Artes visuales y exposiciones

Hasta los inmortales se toman vacaciones

Juan Carlos Tellechea
martes, 29 de agosto de 2017
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Si bien es cierto que no hay nada mejor que admirar los tesoros de la Antigüedad en su propio lugar de origen y su entorno natural, no es menos cierto que dada la situación de seguridad interior y el terrorismo imperantes en ciertos países es recomendable abstenerse de visitarlos, so pena de arriesgar innecesariamente la vida en excursiones turísticas vulnerables que pueden convertirse muy pronto en aventuras fatales no deseadas.

Quizás sea esta una de las razones por la cual tiene una demanda de público gigantesca y creciente una exposición sumamente interesante y muy atractiva que se realiza desde 2014 en los Museos Reiss-Engelhorn (REM) de Mannheim que tuvo que ser prolongada varias veces, hasta el 30 de julio pasado, pero que será otra vez extendida por el éxito alcanzado en todo este lapso.

Ägypten, Land der Unsterblichkeit (Egipto, tierra de la inmortalidad) será reabierta el próximo otoño tras cumplir trabajos de renovación de sus instalaciones y de ampliación del número de piezas exhibidas. Como quien dice, los faraones se han tomado unas bien ganadas vacaciones de verano, pero volverán otra vez a casa a finales de 2017 para mostrar sus fascinantes reinos con más de 500 piezas (entre papiros, sarcófagos, relieves, esculturas y trabajos en metal, joyas incluidas) de hasta 6.000 años de antigüedad en la cultura desarrollada sobre las fértiles riberas del Nilo. El catálogo de 180 páginas es de la editorial universitaria Schnell + Steiner de Regensburg.

Cámara funerariaCámara funeraria © 2014 by Roemer- und Pelizaeus-Museum, Foto: Sharokh Shalchi

Muchas de estas piezas son ofrendas depositadas en sepulcros o en templos de miles de años de antigüedad que transmiten una inconmensurable diversidad de información, incluso sobre fascinantes tradiciones que permiten profundizar en los conocimientos sobre aquella civilización.

Todas las épocas importantes están aquí representadas con múltiples testimonios genuinos; desde sus comienzos en el IV milenio aC, pasando por el Imperio Antiguo de Egipto (2686 – 2181 aC), el Imperio Medio (2000 – 1800 aC), el Imperio Nuevo (ca 1550 – 1070 aC) y la era ptolomaico-romana, hasta llegar a la época cóptica (siglos VI y VII dC).

Imagen heráldica de un hombre jovenImagen heráldica de un hombre joven © 2014 by Roemer- und Pelizaeus-Museum, Foto: Sharokh Shalchi

La exhibición, con nuevos fondos de los museos REM, así como del Roemer-und Pelizaeus-Museum de Hildesheim y de colecciones particulares europeas, se centra en aspectos de la vida cotidiana en el Antiguo Egipto, la posición de los faraones y sus funcionarios estatales, el suntuoso culto a los muertos, y su muy ramificado panteón, es decir el conjunto de divinidades adoradas en el país, tanto oficial como privadamente.

La escritura desempeñó asimismo un importante papel en esta evolución. Una de las obras más espectaculares expuestas por primera vez al público es un papiro de más de nueve metros de longitud, el Libro de los muertos del chambelán Amenemhat, procedente de Tebas, de la época del Imperio Nuevo de Egipto (XVIII dinastía), 1435 – al 1400 aC. Fue desenrrollado hace un par de años atrás por un equipo de científicos que llevó a cabo un proceso muy laborioso y esmerado de restauración. El documento, redactado con jeroglíficos e ilustrado con numerosas viñetas policromadas, cuyos colores se han mantenido asombrosamente frescos y brillantes hasta hoy, es uno de los textos funerarios más antiguos conocidos en el mundo.

EstatuillaEstatuilla © 2014 by Roemer- und Pelizaeus-Museum, Foto: Sharokh Shalchi

Entre las costumbres que seguían los antiguos egipcios figuraba una elaborada serie de rituales de enterramiento que consideraban necesarios para asegurarse la inmortalidad en el más allá. Estos ritos y protocolos incluían la momificación, la pronunciación de hechizos mágicos y la inclusión de objetos muy específicos en las tumbas que, se pensaba, serían necesarios en la otra vida.

