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Cuatro reinterpretaciones de la Cantata del café de Bach

Remitido

viernes, 9 de junio de 2017

Replicando el concierto que abrió la exposición Estimulantes: circulación y euforia, el Centro Internacional de Cultura Contemporánea Tabakalera de San Sebastián (España) vuelve a recurrir a la obra de J.S. Bach para el cierre de la muestra, que tendrá lugar el domingo 11 de junio a las 18:00. En este caso, un conjunto de cámara de la Orquesta Sinfónica de Euskadi, interpretará cuatro reinterpretaciones contemporáneas de la Cantata del café, BWV 211 de J.S. Bach, creadas por cuatro compositores jóvenes: Mikel Chamizo, Julia Eckhardt, Agnes Pe y Xabier Otaolea. Exclusivamente para la ocasión, como el café, manteniendo el tamaño de un café y respetando el tiempo que requiere un café. 

Fue en el siglo XVII cuando el café se convirtió en la bebida de moda en toda Europa, todo sea dicho, principalmente entre las clases pudientes europeas. Poco a poco, según su consumo se fue extendiendo a diferentes extractos sociales, se abrieron infinidad de Casas de café que, a su vez, siempre con el objetivo de atraer nuevos clientes, comenzaron a organizar conciertos musicales.

Algo debió de funcionar en esa combinación, cuando el maridaje entre ambos persiste a día de hoy. La música, al igual que ha ido haciendo con todas las sustancias estimulantes, indistintamente de su legalidad, ha dedicado infinidad de inolvidables odas al café, insertadas ya hace tiempo en nuestros cancioneros populares; y las marcas de café globalizado utilizan aún la música como reclamo para vender más y más café. Cada cual más estimulante.

J.S. Bach, compositor que en varias ocasiones tuvo que amenizar el ocio de los bebedores de café, comprendió rápidamente esa relación, especialmente al componer la obra que protagoniza este evento. El compositor alemán encontró en la música una excusa perfecta para hablar del café, en la apreciada bebida la excusa para hacer música y en las dos la ocasión para realizar una crítica al patriarcado de la sociedad de la época. Todo ello, puestos a añadir ingredientes, con grandes dosis de humor.

Mikel Chamizo estudió composición en Musikene, Centro Superior de Música del País Vasco, con Ramon Lazkano, Gabriel Erkoreka y Stefano Scarani. Su música, que presta especial atención a la combinación de instrumentos acústicos y electrónica, se ha interpretado en festivales y ciclos como La Biennale di Venezia (Italia), Musica Electronica Nova (Polonia), Le Quartz (Francia), Forum Wallis (Suiza), Sound and Music Computing Conference, Quincena Musical de San Sebastián, Fundación BBVA, Fundación Juan March, Orquesta Sinfónica de Bilbao, Matinées de la Orquesta Sinfónica de Euskadi o Musikaste. Ha investigado también las posibilidades musicales de las redes sociales con el ambicioso proyecto 365musicaltweets.com, desarrollado en Twitter durante un año. Entre otros proyectos, en la actualidad está embarcado en una extensa serie de paisajes sonoros dramatizados.

Julia Eckhardt es una violista que trabaja en los ámbitos de la composición y la improvisación contemporánea. Después de cursar sus estudios ha formado parte de diversas formaciones de música de cámara, principalmente contemporáneas, así como de la Orquesta Nacional de Bélgica. Desde 1995 es miembro fundador y responsable artística del espacio Q-02 en Bruselas, dedicado a la música experimental y el arte sonoro. Ha colaborado con reconocidos compositores como Phill Niblock, Pauline Oliveros, Stevie Wishart, Jennifer Walshe, el colectivo Wandelweiser, Christian Wolff o Antony Coleman. Ha interpretado composiciones en solitario de György Kurtag, John Cage, Chiyoko Szlavnics, Anne Wellmer o Radu Malfatti. Además, durante los últimos 15 años ha colaborado regularmente con una gran lista de improvisadores libres de todo el mundo y es, junto a Manfred Werder, Normisa Pereira da Silva, Angharad Davies y Stefan Thut parte del grupo Incidental Music, especializado en música conceptual. Creció en Berlin y actualmente reside en Bruselas.

Agnès Pe es directora de cine, compositora e intérprete musical. Tiene como objetivo trabajar los conceptos o materiales más allá de los límites que abarcan cualquier género, siempre con una actitud divertida y arrolladora, bajo los parámetros de la estética del error, buscando nuevas formas de relación con los elementos a recomponer. Investiga de forma autodidacta y pluridisciplinar. Se interesa por los referentes culturales extremos, que rozan márgenes, sea cual sea su etiqueta o procedencia. Entre su filmografía destacan: Torre (2012), Azul profundo (2012), Delta RCE (2012), Fa Peix (2011) y No matéis a Juang Fu (2015). Actualmente reside en Madrid.

Xabier Otaolea estudió composición en Musikene con Ramon Lazkano y Gabriel Erkoreka, entre otros. Estrenó las obras Izaerak y Dolmen en el ciclo de música contemporánea BBVA de Bilbao. En 2016 la OSE interpretó y estrenó la obra orquestal Agartha. En ese mismo año compuso la banda sonora de uno de los cortos de la película Kalebegiak, dirigido por Gracia Querejeta. Ha participado activamente con la Banda de Txistularis de Bilbao mediante un espectáculo, Txistuak hitz egiten duenean, y arreglos de músicas populares vascas.

 

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