Discos

Accentos modernos

Paco Yáñez
lunes, 24 de agosto de 2015
Gabriel Fauré: Pelléas et Mélisande opus 80. György Ligeti: Concert Românesc; Mysteries of the Macabre. Witold Lutosławski: Concierto para orquesta. Wolfgang Amadeus Mozart: Vado, ma dove? O Dei! K.583; Un moto di gioia K.579; Misera, dove son? K.369. Gioachino Rossini: Overtura "La scala di seta". Karol Szymanowski: Tres fragmentos de poemas de Jan Kasprowicz. Barbara Hannigan, soprano. Ewa Podleś, contralto. Mahler Chamber Orchestra. Polish National Radio Symphony Orchestra. Barbara Hannigan y Alexander Liebreich, directores. Paul Smaczny, productor ejecutivo. Wojciech Marzec, Toine Mertens y Dirk Sykora, ingenieros de sonido. Un DVD de 122:55 (Hannigan) y un CD de 46:56 (Lutosławski/Szymanowski) minutos de duración grabados en el KKL de Lucerna (Suiza) y en la Karol Szymanowski Academy of Music de Katowice (Polonia), en junio y agosto de 2014. Accentus ACC 20327 (Hannigan) y ACC 30332 (Lutosławski/Szymanowski).
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No es frecuente que los sellos especializados en producción audiovisual de música clásica nos ofrezcan ediciones dedicadas a la creación contemporánea, carencia que lastra sobremanera el acercamiento a partituras que, como veremos, comprenden en muchas ocasiones una parte escénica de no menor importancia. Reseñamos hoy dos lanzamientos del sello Accentus que se acercan a la música contemporánea, comprendiendo aquí la escrita tras la Segunda Guerra Mundial y poniendo el acento en dos compositores fundamentales en la segunda mitad del siglo XX, ambos originarios del Este de Europa, pero con una amplia carrera y proyección a nivel mundial.


Barbara Hannigan

La primera edición está dedicada a la soprano y directora canadiense Barbara Hannigan (Waverley, 1971), a la que aquí vemos, precisamente, en esa doble condición sobre el escenario del KKL de Lucerna, en un programa que comprende diversas arias, y cuyo plato fuerte son sendas partituras de György Ligeti (Dicsöszentmárton, 1923 - Hamburgo, 2006), compositor que será también referencial en el documental que, a modo de bonus, se incluye en este DVD: film que recomendaría ver antes que el propio concierto, pues nos pone sobre la pista de no pocas de las decisiones a nivel interpretativo de la soprano y directora de Nueva Escocia.

I'm a creative animal (2014) es un documental dirigido por Barbara Seiler que se centra en el proceso de ensayos del concierto en Lucerna recogido en el DVD, ya desde la llegada de Hannigan a Suiza, aunque veremos también a la soprano en Nueva York, lo que da pie a Seiler a abordar los aspectos relacionados con la vida diaria de una estrella de los escenarios, entrando en cuestiones como la organización de su agenda, el running, el yoga, la cocina y otra serie de aspectos que conforman el apartado, podríamos decir, 'vida sana' de este DVD (rodado con un punto de suplemento salutífero). Cómo no, también procede Seiler a un breve recorrido por la biografía de Barbara Hannigan, desde una infancia pronto orientada hacia la música, en un primer momento con interés por el jazz, los musicales y la música clásica; progresivamente centrada en esta última, de un modo especial en la creación contemporánea, pero sin perder ese proteico mestizaje de referencias tomadas de otros estilos musicales.

Pero, quizás, lo más interesante es conocer el trabajo de Hannigan, el salto del canto a la dirección, pirueta musical poco frecuente en paralelo sobre los escenarios. Hannigan dirige desde el año 2001, afirmando que el núcleo de su trabajo es la disciplina. Si bien sostiene que «cuando canto me siento más grande que mi cuerpo», reconoce que la dirección la hace ascender a otro nivel, a algo sin parecido en su vida. Los músicos de la Mahler Chamber Orchestra entrevistados, además de manifestar su agrado por trabajar con Hannigan como directora, su precisión y detalle, también inciden en que su forma de dirigir está marcada por el canto, por una línea vocal que sostiene su dirección...

...si una partitura da pie a Barbara Hannigan a unir voz y dirección, ésta es Mysteries of the Macabre (1988), obra que desde 2001 ha dirigido en 50 ocasiones. Hannigan reconoce haber llorado, sobrecogida, el día que abrió la partitura por primera vez en las calles de Toronto, al verse completamente reconocida en ésta, no por ser ella una «dominatrix o una histérica paranoica» (dice, compréndase en clave del personaje policial que representa en esta obra), sino por la total combinación de emoción e intelecto que Mysteries of the Macabre representa (además de su humor y visión desmitificadora de la propia música clásica). Hannigan afirma que el estudio a fondo de Mysteries of the Macabre confirió un centro a su vida artística: una base que, en cierto modo, da solidez y está dentro de todo lo que ha hecho posteriormente.

