Hungría

¡Bravo, bravo Don Pasquale!

Andrea Merli

jueves, 4 de abril de 2002
Budapest, domingo, 17 de marzo de 2002. Domingo, 17 de marzo 2002. Teatro Erkel de Budapest. Gaetano Donizetti: Don Pasquale. Drama comico en dos actos, traducción al hungaro de Sandor Fischer. Kálman Nádasdy, Dirección Escenica. Zoltan Fulop, Escenografia. Mark Tivadar, Vestuario. József Gregor (Don Pasquale), István Kovácsházi (Ernesto), Kázmér Sárkány (Malatesta), Zsuzsanna Csonka (Norina), Gabor Csiki (Carlotto). Orquesta y coro del Teatro Erkel. Director: Balázs Kocsár. Aforo: 2500 localidades. Aforo: 2.500. Ocupación. 100%.
Dos operas en ocho horas. Podría ser el titulo de una farsa de Donizetti. Es la realidad en Budapest que, en su Festival de Primavera, desde el dia 16 de marzo hasta el 1 de abril ofrece tanta variedad musical, entre ópera, opereta, danza, música de concierto: clásica, sinfónica y camerística, oratorios, jazz, popular, que en otras capitales harían no una, sino dos temporadas. No íbamos a perder la ocasión de un Don Pasquale ¡a las once de la mañana de domingo! cantado en húngaro: una pasada. ¿Y el publico? 2500 espectadores -cualquiera los reúne- que abarrotaban el racionalista Teatro Erkel (año de construcción 1906) dispuestos a pasarlo bien. Este Don Pasquale es para los húngaros una cita a la que se acude con extrema frecuencia. Yo ya lo había visto, hace justo dos años, pero en el Teatro de la Opera y, exceptuando al 'Malatesta' y al meteórico 'Carlotto', con el mismo reparto.József Gregor, a parte de haberlo grabado en disco -por supuesto ¡en italiano!- ha paseado a 'Don Pasquale' en los teatros de todo el mundo; además de dos veces en Budapest ¡lo que representa uno de mis hitos personales! Lo escuché hace aproximadamente diez años en Trieste. Ahora, con sus 62 años, conserva una voz fresca, pero lo que no tiene precio es su entrega, su vivacidad escénica y la manera con que se ha adueñado del humanísimo y patético personaje: una escuela de teatro, de buen cantar y de actuar, un impagable carisma: '¡Bravo, bravo Don Pasquale!' Le hicieron contorno, igualmente entrenados como si fueran actores de la Cubana, la pizpireta 'Norina' de Zsuzsanna Csonka, a la que el apoyo empieza a fallar y que tiene un timbre un poco agrio, pero que aborda con descaro todos los escollos de la partitura ¡que por ser en húngaro se ejecuta integralmente! y que personalmente encuentro adorable como actriz y encantadora como mujer ... si les parece poco.El tenor István Kovácsházi, 'Ernesto', al que si le dieran el pasaporte en Italia le harían cantar de 'Radamés' y que, en cambio, hace muy bien en cantar -supongo a diario- este repertorio, digamos más ligero, con 'messa in voce' en la temible cabaletta y medias voces -auténticas- en la serenata. Profesional el barítono Káznér Sárkány, un 'Malatesta' oportunamente rufián.Perfectos la orquesta -que es la 'segunda' del Teatro de la Opera, y que muchos quisieran tenerla de 'primera'-, dirigida con gran sentido del teatro por el joven Balázs Kocsár, y el reducido coro, que con su juego escénico encajaba maravillosamente en la puesta en escena de Kalman Nádásdy: un espectáculo hiper-tradicional, con mucho color italiano al estilo de Pane, amore e fantasia. Una producción que pese a haber superado las mil y una funciones no acusa ni la rutina ni el desgaste. Un Don Pasquale, finalmente, al que todos se apuntarían.

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