Los sepulcros de la élite se componían de una capilla de culto a nivel del piso, a la que se podía entrar, y una cámara mortuoria en el subsuelo. En la exposición se muestra la copia a tamaño natural de la cámara del sarcófago de la lujosa tumba que se hizo construir un antiguo noble egipcio, Sennefer, alcalde de Tebas (1400 aC), íntegramente decorada con impresionantes pinturas murales muy coloridas que fueron reproducidas con modernas técnicas mediáticas.

Estas prácticas necrológicas evolucionaron a lo largo de los siglos, descartándose las más antiguas y adquiriendo algunas nuevas, pero la mayoría de los elementos importantes del proceso persistieron. Aunque los detalles específicos cambiaron con el tiempo, la preparación del cuerpo, los rituales mágicos empleados y los objetos depositados en los sepulcros eran parte esencial de un funeral egipcio apropiado.

El recorrido por la fascinante muestra sobre una superficie de 950 metros cuadrados comprende varios complejos temáticos interconectados entre si: la vida en el valle del Nilo; la vida en la muerte; el panteón de las divinidades egipcias; y los nuevos gobernantes. Las relaciones humanas con sus dioses eran una parte fundamental de la sociedad egipcia.

Imagen de ThoerisImagen de Thoeris © 2014 by Roemer- und Pelizaeus-Museum, Foto: Sharokh Shalchi

Las deidades veneradas en el Antiguo Egipto, así como las creencias y rituales que las rodeaban eran el centro de su religión que emergió, junto con aquellas, en algún momento de la prehistoria. Los dioses (con figuras humanas o de animales, y también formas mixtas) representaban a las fuerzas y fenómenos naturales, y los egipcios los apoyaban y calmaban a través de ofrendas y rituales de modo que continuaran sus funciones de acuerdo al  maat (símbolo de la verdad, la justicia y la armonía), es decir el orden divino.

Adorno en forma de caraAdorno en forma de cara © 2014 by Roemer- und Pelizaeus-Museum, Foto: Sharokh Shalchi

Tras la fundación del Estado egipcio (3100 aC), la autoridad para estas tareas era controlada por el faraón, quien se decía representante de los dioses y gestionaba los templos donde se practicaban los rituales. Se creía que los dioses estaban presentes en el mundo, que eran capaces de influenciar los eventos naturales y las vidas humanas.

Los numerosos templos estaban distribuidos por todo el país. Los creyentes no tenían acceso a todos; a algunos solo podían acceder los sacerdotes y el faraón. La figura más sagrada del recinto religioso era la estatua del dios al que estaba consagrado. Los seres humanos interactuaban con las deidades en los templos y en santuarios no oficiales, tanto por razones personales como por las metas más grandes y ambiciosas en los ritos del Estado. Los egipcios rezaban buscando ayuda divina, utilizaban rituales para compeler a los dioses a actuar, los llamaban en busca de consejo.

Tablero de luzTablero de luz © 2014 by Roemer- und Pelizaeus-Museum, Foto: Sharokh Shalchi

En fin, el maat resume la cosmovisión egipcia, similar a la noción de armonía y areté (uno de los conceptos cruciales de la Antigua Grecia que designaba el cumplimiento acabado del propósito o función), propia del mundo helénico o (en la época clásica, y fundamentalmente a través de la obra de Aristóteles, más próxima) a la idea de virtud del mundo judeocristiano que llega hasta nuestros tiempos.

La época después de la conquista de Egipto por griegos y romanos, así como el comienzo de la era cristiana constituye el apartado final de la muestra. En el 332 aC Alejandro Magno invadió el país. El rey macedonio se inscribió en la tradición de los faraones y fundó en la margen occidental del delta del Nilo la ciudad de Alejandría que se convirtió en centro cultural, científico y económico de la región. La dinastía ptolomaica (fundada por Ptolomeo I Sóter, 305 - 282 aC., general de Alejandro Magno) rigió hasta el 30 aC. Cleopatra VII (51 - 30 aC) perdió Egipto ante el Imperio Romano y el país se convirtió en su provincia y principal granero. Este período se caracterizó tanto por la coexistencia como por las confrontaciones en lo relativo a religión, aspectos sociales y mestizaje cultural. Hasta que en los siglos III y IV de nuestra era se impuso también el cristianismo.

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