Argentina

Un muy buen espectáculo

Gustavo Gabriel Otero
lunes, 4 de septiembre de 2017
Buenos Aires, martes, 22 de agosto de 2017. Teatro Colón. Kurt Weil: Ascenso y caída de la ciudad de Mahagonny (Aufstieg und Fall der Stadt Mahagonny). Ópera en tres actos. Libreto de Bertolt Brecht. Marcelo Lombardero, dirección escénica. Diego Siliano, escenografía. Luciana Gutman, vestuario. José Luis Fiorruccio, iluminación. Ignacio González Cano, coreografía. Producción del Teatro Municipal de Santiago de Chile en coproducción con el Teatro Colón y el Teatro Mayor de Bogotá. Nicola Beller Carbone (Jenny Hill), Nikolai Schukoff (Jim Mahoney), Iris Vermillion (Leokadja Begbick), Pedro Espinosa (Fatty), Hernán Iturralde (Moses), Luciano Garay (Bill), Gonzalo Araya Pereira (Jack O'Brien), Iván García (Joe), Pablo Pollitzer (Toby), Laura Pisani, Mariana Carnovali, Alejandra Tortosa, Virginia Correa Dupuy, Rocío Arbizu y Lídice Robinson (6 muchachas de Mahagonny). Orquestra y Coro Estable del Teatro Colón. Director del Coro: Miguel Martínez. Dirección musical: David Syrus
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Ascenso y caída de la ciudad de Mahagonny (Aufstieg und Fall der Stadt Mahagonn) llegó al escenario del Teatro Colón en noviembre de 1987 con la batuta de Antonio Tauriello, la puesta de Jaime Kogan y el concurso -en los roles principales- de Ute Trekel Burkhardt, Carole Farley y Jen van Ree. La puesta fue revolucionaria para la época por la presencia de un experimentado hombre de teatro como fue Kogan y el uso de medios tecnológicos inusuales para ese momento. En 1988 se repuso fuera de sede con la misma puesta y en 2002 volvió al Colón con la dirección escénica de Jerôme Savary quien ideó una versión inteligente, irónica, cargada de humor y con guiños a la terrible realidad política y económica por la cual pasaba la Argentina de ese momento. Dirigió el maestro Gandini y los roles fueron cubiertos por cantantes locales o afincados en nuestro medio.

En esta ocasión se presentó como homenaje al 30 aniversario del estreno local y con una puesta en escena firmada por Marcelo Lombardero procedente del Teatro Municipal de Santiago de Chile -donde se ofreció en 2016- que luego llegará al Teatro Mayor de Bogotá.

Lombardero optó por una estética que imita a los programas televisivos. No falta el noticiero, el baile del caño, el reporte del tiempo, la propaganda, los carteles con texto, la información, el match de boxeo, las mujeres objeto o el show.

Edición televisiva en vivo, filmaciones, el uso de los costados y el frente del foso orquestal y la aparición de personajes por los tres pasillos de la platea sirven para presentar la acción. Nada queda librado al azar en las profesionales y expertas manos de Lombardero, aunque -quizá- faltó algo de humor al ser extremadamente fiel a los preceptos irónicos y teatrales de la dupla Weill-Brech. Naturalmente que la dirección de los cantantes-actores fue inobjetable y la respuesta de los mismos creíble y solvente.

Su equipo creativo brilla como en otras ocasiones: el diseño de escenografía de Diego Siliano que pasa de lo corpóreo a la proyección dando verosimilitud a cada escena, el ingenioso vestuario de Luciana Gutman, la fascinante iluminación de José Luis Fiorruccio y la ajustada coreografía de Ignacio González Cano. La obra de Brecht sigue siendo de actualidad por su temática pero, con todo, la puesta no puede insuflar demasiada vida a una obra que se ve y escucha un tanto vetusta.

El tenor Nikolai Schukoff fue la voz más interesante de la noche, con adecuada proyección, belleza de timbre y acentos heroicos dio realce a su personaje de ‘Jim Mahoney’. Iris Vermillion fue convincente en todo momento como ‘Leokadja Begbick’ mientras que Nicola Beller Carbone como ‘Jenny’ aportó desenfado actoral y belleza física pero fue insuficiente como cantante, así pasó inadvertido lo que debe ser uno de los momentos fuertes de la velada: la Canción de Alabama.

Notable Hernán Iturralde como ‘Moses’, tanto por la entrega actoral como por las diversas caracterizaciones del personaje (su reportero televisivo anunciando el huracán será seguramente recordado como un paso de comedia de excelencia por muchos años) sino, también, por su calidad vocal.

Pedro Espinosa, Gonzalo Araya, Luciano Garay e Iván García aportaron interpretaciones de buen nivel; las seis muchachas de Mahagonny aportaron frescura y buen canto (Laura Pisani, Mariana Carnovali, Alejandra Tortosa, Virginia Correa Dupuy, Rocío Arbizu y Lídice Robinson) y se desenvolvió con corrección Pablo Pollitzer en el breve rol de Toby.

El Coro Estable se lució mientras que la Orquesta Estable dirigida por David Syrus no pasó de la medianía, quizás por lo anodino de la batuta.

En suma: a pesar de pequeñas objeciones el Colón logró brindar un muy buen espectáculo.

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