dos visiones y versiones notablemente distintas: vigorosa y potente, proyectada hacia afuera, la de Saito; meditativa, sugerente, más introspectiva, la de Huh. Ambos demostraron un extraordinario dominio técnico. Saito extrajo un sonido limpio y se coordinó muy bien con la orquesta, algo vital en el tercer movimiento, un ‘Allegro ma non troppo’ donde el director se empleó a fondo para marcar con precisión los pulsos y acentos cambiantes. En ese juego rítmico con la orquesta el solista estuvo extraordinario y, aunque finalmente no fue así, su interpretación de este Concierto bien lo podría haber colocado entre los tres primeros puestos del palmarés. La versión más íntima que de esta misma pieza ofreció Huh permitió apreciar con mayor claridad los cambios de carácter y sonoridades tanto en el segundo movimiento, ‘Tema con variazioni’, como en el tercero, donde el juego de imitaciones entre solista y la sección de madera deriva en un rapidísimo pasaje en crescendo homofónico que conduce a la conclusión. La versión de Huh mostró una fuerza más contenida que la de Saito y su aproximación desde una óptica más sugerente pareció resultar menos cómoda para la orquesta. Sin embargo, en el palmarés final Huh se impuso al conseguir el Segundo Premio y Medalla de Plata.

Nos faltan, pues, por comentar los dos Conciertos de Beethoven. El primero de ellos, que abrió el programa en la final de la segunda jornada, fue el nº 5 op.73, ‘Emperador’, interpretado por Akihiro Sakiya. Con esta misma obra este joven pianista japonés consiguió alzarse con el Primer Premio del LVI Concurso Internacional de Piano ‘Premio Jaén’ en 2014. Sakiya domina la pieza; con una adecuada pedalización consiguió una sonoridad redonda y bella en el pasaje introductorio del ‘Allegro’. Su sonido es limpio y cuidado, pero en los numerosos pasajes con rápidas figuraciones ascendiendo y descendiendo por el teclado su interpretación resultó un tanto mecánica y poco expresiva. El ‘Adagio un poco mosso’ contó con una delicada introducción orquestal, si bien algunas intervenciones posteriores de la sección de viento podrían haber sido más cuidadas. El solista en este movimiento hizo un uso muy discreto del pedal. Por último, el ‘Rondó. Allegro ma non tanto’ estuvo muy bien puntuado melódicamente y la coordinación entre solista y orquesta fue perfecta, con un final de sonoridad muy cuidada y tempo bien ajustado. Aunque finalmente no fue así, este joven pianista bien podría haber ocupado un lugar entre los tres primeros puestos.

La fase final del Concurso concluyó con el Concierto nº 4 de Beethoven interpretado por el pianista chino Jianing Kong, quien, con 29 años, era el finalista de mayor edad. Muy concentrado y resuelto, Kong tuvo el mérito de hablar con voz propia ante una orquesta que se notaba ya cansada. El ‘Allegro moderato’ sonó elegante y preciso en el teclado, con una envolvente de sonido conseguida con un cuarto de pedal que permitía escuchar individualmente cada nota rodeada por un sugerente halo de sonoridad. El ‘Andante con moto’ resultó evocador. La anécdota del concierto vino desde el podio, ya que la demanda de más vigor a la orquesta por parte del director en un determinado pasaje de ese segundo movimiento hizo volar la batuta por los aires y ésta vino a caer tras el podio, bajo el piano. Pablo González continuó, pues, sin batuta. El tercer movimiento ‘Rondó. Vivace’ sonó suelto y muy bien articulado en el teclado, con una perfecta diferenciación de líneas melódicas gracias a la combinación de un toque superficial en una mano junto a uno de mayor calado en la otra. En el palmarés final Jianing Kong se alzó con el Tercer Premio y Medalla de Bronce.

Presumo que el jurado no lo tuvo nada fácil a la hora de distribuir los premios. En la decisión última no se tiene en cuenta únicamente la actuación de cada pianista en la Final, sino también cómo se han desarrollado las fases previas. Más allá del importe en metálico -30.000 euros para el Primer Premio, 20.000 euros para el Segundo y 10.000 para el Tercero- el ganador tiene la oportunidad de grabar un CD en el sello Naxos y consigue una gira de conciertos tanto en España como en el extranjero que supondrá un magnífico respaldo para la consolidación de una carrera internacional, lo que sin duda supone el importante valor añadido del Primer Premio. Juan Pérez Floristán, dentro de su juventud, parece tener la madurez y la claridad de ideas necesarias para aprovechar la oportunidad que este Primer Premio le ofrece. Enhorabuena por ello.

Invito al lector interesado en conocer más sobre el ganador a que acceda a través de este enlace a una entrevista realizada a Juan Pérez Floristán al término del curso 2011-2012 en la Escuela Superior de Música Reina Sofía de Madrid.

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