Reportajes

Festival de Aix-en-Provence: El bello verano

Jesús Aguado
jueves, 20 de abril de 2017
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El festival de Aix-en-Provence es sin duda una de las citas más atractivas dentro del cada vez más amplio panorama de festivales veraniegos dedicados a la música clásica que surgen por doquier. De entrada, es uno de lo más consolidados, pues viene celebrándose nada menos que desde 1948, en una Francia que aún estaba intentando recuperarse del cataclismo de la segunda guerra mundial. Pocos medios y mucha ilusión hicieron que lo que parecía una iniciativa casi amateur llegue este año a su sexagésimo novena edición con una salud que muchos jovencitos (festivales o no) envidiarían. La calidad y la variedad de sus propuestas, unidos a una ubicación realmente ideal como es la encantadora ciudad e Aix-en-Provence, que bien merecería una visita incluso sin festival, hacen que sea un destino veraniego ideal para el aficionado.

La oferta de este año es amplia, como siempre. Además de las funciones que tienen lugar durante las fechas del festival propiamente dicho, entre el 3 y el 22 de julio, ya en junio la ciudad vive un pre-festival de lo más interesante. De entrada, un interesantísimo programa de formación (la Académie) en voz, música de cámara, orquesta (la Mediterranean Youth Orchestra, dirigida este año por Pablo Heras-Casado), composición, todas ellas dirigidas a orientar a los jóvenes músicos en su transición a la vida profesional, de hecho, por ejemplo, se realizan talleres específicos para seleccionar a los covers de los papeles principales de las óperas del festival. A lo largo de todo el mes de junio el público puede disfrutar, en un programa llamado Aix-en-Juin, de conciertos, conferencias e interacciones varias con los participantes en todas estas actividades con entradas a precio bajísimo, e incluso en muchos casos de manera gratuita. Incluso existe un programa de antiguos alumnos de esta Academia que ya están desarrollando una carrera profesional y que vuelven a la ciudad a dar recitales.

La programación “oficial” de la edición de este año incluye seis óperas, una de ellas únicamente en versión concierto. Abre el festival Pinocchio, un encargo al compositor Philippe Boesmans que retoma el personaje de Collodi en una propuesta que, según nos cuenta el programa, rehúye todo sentimentalismo para presentarnos una realidad dura más acorde con el cuento original. Chloé Briot será la encargada de dar vida al muñeco en un reparto en el que también destaca Stéphane Degout. El libreto y la dirección de escena corren a cargo de Joël Pommerat, y Emilio Pommarico dirigirá al Klangforum Wien.

La siguiente propuesta es Carmen, en la que Pablo Heras-Casado se pondrá al frente de la Orquesta de París. Stèphanie d’Oustrac interpreta a la cigarrera, un papel que ha encarnado en importantes teatros en las últimas temporadas, y Michael Fabiano será el Don José que perderá la cabeza por ella. No menos interesante es el nombre del encargado de la producción: Dmitri Tcherniakov.

La por desgracia no demasiado representada ópera de Stravinsky The Rake’s Progress será el siguiente título del veraniego festival. Daniel Harding dirige a la Orquesta de París, con propuesta escénica de Simon McBurney, mientras que los papeles principales serán interpretados por Julia Bullock y Paul Appleby.

Mozart ha sido, desde el inicio del festival, una especie de fetiche del mismo, pues fue Così fan tutte la primera ópera que se representó en él, allá por 1948. Este año es Don Giovanni el título elegido, con dirección musical de Jérémie Rhorer al frente de Le Cercle de l'Harmonie y de un reparto que incluye a Philippe Sly, Nahuel di Pierro, Eleonora Buratto, Pavol Breslik, Isabel Leonard y Julie Fuchs.

Erismena, de Cavalli, es la última propuesta escenificada de este año, con dirección musical del argentino Leonardo García Alarcón al frente de la Capella Mediterranea. Jean Bellorini es el responsable de la propuesta escénica, y Francesca Aspromonte y Carlo Vistoli serán los protagonistas.

La obra en versión concierto será Eugene Onegin, con Tugan Sokhiev al frente de la Orquesta y Coro del Bolshoi y de un reparto íntegramente ruso en el que destacan Anna Nechaeva como Tatiana, Igor Golovatenko como Onegin y Bogdan Volkov como Lensky.

Días llenos de propuestas, como verán, de hecho hay noches en las que se dan hasta tres representaciones operísticas combinando horarios y escenarios, que se completan con conciertos de diversas formaciones, con especial atención a la música y la creación contemporánea, que hacen de Aix un destino (¿sabían que se puede llegar en tren desde Madrid?) más que apetecible durante el mes de julio para todo aficionado a la buena música.

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