España - Andalucía

Primicias haendelianas

Pedro Coco
martes, 22 de noviembre de 2016
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Sevilla, viernes, 4 de noviembre de 2016. Teatro de la Maestranza. Julie Fuchs (soprano). Orquesta Barroca de Sevilla. Riccardo Minasi, dirección musical. Obras de Antonio Vivaldi, Georg Friedrich Haendel, Giovanni Antonio Brescianello, Arcangelo Ragazzi y Baldassare Gauppi
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Bajo el título de Più ma non troppo, el Haendel inédito, se presentaba la Orquesta Barroca de Sevilla en el Maestranza para inaugurar el ciclo de recitales líricos; aunque por la configuración del programa, el protagonismo se repartió entre el conjunto, el violinista y director Riccardo Minasi y Julie Fuchs, cantante que quizás hiciera su debut en nuestro país dada su juventud. 

Probablemente una configuración más equilibrada entre las piezas orquestales y las vocales, dado que el evento se anunciaba como recital lírico y las arias se perdían entre los conciertos, nos habría dado la oportunidad de disfrutar en mayor medida del instrumento de la soprano francesa, con una carrera en ascenso que ha centrado principalmente en Suiza y su país natal. Las arias que eligió, todas de Georg Friedrich Haendel, fueron en su mayoría un buen vehículo para desplegar su voz de bello y cristalino timbre que no tiene problemas para atacar los pasajes floridos; así, esta corría sin problemas entre las notas de 'Tornami a vagheggiar', mejor y más liberada cuando la repitió como propina, o las dos primicias que para esta ocasión se habían rescatado del catálogo del compositor alemán. La primera de las arias, la HWV 227, nos recordó en ciertos pasajes a la no siempre interpretada en Giulio Cesare 'Tu la mia stella sei', y la segunda, con número HWV 223, a algunas de las cantatas del periodo italiano. 

No obstante, como quedaba patente en las arias de mayor patetismo, por ejemplo el famoso 'Verdi piante' de Orlando, no se apreció la variedad dinámica ni la carga expresiva que estas requieren. Los bellos filados no bastaban a veces, y pensamos en el caso del 'lamento de Acis', para imprimir el drama que precisa la pieza, que debe frasearse con más abandono. Y para finalizar, aunque en esto quizás influyera el director musical, se privó de mucha de la sensualidad a la original 'Occhi belli', que canta Eurilla en Il pastor fido confiriéndole un ritmo demasiado acelerado. 

Por su parte, el conjunto sevillano sigue en la espléndida línea, siempre ascendente, de homogeneidad y buen gusto, dejándose moldear por los grandes directores de este repertorio que la visitan con mayor o menor asiduidad. Desde el delicioso Op. 9 de Vivaldi al más íntimo pero lleno de luz mediterránea Concerto a Quattro de Baldassare Galuppi -con un bellísimo diálogo con variaciones en el Allegro final- el pulso que imprimió Minasi, uno de los más versátiles y virtuosos violinistas de la actualidad, no decayó en ningún momento.

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