Educación musical

El miedo escénico. Mitos y realidad (4 de 5) Tratamiento psicoterapéutico del miedo

Igor Prokopyuk

jueves, 25 de febrero de 2016

En los tres capítulos anteriores hemos ya hablado de varios aspectos relacionados con el miedo que tradicionalmente han sido malinterpretados y hoy en día no logramos comprender bien. También hemos observado ya cómo, al resolver cada persona su problema de miedo escénico, ésta recibe inmediatamente múltiples posibilidades y oportunidades de impulsar su desarrollo artístico, así como su evolución personal. En este punto del artículo hemos alcanzado por fin el momento más interesante, puesto que vamos a hablar de cómo llevar a cabo la práctica de la resolución de ese miedo, esto es, su tratamiento. Antes de comenzar, deseo recomendar (una vez más) prudencia a todos aquellos que esperan obtener resultados rápidos y eficaces en sus vidas a través de la lectura de éste o cualquier otro artículo (y en general, de cualquier otra fuente meramente analítica o informativa). Ya hemos hablado de lo ineficaz que resulta desear resolver el miedo con poco trabajo, esto es, con poca profundización en uno mismo y en las raíces del miedo. El proceso de la verdadera superación debe ser lo suficientemente largo y complejo como para constituir, al menos, una etapa evolutiva de nuestra vida. A menudo este camino requiere de la ayuda de un especialista.

En la presente sección del artículo no pretendo desarrollar una guía que describa detalladamente el tratamiento de miedo en toda su complejidad, sino que me parece mucho más apropiado exponer los principios fundamentales de este tratamiento y mostrar, además, un ejemplo que ilustra una posible aplicación de dichos principios. Para favorecer la comprensión de diversos conceptos e ideas, utilizaremos un lenguaje metafórico que opere a través de imágenes, en concreto la del proceso de construcción de un edificio. Ésta metáfora representará de una forma muy conveniente lo que podemos llamar la construcción del sistema de tratamiento del miedo.

Para empezar a establecer un tratamiento del miedo con un paciente (en adelante, cliente) comenzaremos analizando, en las primeras entrevistas, las causas de sus miedos. Atenderemos principalmente al pasado del cliente y a toda aquella situación que le ha conducido a sentirse como se siente ahora. En nuestra metáfora, éste proceso coincidiría con el de analizar el terreno, los materiales y trazar un plan arquitectónico. Por supuesto, aún no podemos, ni mucho menos, observar ninguna de las partes de nuestra futura construcción, pero sobra decir que estos procesos de análisis básico y de planificación son absolutamente fundamentales para el buen desarrollo del consiguiente tratamiento. En este análisis queremos encontrar y observar el momento en que el cliente empezó a temer: analizaremos las causas de ese temor primigenio concreto y el fondo emocional del cliente en el momento de su primera experiencia de miedo escénico. Nos acercaremos seguramente a experiencias de falta de auto-amor (baja autoestima), de deseo de mejorar con el objetivo de ganar el amor de los demás o de deseo de hacer lo que los padres u otras figuras de autoridad quieren, entre muchas otras. Para el avance hacia la meta de la liberación del miedo en una vida feliz y libre, es fundamental el conocimiento de las causas del miedo y del contexto en el que éste se gestó.

Cada uno de los diversos enfoques psicoterapéuticos y cada uno de los diferentes sistemas de desarrollo personal (como, por ejemplo, el coaching) presenta su propio método de tratamiento del miedo. En este texto utilizaré conceptos y descripciones que son más o menos comunes a los enfoques terapéuticos más extendidos. De esta forma, además, intentaré ser claro al orientarte a través de la explicación del análisis del tratamiento y de la exposición de sus riesgos principales. A la vez que trabajamos, desde el primer momento, analizando las causas del miedo, también abordaremos diferentes experiencias vividas en la infancia que pueden estar suponiendo un freno o un bloqueo de posibilidades de desarrollo personal. Preparamos, así, la red energética de nuestro edificio (electricidad, gas, agua…).

Los siguientes pasos del tratamiento son: trabajo para aumentar la autoestima del cliente, actualización de las fronteras de su personalidad, inventario de sus capacidades y trabajo con la aceptación y el permiso hacia su miedo. El significado metafórico de estos pasos se corresponde con el establecimiento de los cimientos de nuestro edificio; si el objetivo de los cimientos en la construcción es sostener el edificio, la función del desarrollo de estos temas en nuestra terapia será más o menos la misma, esto es, apoyar el tratamiento y sus resultados sobre una base más firme.

Todo el trabajo realizado hasta ahora nos acerca a las últimas etapas del tratamiento del miedo escénico. Sin embargo, se nos presenta ahora un gran peligro. El error más grave que aquí (en este punto de nuestro tratamiento) suele cometerse, consiste en que el cliente se sienta ya tan satisfecho con su trabajo que considere que puede actuar, de ahora en adelante, sin ningún miedo. La sensación de que las fronteras de su personalidad están ya bien establecidas y de que su autoestima se encuentra alta (o, al menos, más alta que al comenzar la terapia), puede conducir al cliente a saborear el primero de los éxitos del tratamiento y a interpretar estos logros, consciente o inconscientemente, como el fin del trabajo. En nuestra metáfora de la construcción, este error consistiría en considerar el edificio ya del todo terminado y preparado para el uso cuando solamente acabamos de plantar los cimientos del mismo. Esto es, evidentemente, un error. Es en este momento cuando debemos comenzar el trabajo de construcción del cuerpo del edificio. Por delante nos espera un bello camino de aprender a vivir sin miedo. La costumbre de actuar y vivir con miedo nos impide, desde el momento en el que este miedo se aloja en nuestro pensamiento e invade nuestras acciones, experimentar las ocasiones escénicas de manera “real”. Cuando sentimos por primera vez que podemos ser libres de ese miedo, ésto puede impactarnos interiormente de tal manera que podemos, incluso, temer no ser capaces de mantenernos de esta nueva forma y desear retroceder a nuestro modo antiguo de actuación.  Conceptualmente, el modelo del tratamiento del miedo consiste, por un lado, en dejar de vencer (luchar, resistir) al miedo y por otro lado, en aprender a vivir con bienestar, tranquilidad y alegría. Dicho de otra manera, el tratamiento del miedo se basa en el aprendizaje de lo que es contrario al miedo, esto es, el aprendizaje de experiencias de  armonía y alegría.

Una vez que hemos establecido nuestros cimientos de autoestima, aceptación, fronteras, capacidades y permiso, iniciaremos la que considero la última etapa del tratamiento: el trabajo de aprender y aplicar en nuestra vida artística los patrones de armonía y estabilidad. De esta manera, estaremos pronto a las puertas de sentirnos libres de nuestros miedos a la hora de crear, conseguir, elegir, decidir y mantener el camino de nuestro propio bienestar.

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