Alemania

Eclat 1: #Silencio, @se rueda

José Luis Besada
lunes, 6 de febrero de 2017
Stuttgart, viernes, 3 de febrero de 2017. Theaterhaus. Brigitta Muntendorf: iScreen, YouScream. Michael Höppner, dramaturgia. Vincent Mesnaritsch: escenografía. WARPED TYPE: video en tiempo real. Constanze Passin: actriz. Ensemble Garage. Mariano Chiacchiarini, dirección musical. Festival Eclat 2017
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El afamado festival de música Eclat en Stuttgart –que, junto con los de Donaueschingen y Witten posiblemente forme la tríada más prestigiosa en Alemania– ha dedicado este año importantes esfuerzos encaminados a la visibilidad de las compositoras. Prueba de ello tres conciertos monográficos que ofrecieron, con DIY or DIE de la polaca Jagoda Szmytka, iScreen, YouScream de la alemana Brigitta Muntendorf o los Web Studies de la francesa Clara Maïda.

iScreen, YouScream  es una obra de casi una hora de duración que, como género se encuentra a caballo entre el Musiktheater y la video-ópera. En ella, el grupo instrumental de cámara, la actriz y el director musical se encuentran durante la mayor parte del tiempo escondidos en unos cubículos negros individualizados para cada persona. Un cámara recorre el escenario, filmando en tiempo real a los diversos participantes, y enviando su imagen al dispositivo de tres pantallas sobre el espacio escénico; dichas imágenes se funden en ocasiones con otras pregrabadas. De este modo, el dispositivo trae a la memoria el afamado An Index of Metals, de Fausto Romitelli, o más recientemente la polémica Generation Kill de Stefan Prins.

Brigitta Muntendorf: iScreen, YouScream.Brigitta Muntendorf: iScreen, YouScream. © 2017 by Martin Sigmund

El hilo argumental de la obra de Mutendorf es el uso del vídeo casero como fenómeno de comunicación en la aldea global de las redes sociales, con especial atención a Skype y Youtube. Cada uno de los intérpretes se convierte así en alguno de los arquetipos de youtuber que pueblan la red, llevados al extremo, desde una chelista pija hasta un trombonista violento, pasando por unx flautistx intergénero. A ellos se añade Constanze Passin, actriz que da vida a una hater que, en el interludio central, protagoniza la escena psicológicamente más violenta de la obra junto con la teclista del Ensemble Garage. Los músicos solventaron con bastante buena resolución la cuestión teatral de la obra, sin duda ayudados por una ingeniosa producción de vestuario y maquillaje. El más encorsetado de ellos fue quizás Mariano Chiacchiarini, director del ensemble, que introdujo teatralmente la obra con una cierta torpeza. A cambio, vivimos un momento por completo hilarante cuando Eva Boesch lanzaba armónicos pizzicati con su chelo –inteligentemente tratados con la electrónica en vivo– al tiempo que repetía mecánicamente, y en el tono más cursi que se pueda imaginar, Das ist so schön.

El ritmo escénico que encabalgaba las intervenciones de los distintos músicos-actores fue hábilmente trazado desde la dirección escénica, sabiendo acentuar los cambios de función y de relevancia musical en los distintos pasajes de la partitura. La obra, además, finalizaba con el derrumbamiento del habitáculo del director, poniendo  a la vista –en una especie de mise en abyme– el mecanismo de vídeo con el que se comunicaba con cada uno de los intérpretes. Así, el videoarte finalizaba mostrando en pantalla sus manos, ¿podemos entenderlo como un guiño invertido hacia la Black Box Music de Simon Steen-Andersen?

Finalizado el espectáculo, tanto los participantes en la escena como la compositora y el equipo de producción –una troupe realmente joven, raro era el que superaba los cuarenta años– salieron a saludar jovialmente. El público les respondió con un merecido aplauso al haber logrado montar con solvencia una obra fresca, pero no por ello exenta de ciertas dificultades técnicas.

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