Reportajes

Penderecki dirige dos de sus obras en Santander

Mikel Chamizo

jueves, 7 de julio de 2016
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Aunque ya se celebró un primer concierto el pasado lunes, un homenaje a Enrique Granados en el centenario de su fallecimiento, el Encuentro de Música y Academia de Santander, que celebra este año su decimosexta edición, quedará inaugurado oficialmente esta tarde de manos de uno de los compositores más famosos del mundo, el polaco Krzysztof Penderecki. La Orquesta Sinfónica Freixenet, vinculada, al igual que el Encuentro, a la Escuela Reina Sofía y la Fundación Albéniz, presentará a las 20:30 dos ambiciosas creaciones de Penderecki a las órdenes del propio compositor, en lo que para Marina Bolado, Directora General de Cultura de Cantabria, será “una ocasión histórica para los Encuentros y para el Palacio de Festivales”. Bolado recordó además, en la rueda de prensa que se celebró ayer, que no es la primera vez que Penderecki visita Santander, pues ya estuvo en la ciudad en 2010 con motivo de un concierto de I Virtuosi. El alcalde de Santander, Iñigo de la Serna, animó asimismo a los santanderinos a “acudir a un concierto que será inolvidable”, además de “una gran oportunidad para proyectar la ciudad”.

 

Paloma O'Shea, presidenta de la Fundación Albéniz, defendió que “la edición del encuentro que inauguramos mañana es magnífica” y subrayó la importancia de contar con la presencia de Penderecki. “Él es la última gran figura de la generación que en los años 50 y 60 reinventó por completo la música”, aseguró O'Shea, y explicó que su protagonismo no se va a limitar a la dirección de un concierto, pues su música ocupará un lugar destacado en los programas y conciertos que protagonicen los jóvenes músicos seleccionados este verano para el Encuentro. Jóvenes instrumentistas que tendrán la ocasión de charlar y trabajar mano a mano con Penderecki, en lo que Péter Csaba, director artístico del Encuentro, describió como “una gran oportunidad, porque para su futuro es fundamental encontrarse con los grandes compositores. No solo es un compositor, es una de las grandes personalidades de la música de nuestro tiempo, y que esté enseñando y trabajando con los jóvenes músicos es una fortuna”. Csaba detalló que se presentará el mayor número posible de obras de Penderecki, abordando todo el espectro de sus periodos estéticos y géneros, desde la música sinfónica a la camerística y solista.

 

Penderecki, que a sus 82 años lucía en gran estado de salud, comenzó agradeciendo la invitación a Santander y afirmó acto seguido que la Orquesta Freixenet, a la que dirigirá esta tarde, es “probablemente la mejor orquesta de jóvenes que he dirigido nunca”. Sin embargo, incidió especialmente en el trabajo en torno a la música de cámara que realizan los Encuentros. “Creo que la esencia de la música está en la música de cámara, y no todo el mundo puede escribirla. Esta es una de las mejores partes de mi presencia aquí”, afirmó el polaco, para quien trabajar con jóvenes es “refrescante. El contacto con la gente joven me permite estar al día, no estar encerrado en mi burbuja. Es un aprendizaje en dos dimensiones, me dan el sentido de lo que debo componer hoy en día”.

Penderecki ha puesto en marcha, de hecho, una ambiciosa iniciativa al servicio de los jóvenes músicos. “Desde hace mucho tiempo quería hacer algo para los jóvenes, no solo dirigirlos de vez en cuando”, explicó. “Así que pensé en construir, en las afueras de Cracovia, cerca de mi casa de campo -un antiguo edificio del siglo XVI rodeado de más de 800 tipos de árboles, de los que Penderecki es un gran amante-, el Centro Europeo para la música, un enorme centro construido con ayuda de la Comunidad Europea con una sala de conciertos con 700 asientos y un hotel para los estudiantes. Allí damos lecciones, cursos, conferencias, y es un punto de encuentro entre los jóvenes y los profesores que vienen a darles clase”.

 

En el concierto de esta tarde Penderecki dirigirá dos creaciones relativamente recientes y ambas serán estreno en España. En primer lugar el Adagio de su Sinfonía nº3, en un nuevo arreglo realizado expresamente para la ocasión. Según Péter Csaba, se trata de “una de las piezas más refinadas y emocionantes escritas por Penderecki. En ella se evidencia cuánto domina la escritura para cuerdas, cómo sabe sacar el alma de su sonido. Él tocaba el violín y ha escrito muchas piezas para cuerdas, pero esta es muy especial, porque representa parte de su esencia y humanidad. Por eso es tan emocionante tenerlo a él mismo dirigiéndola”. La segunda obra de Penderecki será el Concierto para trompa, “Winterreise”, que Penderecki escribió durante un invierno que pasó viajando por países como China o Venezuela. El trompista Radovan Vlatkovic, que le encargó la partitura y la interpretará también en Santander, explicó que “conoció a Penderecki a través del violonchelista Boris Pergamenchikov y un día tuve el coraje de pedirle una obra para trompa. Hace ocho años nació el concierto y desde entonces lo he tocado muchas veces en Asia y Europa”. Vlatkovic la definió como “una obra fascinante porque tiene muchos contrastes. El segundo movimiento, un rondó, recoge además los recuerdos de su infancia. Es una obra difícil por su complejidad al recrear diversos caracteres y atmósferas”. Además de sus propias obras, Penderecki dirigirá también la Sinfonía nº8 de Antonín Dvorák, un programa que se repetirá integramente en el Patio de los Carruajes del monasterio de San Lorenzo del Escorial un día más tarde.

 

Penderecki, por último, avanzó algunos detalles del nuevo oratorio que está finalizando durante su estancia en Santander y que será estrenado en Budapest en octubre. “Lo estoy escribiendo a la memoria de las víctimas del levantamiento de Budapest de 1956”, reveló. “Recuerdo muy bien aquel suceso, yo era estudiante en la época de la revolución y muchos compañeros húngaros murieron aquellos días. No se han escrito muchas piezas dedicadas al levantamiento y es importante recordarlo en este 60 aniversario, porque mucha gente joven quizá lo haya olvidado”. La obra adopta el carácter de un réquiem y recopila textos en diversos idiomas. “Mezcla el Dies Irae, en latín, con textos escritos durante la revolución. He encontrado muchos poemas fantásticos de poetas polacos, también algunos textos húngaros. Quiero que sea una pieza emocionante y estoy plenamente involucrado, para mí no es un encargo más”, concluyó.

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