Discos

La historia de un cuarteto

José Luis Besada
martes, 12 de abril de 2016
Schoenberg, Berg Webern. Complete works for string quartet. Quatuor Diotima. Sandrine Piau, soprano. Marie-Nicole Lemieux, contralto. Jean-Pierre Loisil, Rainer Pöllmann, Eckhard Glauche, productores de sonido. 5 CDs (4h50min duración total). Grabado en MC2 Grenoble, Studio P4 Berlín y Studio Britz Berlín. Naïve V5380 (2016).
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El pasado 21 de marzo, el Quatour Diotima celebraba su vigésimo aniversario en el Théâtre des Bouffes du Nord de París. En torno a esta efeméride, sale al mercado un proyecto discográfico de gran envergadura: la integral de música para cuarteto de cuerda –y eventualmente voz– de Schoenberg, Berg y Webern, en forma de quíntuple disco. Tras un primer registro en 2011, que brindaba una muestra de las obras con contenido vocal de la tríada mencionada (Naïve V5240) –incluido el addendum inédito a las 6 Bagatelas op. 9 de Webern–, Diotima arriba con una grabación que pugnará por convertirse en referencial, tanto por la exhaustividad recorrida como por la dificultad del repertorio escogido. La apuesta desde luego es ambiciosa, ya que tienen ante ellos otras grabaciones históricas. Sólo seleccionando a Webern como ejemplo, se pueden mencionar entre algunas de las más conocidas aquéllas rubricadas por los Juilliard (Testament 1375), por los Emerson (Deutsche Grammophon DG 445828) –recuperada en la integral weberniana de Boulez–, por los Schoenberg (Chandos 10083), por los Arditti (Montaigne MO 782136) o muy parcialmente por los Kronos (Nonesuch P-79181).

Méritos para alzarse como un registro de referencia, desde luego, no les faltan. La calidad de Diotima en este proyecto fonográfico es indiscutible, y llama la atención por encima de todo la coherencia interpretativa de la formación. Por una parte, las obras o pasajes con una mayor querencia por la verticalidad armónica gozan de una gran compacidad, funcionando el cuarteto como un instrumento solo. Por otra parte, los momentos en los que la fragmentación contrapuntística resulta más palpable están resueltos con un diálogo hábilmente equilibrado entre todos los instrumentistas. Estos aspectos, vistos en global a lo largo de todas las grabaciones, son especialmente llamativos si se tiene en cuenta que el quíntuple CD cuenta con diferentes músicos. En efecto, el Quatuor Diotima se ha enfrentado durante los últimos cinco años a una cierta inestabilidad en sus violines, hasta conseguir estabilizarse en la actualidad con Constance Ronzatti al violín segundo. Ella sólo aparece en el último disco consagrado a Webern; a cambio, Naaman Sluchin y Guillaume Latour, antiguos miembros de Diotima, participan en las grabaciones de Berg y Schoenberg, así como en las citadas 6 Bagatelas. Sin embargo, la audición de los cinco discos no supone ninguna fractura estilística: todas las grabaciones dialogan consistentemente entre ellas, con unidad de criterios tanto técnicos como estéticos. Finalmente, debe ser subrayada la valiosa interpretación de Sandrine Piau y de Marie-Nicole Lemieux en las obras con contenido vocal, dado que el empaste entre la voz cantada y un cuarteto de cuerda está lejos de ser un asunto fácilmente resoluble.

La presentación de estas grabaciones está minuciosamente cuidada. En primer lugar, las tomas de sonido son de gran calidad, y el tratamiento del audio no falsea con argucias técnicas las tomas originales. En segundo lugar, los aspectos visuales del productos se hallan cuidados con esmero, dando lugar a un acabado muy elegante sin caer en lo ostentoso. Finalmente, merecen nuestras alabanzas las notas redactadas por Reinhart Meyer-Klaus, de valioso contenido musicográfico pero sin dejarse seducir por tecnicismos innecesarios que hubieran oscurecido el texto. El único aspecto que podríamos reprochar en la maquetación del folleto es quizás lo minimizadas que se encuentran las alusiones a Sluchin y Latour: un oyente/lector despistado podría no percatarse de las distintas fases de grabación del disco. Aunque quizás de este reproche se pueda reivindicar a su vez un mérito: podemos afirmar que existe un “sonido Diotima” que prevalece pese a los cambios que puedan acontecer en el seno de la formación. Si se piensa en alguno de los cuartetos igualmente citados en el primer párrafo, que han perdido su idiosincrasia con el vaivén de intérpretes, no podemos más que aplaudir la capacidad del Quatuor Diotima para conservar, pasados veinte años, su signo característico. Así, las distintas épocas de grabación de este quíntuple CD son testimonio de la historia de un cuarteto que, pese a algunos momentos difíciles, es fiel a sus criterios de origen.

En definitiva, con este disco Diotima sella el que por el momento es su mayor proyecto discográfico con Naïve, tras el ya dedicado a los vieneses –y previamente mencionado–, así como sus monográficos consagrados a Onslow (Naïve V5200) y Schubert (Naïve V5331), y su CD en torno a la música norteamericana del siglo XX (Naïve V5272), demostrando una gran capacidad adaptativa ante diferentes estilos. Además, el noviazgo discográfico entre la agrupación y el sello no termina aquí: el cuarteto acaba de inaugurar en esta casa la “Quatuor Diotima Collection”, con la música de cámara del joven compositor checo Miroslav Srnka, y en colaboración con el pianista Wilhem Latchoumia. Se antojan además bastante probables las apariciones en la misma compañía de dos nuevas grabaciones: por una parte, y tras una larga espera desde su grabación, el ciclo Sombras (2010-2012) de Alberto Posadas, tras el éxito granjeado con su previo CD (Kairos 0012932KAI); por otra parte, el reciente registro con la obra de Gérard Pesson. Estaremos atentos por tanto a las novedades de uno de los cuartetos europeos más aplaudidos en la actualidad.

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