Uruguay

Brillante noche de ópera en Montevideo

Gustavo Gabriel Otero

viernes, 28 de agosto de 2015
Montevideo, miércoles, 19 de agosto de 2015. Teatro Solis. Gaetano Donizetti: L’elisir d’amore, ópera en dos actos. Libreto de Felice Romani. Sergio Renán, dirección escénica. Florencia Sanguinetti, reposición de la puesta en escena. Emilio Basaldúa, escenografía. Gino Bogani, vestuario. Álvaro Luna, videoescena. Sebastián Marrero, iluminación. Santiago Ballerini (Nemorino), Jaquelina Livieri (Adina), Erwin Schrott (Dulcamara), Homero Velho (Belcore), Sandra Scorza (Giannetta). Orquesta Filarmónica de Montevideo y Coro del Teatro Solis. Director del Coro: Ignacio Pilone. Dirección musical: Martín Jorge

El Teatro Solis de Montevideo presentó L’elisir d’amore de Donizetti con un elenco inmejorable para las posibilidades de la región sur de América y con la puesta escénica, estrenada en mayo de este año, comandada por Sergio Renán en su postrer trabajo para la escena, proveniente del Teatro Colón de Buenos Aires, en lo que resultó el primer fruto de un Convenio de Colaboración entre el teatro porteño y la Intendencia local.

Las funciones tuvieron el carácter de homenaje a Sergio Renán, recientemente fallecido, y contaron con Florencia Sanguinetti como directora escénica repositora. La acción se ubicó en los años 1950. Adina en vez de ser una aldeana rica es la dueña de un pequeño complejo agroindustrial compuesto por una plantación de naranjas y una factoría de jugos. La marcación actoral original de Renán fue prolija y precisa, respetuosa y teatralmente entretenida. Florencia Sanguinetti la repuso con eficacia subrayando algunos rasgos de comicidad directa.

La escenografía de Emilio Basaldúa propone tres sitios diferenciados: en el primer acto un gran espacio símil plaza donde los labradores llevan las naranjas y se ve la fábrica de Adina (Prodotti Adina) en un costado. En el inicio del segundo se ve otro ángulo de la fábrica y, también, una calle y las casas del pueblo. La recreación de las casas históricas de piedra típicas de los pequeños pueblos italianos con la fábrica con una arquitectura fascista como las estaciones de tren de esa época es perfecta. El tercer sitio se despliega en el penúltimo cuadro (aria: 'Una furtiva lacrima') y hasta el final: un romántico parque/bosque iluminado por la luna. La monumental escenografía original del Colón debió ser convenientemente adaptada a las dimensiones del Solís, en un excelente trabajo por el cual no se perdió nada y se conservó en lo esencial.

Momento de la representación de 'L'elisir d'amore' de Donizetti. Dirección escénica, Sergio Renán. Dirección musical, Martín Jorge. Teatro Solís de Montevideo, agosto de 2015

Por detrás de la escenografía, además de asomar la campiña, se ven algunas proyecciones realizadas por Alvaro Luna. Así pasan autos o camiones, pájaros, un avión y hasta una representación de la subjetividad o imaginación de los personajes como cuando se los ve vestidos como Tristán e Isolda o cuando se acompaña la acción con la visión de los frascos del elixir que los secuaces de Dulcamara reparten entre los asistentes a la platea. Completaron la excelencia de la puesta el exquisito vestuario de Gino Bogani y la precisa iluminación de Sebastián Marrero.

Martín Jorge concertó una buena versión musical con tiempos ágiles, salvo en la obertura. El coro fue solvente tanto en su desempeño musical como en sus movimientos en escena.

Momento de la representación de 'L'elisir d'amore' de Donizetti. Dirección escénica, Sergio Renán. Dirección musical, Martín Jorge. Teatro Solís de Montevideo, agosto de 2015

Jaquelina Livieri fue una Adina con todo lo que hay que tener. Gracia, belleza, juventud, vivacidad, línea de canto, agudos perfectos, volumen adecuado y perfecta compenetración. A su lado Santiago Ballerini fue un ajustado Nemorino. Se lo anunció enfermo al comenzar la función y se noto en el primer acto algún vibrato no deseado, pero fue mejorando en el curso de la representación. Cantó con perfecto estilo el aria principal y redondeó una actuación de primer orden.

El uruguayo - español Erwin Schrott compuso un Dulcamara excelente. Simpático, creíble, magnético. Su voz es potente, de excelente proyección, bien trabajada, con hermoso color. Se dio el lujo de nasalizar algunas palabras como efecto cómico o de alterar algunas palabras pero sin intentar ser la figura de la noche -sin ninguna duda lo es- y dio perfecta intencionalidad a cada una de las frases. Dada su trayectoria podría haber intentado ser el centro de la acción pero dejó lugar a sus compañeros y realizó un ajustado trabajo en equipo sin dejar de ser una atracción para el público por su brillante carrera internacional.

Momento de la representación de 'L'elisir d'amore' de Donizetti. Dirección escénica, Sergio Renán. Dirección musical, Martín Jorge. Teatro Solís de Montevideo, agosto de 2015

Homero Velho fue un perfecto Belcore mientras que Sandra Scorza completó el elenco con eficacia como Giannetta.

En suma: una noche de ópera brillante en Montevideo

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