España - Madrid

Rompiendo moldes

Maruxa Baliñas
martes, 15 de noviembre de 2016
Madrid, sábado, 22 de octubre de 2016. Auditorio Nacional de Música. Philippe Jaroussky, contratenor. Orquesta Nacional de España. Nathalie Stutzmann, directora. Édouard Lalo, Ouverture du Roi d'Ys. Héctor Berlioz, Les Nuits d'Ete op. 7. Georges Bizet, L'Arlesienne Suites 1 y 2. Ciclo Sinfónico de la Orquesta Nacional de España nº 3
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Aunque no era mi intención cuando me fui a Madrid, acabé escuchando en tres días consecutivos a tres de las principales orquestas de Madrid: un concierto de abono de la Orquesta de Radiotelevisión Española, la Orquesta de la Comunidad de Madrid acompañando la función de Las golondrinas en el Teatro de la Zarzuela y finalmente la Orquesta Nacional de España - ONE. Y no fue una experiencia satisfactoria: aunque la Orquesta Nacional de España es la mejor de las tres, lo que escuché en este concierto no es lo que cabe esperar de una orquesta nacional -financiada con el dinero de todos los españoles- que debe simbolizar el nivel de nuestra cultura. Y la decepción no es atribuíble a Jaroussky o a Stutzmann, que venían sólo como invitados de lujo para poner una cubierta atractiva al pastel. El problema residía en la propia masa del pastel que era poco más que uno de esos "bizcochos económicos" -así los llamaba mi madre- que estaban buenos, pero nada más. No hubo errores, la Orquesta Nacional cumplió los mínimos, no caía pesado en el estómago, pero tampoco había nada que saborear ni recordar al día siguiente.

Y eso que el programa era atractivo, y no tan habitual como debiera. Me gustó especialmente la Ouverture du Roi d'Ys, una obra que casi nunca se escucha en concierto y es simplemente preciosa. Stutzmann aprovechó con mucha inteligencia tanto su melodismo como los juegos tímbricos, una de las especialidades de Lalo, y ofreció una versión sobresaliente. 

 Les Nuits d'Ete op. 7 eran el motivo principal por el que iba al concierto. Dejando aparte la enorme calidad del ciclo, he tenido la suerte de oírlas siempre en versiones notables o sobresalientes, y me apetecía mucho añadir esta versión de Jaroussky. Pero me temo que Jaroussky no va a entrar en mi archivo sonoro. Es cierto que su voz es maravillosa, que tiene buen gusto cantando, que pronuncia bien, pero Berlioz -y en general la música del XIX- simplemente no se ajustan a su voz. De igual modo que nos resultaría ridículo escuchar cantar gregoriano a Pavarotti, con un vozarrón desatado, la voz de Jaroussky -en mi opinión- es demasiado artificial para cantar ese repertorio, que requiere sutilidad, pero también naturalidad. 

La segunda parte del concierto estuvo dedicada a las dos suites de La arlesiana de Bizet, que resultaron la parte más débil del concierto. El principal problema estuvo en el rendimiento de la ONE, que como antes indicaba fue decepcionante. Tampoco Stutzmann, una directora a la que aprecio, consiguió imponerse y dirigió una versión poco atenta a los detalles, sosa, lo que convirtió en repetitiva -e incluso aburrida- la sucesión de danzas. 

Así un concierto que a priori prometía romper moldes, con una directora de orquesta de primera categoría y un contratenor haciendo música del XIX, acabó siendo simplemente discreto. Nada que olvidar, pero tampoco nada para recordar. 

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