Además de contemplar a Barbara Hannigan como auténtico animal escénico, también asistimos a clases magistrales impartidas por la soprano a jóvenes cantantes en Lucerna, donde incide, de nuevo, en la disciplina, en el rigor; así como en cuestiones de orden práctico para un músico, como la organización de su agenda y sus rutinas para poder mantenerse en perfectas condiciones mentales y vocales. Recuerda el paso de ser estudiante a profesional, con sus anhelos, energías y deseos, intentando poner de sí lo mejor, en su caso ese orden que dice viene de su padre, junto con una creatividad que afirma le llega por vía materna. En su breve repaso a su infancia y hogar, nos habla de la herencia escocesa en su familia y región, de los cantos tradicionales, explicitando que para ella el folk y la música contemporánea tienen abundantes nexos en común, de lo cual el Concert Românesc (1951) que en Lucerna dirige es un perfecto ejemplo. Ya en clave más actual, asistimos al proceso de ensayos (individual y orquestal) de Le Silence des Sirènes (2014), partitura para soprano y orquesta (de enorme exigencia vocal, a partir de texto de James Joyce) de la compositora surcoreana Unsuk Chin, obra que Hannigan estrenó en Suiza con Simon Rattle al frente de la Lucerne Festival Academy Orchestra, mostrando la enorme impronta que sobre Chin tiene la música de Ligeti (en los pasajes que muestra Accentus, llegando casi a la cita -una pena, que no se haya incluido en este DVD la grabación del estreno, del que vemos partes-). Rattle nos confiesa que la soprano canadiense, además de una buena amiga, es una de las mejores intérpretes del planeta, alabando su modestia y su intelecto.

El final de I'm a creative animal se desarrolla en Nueva York, donde Barbara Hannigan asiste a lo que dice 'taller de mantenimiento' de su voz, con Neil Semer, vocal coach que pone a punto a la canadiense en cuanto a respiración, postura y articulación, además de preparar técnicamente algunos de los próximos roles operísticos de la soprano. Semer afirma que Hannigan tiene un cerebro increíblemente rápido, de una musicalidad, una capacidad lingüística y una prospección en las diversas capas de una obra musical extraordinarias; además de combinar con una excelencia poco frecuente los papeles de cantante y actriz, en buena medida por lo que afirma inclemencia con ella misma, una exigencia y capacidad de trabajo que Hannigan rubrica afirmando que estar involucrada al máximo en el proceso creativo es la recompensa, el disfrute de todo ello...

...ya en lo que al concierto se refiere, esa unión de canto, actuación y dirección alcanza su cénit en Mysteries of the Macabre, obra en la que volvemos a ver a una Barbara Hannigan que ya pasó por esta sección discográfica en octubre de 2012 con la grabación en el Liceo de Barcelona de Le Grand Macabre (1974-77, rev. 1996), publicada en DVD por ArtHaus (101 643), y donde Hannigan interpretaba los personajes de Venus y Gepopo. Su canto es abrumador, de unos recursos expresivos delirantes (en todas sus acepciones, habida cuenta su papel) y una articulación vocal primorosa, en una partitura endiabladamente difícil y con unos cambios en cuanto a técnicas vocales continuos. No le pesa, aunque parezca imposible, en ningún momento la faceta de directora a la soprano, si bien su ubicación escénica, tangencial al ensemble, facilita la comunicación visual con los músicos. Hannigan, en su dirección, muestra unos Mysteries of the Macabre en los que, además de su ironía y sentido del humor, analiza a Ligeti como una totalidad. Así, tal y como en la ópera, procede a una summa ligetiana en la que proliferan técnicas de las distintas etapas del compositor húngaro, expuestas con mimo y perfección por parte de la Mahler Chamber Orchestra, en una lectura soberbia. Tal y como los músicos afirmaban en el documental, algunas partes sí pueden mostrar esa influencia vocal que impronta Hannigan, y por ello se percibe cierto toque Kurtág en los compases centrales más abigarrados, con una densidad muy compacta.

En el Concert Românesc sorprende la lentitud con la que Hannigan desgrana la partitura, en una versión muy demorada, lo que le sirve para paladear cada fraseo, destacar los juegos instrumentales (excelso, el primer trompa de la Mahler Chamber Orchestra) y buscar ecos de la música folclórica en este Ligeti alla Bartók, si bien para versiones de énfasis folclórico uno se iría al recuerdo de una versión radiofónica de Mariss Jansons con la Symphonieorchester des Bayerischen Rundfunks, simplemente descomunal. Aquí, el primer violín no resulta tan enfático en los motivos populares, como tampoco tan rítmica e incisiva la orquesta en sus respuestas. En global, también la enorme lectura de la Berliner Philharmoniker con Jonathan Nott (Teldec 8573-88261-2), mucho más rápida y torrencial, es preferible. Con todo, la firmada por Hannigan es muy notable, se percibe un trabajo refinado a la hora de crear texturas y suspensiones en los compases más lentos, y quizás se echa en falta más agilidad en lo más folclórico, además de una dirección con más cintura, con mayor expresividad desde el cuerpo, pues la dirección de Hannigan es muy de brazos, un tanto concentrada y seca, donde esta música pide una vivencia más 'bailada' y expresiva corporalmente desde el podio.

