Reino Unido

Semiramide post Sutherland

Agustín Blanco Bazán
viernes, 16 de septiembre de 2016
Londres, domingo, 4 de septiembre de 2016. Royal Albert Hall. BBC Promenade concert (Prom)nr. 68: concert version of Semiramide, ópera en dos actos con libreto de Gaetano Rossi y música de Gioachino Rossini. Albina Shagimuratova: Semiramide. Daniela Barcellona: Arsace. Mirco Palazzi: Assur. Barry Banks: Idreno. Gianluca Buratto: Oroe. Susana Gaspar: Azema. David Butt Philip: Mitrane. James Platt: el fantasma de Nino. Opera Rara Chorus y Orchestra of the Age of Enlightenment bajo la dirección de Mark Elder.
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Anticipándose a una nueva grabación, Opera Rara se presentó en los Proms londinenses con una opera rarísima, por lo menos en Londres. En toda su historia en el Covent Garden, la Royal Opera House ha ofrecido sólo una función en versión de concierto de Semiramide, la última ópera compuesta por Rossini para Italia. Fue el 9 de abril de 1986, con un reparto estelar: June Anderson (Semiramide), Marilyn Horne (Arsace), Samuel Ramey (Azur) y Chris Merrit (Idreno) en su tan deslumbrante como corta carrera como tenore di grazia. La dirección a cargo de Edward Lewis fue de esas cargadas por una sobredotación orquestal de sonido denso y estereotipado con pretensiones de brillantez pero sin el pulso, la claridad y el ritmo que treinta años después acaba de imponerle impuso Mark Elder al frente de la Orchestra of the Age of the Enlightement. Se trata de una agrupación empeñada en reeditar el sonido correspondiente al clasicismo musical previo a la pesadez romanticona impuesta al bel canto a partir de fines de siglo XIX. En el Royal Albert Hall (capacidad para 5544 espectadores) la famosa obertura, lejos de arrasar con crescendos a la Hollywood sonó con un sonido tal vez algo pequeño para una sala tan enorme, pero con una precisión rítmica y una transparencia de texturas verdaderamente esclarecedora: piccolos, flautas, oboes trompas y clarinetes llevaron la voz cantante apoyadas por un sector de cuerdas incisivo y diferenciado. Y así siguió dirigiendo Elder durante las casi cuatro horas de esta ópera tan difícil en su combinación de incoherencia dramática con suprema belleza poético-musical.

Como Sutherland bajo Bonynge, también June Anderson en el Covent Garden decidió acolchonarse en una voz de terciopelo atractivamente cálida pero de una redondez exagerada y sin squillo o mordente. Todo lo contrario fue la Semiramide de Albina Shagimuratova, una cantante excepcional por la claridad de emisión, seguridad de apoyo, precisión de coloratura y colocación de agudos. Y también Daniela Barcellona supo superar esa alternativa de cacareo ácido que con que sabía deslumbrar Marilyn Horne. Barcellona, una verdadera estilista rossiniana, dejó caer sus acciaccaturas con espontaneidad, sin exagerar el marcado a lo Bartoli y sin quebrar una inmaculada línea de canto. Con esta transparencia orquestal los dúos entre estas dos mujeres alumbraron la línea melódica con una precisión de filigrana. Barry Banks cantó con voz precisa, bien cultivada y segura en los agudos, pero sin el apoyo, ensanche y proyección requeridos para este tipo de personajes. En la grabación de Opera Rara el rol de Azur lo canta ldebrando D'Arcangelo, que en las Proms fue reemplazado por Mirco Palazzi, un bajo de voz firme y abierta.

Gracias a este excelente ensemble rossiniano, la interacción entre el público y la obra fue incrementándose hasta alcanzar esos típicos límites de fervor y exclamaciones de admiración frecuentes en las casas de ópera. La opulenta Shagimuratova no vaciló en cambiar vestuarios entre el acto primero y segundo, y el fantasma de Nino (James Platt, excelente) apareció…¡en medio de la tradicional “arena” que en las Proms reemplaza a la platea una vez removidas las butacas! Yo me pegué un susto mayúsculo y, junto a las interiores de Elder, Barcellona y Shagimuratova, les agrego su foto fantasmal en la portada.

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