Holanda

El flamenco de María Juncal cala hondo y emociona

Juan Carlos Tellechea

martes, 10 de enero de 2017
Venlo, miércoles, 7 de diciembre de 2016. Teatro De Maasport. Compañía de baile flamenco de María Juncal. Flamenco Fantasy. Toque, Basilio García y Camarón de Pitita. Cante, Manuel Tañé y Juan Triviño. Baile, María Juncal, David Paniagua, Sergio Aranda. Vestuario Carmen Granell. Escenografía Gabriela Brito. Iluminación Doef Beernink. Dirección general María Juncal. 100% del aforo.

A una amiga japonesa que vive en Alemania, musicóloga y muy aficionada al baile flamenco, le preguntaba yo un día por qué siente tanto amor por una danza que poco o nada tiene que ver con su cultura. Y ella me dió una explicación tan reveladora que no olvidaré jamás: “es que el baile flamenco me permite expresar todo lo que llevo dentro de mis entrañas, mis emociones más íntimas, y cuando zapateo con todas mis fuerzas, con toda mi furia, mi energía y mi rabia, aplasto todas mis frustraciones, miedos y recelos y me libero de ellos para siempre; son estados de ánimo y sentimientos que no puedo exteriorizar con la educación que he recibido en Japón, tan contenida, tan reprimida, tan influída por el shintoísmo y el budismo zen“.

Puede ser que todo esto tenga que ver también con la denominada flamencoterapia, hoy tan en boga, y que de algún modo quizás avale aquella hipótesis de que el flamenco surge tras la integración de muchos moriscos en las comunidades gitanas con las que compartían su carácter de minoría étnica. al margen de la cultura dominante, así como el dolor por la aniquilación de su propia cultura. Pero lo cierto es que el género está tan popularizado en Japón, desde la década de 1920 y especialmente desde finales del decenio de 1950, que el país asiático se ha convertido en su segunda patria y existen hoy allí más academias (unas 650 a las que acuden más de 60.000 alumnos) de canto, guitarra y baile de flamenco que en España.

Aquí en los Países Bajos, el público que ha acudido esta tarde del miércoles 7 de diciembre de 2016 a admirar a la Compañía de María Juncal está muy interesado en el flamenco, entiende bastante de lo que va a ver sobre el tablao montado en el moderno teatro De Maasport de Venlo, junto al río Mosa, a 15 minutos en automóvil de la frontera con Alemania, y sigue muy de cerca, hasta el más mínimo detalle, la acción de los artistas.

María Juncal y su compañía ya han recorrido con gran éxito buena parte de este país y de Bélgica con la pieza titulada Flamenco Fantasy, una verdadera juerga flamenca, en dos actos (100 minutos en total), en la que el duende se enseñorea por bulerías y crea un primer clímax sobre el escenario pocos instantes después de la introducción. Juncal ofrece un espectáculo con gran personalidad que transmite hondura y mucha emoción a los espectadores.

El conjunto baila con entrega total, enorme precisión y armonía en los movimientos, así como en la poliritmia del taconeo, desplegando figuras rítmicas de gran virtuosismo. Juncal, nacida en Las Palmas de Gran Canaria en el seno de una familia calé y distinguida en 2004 con el Premio Nacional de Danza Flamenca Antonio Gades en Córdoba, se transfigura literalmente en sus intervenciones solísticas, en pareja o en grupo. Todo está muy cuidado en su espectáculo: el hermoso, elegante y original vestuario (Carmen Granell/Madrid), la sobria y moderna escenografía con figuras femeninas pintadas sobre estelas corredizas (Gabriela Brito) y la iluminación (Doef Beernink). Nos parece estar en una cálida y entrañable velada en la Andalucía profunda.

Especialmente el diseño lumínico de Beernink, quien habitualmente trabaja en el célebre Nederlans Dans Theater de La Haya, crea un ambiente tan íntimo que intérpretes y público se sienten estrechamente compenetrados en el desarrollo de la fiesta. Zambra, seguiriya y soleá completan la primera parte. Se lucen los bailaores David Paniagua (Sevilla) y Sergio Aranda (Málaga), con una concentración, una fuerza y una tensión que desatan ovaciones del público; los cantaores Manuel Tañé (Jerez) y Juan Triviño (Málaga), con profunda intensidad emocional, así como los tocaores Basilio García y Camarón de Pitita (ambos Madrid), muy coordinados con los intérpretes y con gran sensibilidad en la ejecución.

Pero todavía estaba por venir lo mejor en la segunda parte, tras el intervalo de media hora. María Juncal y su compañía continúan recorriendo historiográficamente los palos del flamenco con una farruca, hilvanada en el ida y vuelta con una guajira, antes de seguir con una bulería por soleá y concluir con unas alegrías que ponen de pie a la platea para aplaudir y ovacionar merecidamente, en medio de silbidos de aprobación, al conjunto. Excelentes aquí el malagueño Triviño y el jerezano Tañé en el cante a palo seco, con sus ilusiones, sus angustias y sus sueños expresados desde lo muy jondo.

Las intervenciones solísticas del malagueño Aranda y del sevillano Paniagua, cada uno en su propio estilo de zapateo, fueron de impresionante concentración. María Juncal estuvo más que sobresaliente en la tensión que mantuvo hasta el final, alentada además por el jaleo y las palmas de cantaores y bailaores, y por la consolidada técnica, muy bien servida, de los tocaores Basilio García y Camarón de Pitita.

María Juncal trajo hace algún tiempo a los Países Bajos una obra titulada , un interesante espectáculo de teatro-danza que combina música flamenca con klezmer y cante, por el que ganó el Premio a la mejor solista flamenca en 2006. La pieza versa sobre la trágica historia de la niña judía alemana mundialmente conocida gracias a su diario íntimo en el que relata los dos años y medio que pasó ocultándose de los nazis, con su familia y cuatro personas más en Amsterdam, durante la Segunda Guerra Mundial. Su familia fue capturada y llevada a distintos campos de concentración y exterminio alemanes. El único sobreviviente fue su padre, Otto Frank, quien terminada la conflagración bélica publicó el diario. Ana fue enviada primero a Auschwitz el 2 de septiembre de 1944 y más tarde a Bergen – Belsen donde murió de tifus en marzo de 1945, pocos días antes de que éste fuera liberado por los Aliados. La obra de María Juncal ha impactado tanto al público y a la crítica que su compañía se propone traerla nuevamente a Bélgica y a los Países Bajos en un futuro próximo.

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