Francia

¿…y no la de Mérimée?

Jesús Aguado
jueves, 6 de julio de 2017
París, lunes, 19 de junio de 2017. Opéra Bastille. Georges Bizet. Carmen. Libreto de Henri Meilhac y Ludovic Halévy, basado en Carmen, de Prosper Mérimée. Anita Rachvelishvili, Carmen. Bryan Hymel, Don José. Marina Costa-Jackson, Micaela. Ildar Abdrazakov, Escamillo. Vannina Santoni, Frasquita. Antoinette Dennefeld, Mercédès. Boris Grappe, Le Dancaire. François Rougier, Le Remendado. François Lis, Zuniga. Jean-Luc Ballestra, Moralès. Alain Azérot, Lillas Pastia. Dirección de escena, Calixto Bieito. Escenografía, Alfons Flores. Diseño de vestuario, Mercè Paloma. Iluminación, Alberto Rodríguez Vega. Coro de la Ópera nacional de París. José Luis Basso, director del Coro. Orquesta de la Ópera nacional de París. Mark Elder, dirección musical.
0,000254

El mito de Carmen, Carmen y el mito. (Espacio para que el sufrido lector copie y pegue el inevitable párrafo sobre la cigarrera / femme fatale / heroína feminista / espíritu libre / españolada rancia y casposa / ninguna de las anteriores / todas a la vez). La famosa producción de Calixto Bieito, que era la que presentaba la Ópera Nacional de París, hace un curioso trabajo de vuelta al origen, destruyéndolo para crear algo muy parecido. Los clichés españolistas de un francés del siglo XIX (a pesar de que Mérimée viajó bastante por nuestro país, su visión está excesivamente romantizada) se sustituyen por otros clichés españolistas del siglo XXI, en este caso los de un cosmopolita / ciudadano del mundo / enfant terrible / ninguna de las anteriores / todas a la vez (táchese lo que no proceda). Legionarios hipermasculinizados hasta el homoerotismo à la Querelle, mujeres también ultrasexualizadas y utilizadas por los hombres en todos los sentidos, y una sobredosis general de hormonas y camisetas de tirantes manchadas de caspa y sudor. Ignoro si la intención de Bieito es provocar, pero la reacción del público en la representación a la que asistí fue más bien divertida, como si el empeño por mostrar a los personajes bajo la luz más desagradable posible hubiera llegado a anular esa supuesta provocación transformándola en algo puramente cómico. La historia no cambia sustancialmente, tan solo lo hace la localización temporal, los años ochenta del siglo pasado. Todos los personajes hacen lo que les hemos visto hacer tantas veces, pero con más movimientos pélvicos y más toques de genitales. Por lo demás, mucha violencia así como muy descarnada y todo muy real, muy vivo y muy contemporáneo.

Carmen. Producción de Calixto Bieito © 2017 by Vincent Pontet

Anita Rachvelishvili es una Carmen elegante, adjetivo que no suele asociarse con el papel. Su voz es hermosa y amplia, y la usa con sabiduría, sin dejar que el rompe y rasga necesario para la interpretación se convierta excusa para sonidos desagradables, y sin evitar medias voces y recursos asociados con papeles más líricos. Conquistó desde la celebérrima Habanera y fue la gran triunfadora de la noche, casi se podría decir que su canto era demasiado refinado para la producción, que le exigía un desempeño bastante más barriobajero, por suerte esos acentos no se transmitieron a su voz. Bryan Hymel era Don José, y estuvo de lo más desafortunado. En todo el primer acto la voz sonó destemplada, con un timbre abierto y unas subidas al agudo que recordaban más a un cantante en formación que a un protagonista en la Bastilla. Mejoró en los actos posteriores, pero sin llegar a redondear más que una interpretación mediana.

Carmen. Producción de Calixto Bieito Carmen. Producción de Calixto Bieito © 2017 by Vincent Pontet

Espléndida la Micaela de Marina Costa-Jackson, soprano de amplia y carnosa voz, agudo potente y bien colocado, y amplias dotes como actriz. Su papel, además, es el único que en la producción adquiere matices nuevos, pues la tontorrona mojigata que todos tenemos en mente se convierte en una mujer capaz de plantarle cara a la mismísima Carmen. Bien el Escamillo de Ildar Abdrazakov, cantado con convicción y una rotunda y hermosa voz de bajo; demostró, además una envidiable agilidad, al igual que Bryan Hymel, en la escena de la pelea, en la que saltaron como jovencitos por encima de los coches que figuraban el campamento de los contrabandistas. Eso sí, el traje de torero le sentaba como a un santo un par de pistolas. Estupendas Vannina Santoni y Antoinette Dennefeld como Mercédès y Frasquita, respectivamente, tanto en lo vocal como en lo interpretativo. Las amigas de Carmen se transformaban aquí en dos chonis minifalderas, bailonas y provocativas, y las dos estuvieron sensacionales. Muy convincente el Zuñiga de François Lis y correctos en general el resto de pequeños papeles masculinos.

Carmen. Producción de Calixto BieitoCarmen. Producción de Calixto Bieito © 2017 by Vincent Pontet

El Coro de la Ópera nacional de París, cuya sección masculina demostró que no tiene la más ligera idea de cómo desfilar, estuvo correcto, aunque tendió a dejarse llevar por la violencia escénica y en algunos momentos el sonido derivó en un puro grito. Todo lo contrario que la espléndida Orquesta de la Ópera nacional de París, dirigida por Mark Elder con una energía natural, no impostada. Todo sonaba natural, vivo y enérgico, y desde la obertura entusiasmó al público. El sonido fue intenso sin apabullar, encontrando el justo equilibrio entre el lirismo de algunos momentos y la energía desbordante de la partitura en otros. Controló los volúmenes en todo momento y los cantantes no tuvieron que sufrir para ser escuchados a placer. Una intervención extraordinaria.

Comentarios
Para escribir un comentario debes identificarte o registrarte.