Completan el concierto de Lucerna las arias de Mozart y Rossini recogidas en la ficha de esta reseña, así como el Pelléas et Mélisande de Fauré. Hay aquí una mayor dificultad para aunar dirección y canto, pues para proyectar a la sala suiza (pese a la excelente acústica del KKL), Hannigan ha de volverse hacia el público, perdiendo a la orquesta de vista (compases en los que la soprano no dirige). En todo caso, y tal y como había explicitado ella misma en el documental, el trabajo exigente y serio en los ensayos cubre un tanto estas 'ausencias' de dirección; una dirección que opta por una suerte de 'tercera vía' a la hora de abordar el clasicismo de Mozart y Rossini, con una articulación ágil, ligera y fluida en lo instrumental; mientras que en la voz nos encontramos con un instrumento portentoso, de una flexibilidad, unos agudos y una versatilidad pasmosas. Ello es lo que le permite abordar un Fauré con una muy equilibrada síntesis de tragedia y ternura, de lirismo y drama. Todo ello nos muestra a una intérprete verdaderamente todoterreno: con el rigor, la musicalidad y una apertura de miras hacia repertorio y estilos musicales que es digna de mención, así como de acercarse a este documento para conocer algunos de los credos personales y artísticos que la sostienen.

Lutosławski/Szymanowski

El segundo lanzamiento del sello Accentus que hoy presentamos es el registrado en junio de 2014 por la Polish National Radio Symphony Orchestra, con su titular, el alemán Alexander Liebreich, al frente, y partituras de los compositores polacos Witold Lutosławski (Varsovia, 1913-1994) y Karol Szymanowski (Tymoszówka, 1882 - Lausana, 1937) sobre los atriles. Del primero, escuchamos su Concierto para orquesta (1950-54), en una lectura exquisita, elegante, de una claridad de detalles encomiable. Rehúye Liebreich una aproximación nacionalista, poner el acento en los elementos folclóricos que se entretejen en la partitura, siendo así que su versión enfatiza la abstracción, el trabajo de especulación sobre el sonido, la búsqueda de timbres y una arquitectura armónica que es uno de los puntos fuertes de esta partitura, dando fuste a la reinterpretación de su carácter neoclásico. Por tanto, su enfoque me ha recordado acercamientos más bien 'neutros', con cierta distancia, pero técnicamente irreprochables, como los de Christoph von Dohnányi (Decca 425 694-2) o Marek Janowski (RCA 09026 61250 2). Otras muchas versiones podríamos citar. Ésta de Liebreich está entre las muy notables, sin duda entre las más transparentes a la hora de comprender los entresijos de la pieza. Otras lecturas que hoy nos pueden sonar un poco más 'rudas' (también con un deje idiomático mayor), como la del propio Lutosławski en 1977 para la EMI (5 73833 2), o la (algo inferior) del dedicatario, Witold Rowicki, para Decca (478 4579) también son dignas de conocer; dignísimas, en el caso de la de Lutosławski.

La página de Karol Szymanowski, sus Tres fragmentos de poemas de Jan Kasprowicz opus 5 (1902), está mucho menos transitada en disco que la de Lutosławski, a pesar de que contemos con algún registro en el mercado, destacadamente el publicado por Naxos (8.553688). Y es una pena, pues se trata de un muy bello ciclo de canciones, a las que se asoma, ahora sí plenamente, y bien recogido por Liebreich, el acervo eslavo, poniendo Szymanowski el acento en su origen en lo que hoy es Ucrania. Originalmente escritas para piano y voz, escuchamos aquí el arreglo para orquesta y voz del director Grzegorz Fitelberg, en el que se enfatiza el lado sombrío de estos poemas, pero igualmente su prédica religiosa y su misticismo, que lo conectan con los autores rusos del cambio de siglo, con su profundidad espiritual y su hondura dramática, a la que da vida, en un registro sombrío y bajo, la contralto Ewa Podleś en un estilo deudor de Mussorgsky. Sobrecogedoras canciones, que con la volcánica propuesta de Lutosławski redondean un muy buen disco.

Las tomas de sonido son excelentes (de antología, en el caso del compacto, pues difícilmente se escuchará un Concierto para orquesta con esta nitidez). Los formatos de audio en DVD son PCM estéreo 2.0, Dolby Digital 5.1 y DTS 5.1. La filmación del concierto fue dirigida por Michael Beyer, con calidad de imagen también excelente, servida en formato NTSC, con ratio de 16:9 y región 0.

Este disco y DVD han sido enviados para su recensión por Accentus Music.
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