Estados Unidos

Notable Manon Lescaut en Nueva York

Gustavo Gabriel Otero
martes, 6 de diciembre de 2016
Nueva York, viernes, 18 de noviembre de 2016. Metropolitan Opera House. Lincoln Center for the Performing Arts. Giacomo Puccini: Manon Lescaut. Drama Lírico en cuatro actos. Libreto de Marco Praga, Domenico Oliva, Giuseppe Giacosa, Ruggero Leoncavallo, Giulio Ricordi y Luigi Illica, basado en la novela L'historie du chévalier des Grieux et de Manon Lescaut de Antoine-Françoise Prévost. Sir Richard Eyre, dirección escénica. Rob Howel, diseño de escenografía. Fotini Dimou, vestuario. Sara Erde, coreografía. Peter Mumford, iluminación. Paula Williams, repositora. Anna Netrebko (Manon Lescaut), Marcelo Álvarez (Renato Des Grieux), Christopher Maltman (Lescaut), Brindley Sherratt (Geronte de Ravoir), Zach Borichevsky (Edmondo), Scott Scully (maestro de baile), Tony Stevenson (farolero), Philip Cokorinos (posadero), David Crawford (sargento), Ricard Bernstein (comandante de marina), Avery Amereau (un músico), Maria d’Amato, Christina Thomson Anderson, Stepahanie Chigas y Rosalie Sullivan (madrigalistas). Orquesta y Coro Estables del Metropolitan Opera. Director del Coro: Donald Palumbo. Dirección Musical: Marco Armiliato.
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Si hay teatro lírico en el mundo que pueda presentar en su escenario a los mejores artistas del momento conformando sólidas propuestas musicales, es el Metropolitan Ópera de Nueva York. En este caso ofreció Manon Lescaut de Puccini con dos de los cantantes más importantes de la actualidad: Anna Netrebko en el protagónico -revalidando y reforzando sus triunfos en éste rol en otros escenarios del mundo- y el debut de Marcelo Álvarez como Des Grieux.

Las mayores fortalezas estuvieron en el elenco de cantantes y en la dirección musical mientras que la puesta en escena de Richard Eire no aporta demasiado, confunde, no logra cerrar un buen concepto pero, al menos, no molesta.

La acción se situó en 1941 con una Francia ocupada por los nazis y se intentó promocionar como un ‘film negro’. Las ideas cinematográficas no las pudimos encontrar salvo un pequeño guiño a alguna de las escenas de Casablanca. La presencia de los nazis no se desarrolla dramáticamente y por lo tanto no se entiende demasiado bien cuál es la función del ejercito invasor en la trama. No obstante el trabajo de marcación actoral de Eyre es prolijo, con muy buen manejo de las masas y pleno de detalles.

Naturalmente que la traslación temporal redundó en diversas incoherencias. Se anuncia una carroza y llega un tren. Los amantes huyen a caballo y no pueden seguirlos con ningún medio de locomoción, ¡En el siglo XX! La labor de Geronte no se entiende cuál es, ni porqué lo acompaña siempre un soldado alemán. El madrigal, la exposición de la amante y la clase de danza del segundo acto no parecen corresponderse con la Europa de 1941. Desde dónde, por qué y adónde deportan a las prostitutas. Cuál es la razón por la cual las deportadas son vestidas como internas de un campo de concentración. El farolero del tercer acto muta en barrendero. Lescaut es militar francés en el primer acto y luego es un civil. En dónde transcurre el último acto. Preguntas casi todas sin respuesta.

Manon. Producción de Rob Howell para el Metropolitan Opera HouseManon Lescaut. Producción de Rob Howell para el Metropolitan Opera House © 2016 by Ken Howard / Prensa Metropolitan Opera

Interesante, pero a la vez complicada para los desplazamientos de los cantantes, la escenografía de Rob Howell. Todas las locaciones lucen monumentales, con grandes espacios y escaleras enormes. En el primer acto se ve un hotel y un bar y detrás de las escaleras está la estación de tren. Las mismas escaleras están en la casa de Geronte, que se ambienta con una cama, sillas y con una gran columna decorada -símil a la de Trajano- pero con parejas en posiciones amatorias o claramente sexuales. En la escena del puerto, inexplicablemente es más grande el barco que todo el resto y el espacio para coro y solistas es exiguo. El último es una deconstruccón de elementos tomados de los otros tres. Muy en carácter los trajes diseñados por Fotini Dimou, correcta la pequeña coreografía de Sara Erde y muy buena la iluminación de Peter Munfrod.

Sin dudas Anna Netrebko deslumbró como Manon. A su fascinante presencia escénica le adiciona un volumen notable, total seguridad musical, agudos brillantes, registro homogéneo, exquisitos pianísimos, un fraseo admirable y un manejo del dramatismo apabullante. Su voz ha crecido, se ha ensanchado y ha logrado pasar a un registro lírico-dramático de singular tersura. El manejo de los graves le adicionó interés a la composición de rol.  

Anna Netrebko y Marcelo ÁlvarezAnna Netrebko y Marcelo Álvarez © 2016 by Ken Howard / Prensa Metropolitan Opera

En su segunda función como Des Grieux Marcelo Álvarez se mostró seguro y compenetrado. Cincela cada frase con perfección, recurre a un fraseo sutil que enfatiza la primera sílaba de cada frase, y se nota el cuidado puesto en la perfecta expresión. Como siempre seduce la belleza de su voz y su timbre homogéneo y meridional. Sus antecedentes en el bel canto le permiten emitir con sutileza pero a la vez, cuando el dramatismo lo amerita, sorprender con los tintes heroicos que puede darle al personaje.

La conjunción Netrebko-Álvarez resultó perfecta y tanto el segundo acto como todo el cuarto resultaron absolutamente memorables. Con altísima calidad el Lescaut de Christopher Maltman y el Geronte de Ravoir de Brindley Sherratt. Muy interesante el tenor Zach Borichevsky (Edmondo) y así como Avery Amereau (un músico). De buena prestación los coros así como el resto del elenco. Marco Armiliato dirigió una versión musical de primer orden. Con nervio, con estilo, con clase. Siempre dio apoyo a los cantantes, pero a la vez no perdió brillo en ningún momento, sutileza cuando fue necesaria o fuerza en los momentos que lo requieren.

En suma: Una notable Manon Lesacut con dos de los mejores cantantes de la actualidad.

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