DVD - Reseñas

El Aleph mahleriano

Paco Yáñez
lunes, 18 de septiembre de 2017
Gustav Mahler: Sinfonía Nº8 en mi bemol mayor. Ricarda Merbeth, Juliane Banse, Anna Lucia Richter, sopranos. Sara Mingardo y Mihoko Fujimura, contraltos. Andreas Schager, tenor. Peter Mattei, barítono. Samuel Youn, bajo. Chor des Bayerischen Rundfunks. Latvian Radio Choir. Orfeón Donostiarra. Tölzer Knabenchor. Lucerne Festival Orchestra. Riccardo Chailly, dirección musical. Paul Smaczny, productor ejecutivo. Toine Mertens, ingeniero de sonido. Un DVD de 92:56 minutos de duración grabado en el KKL de Lucerna (Suiza), los días 12 y 13 de agosto de 2016. Accentus ACC 20390. Distribuidor en España: Música Directa.
0,0002113

En agosto de 2016, el director milanés Riccardo Chailly debutó como titular al frente de la Lucerne Festival Orchestra: esa rutilante plantilla instrumental que Claudio Abbado formara en el año 2003 de acuerdo con Michael Haefliger, director artístico del festival suizo. En el mundo de la fonografía mahleriana, Riccardo Chailly y Claudio Abbado ocupan un puesto de privilegio, siendo dos de las batutas que más (y mejor) se han prodigado dirigiendo al compositor bohemio, si bien en sus respectivos catálogos discográficos nos encontramos un hueco silente tan extraño como misterioso: ninguno ha publicado una grabación comercial de Das Lied von der Erde (1908-09). Tratándose de dos directores con semejantes galones en la música de Gustav Mahler (Kalischt, 1860 - Viena, 1911), del que prácticamente han registrado todo su repertorio orquestal, es algo que llama poderosamente la atención; máxime, cuando es conocido que ambos han dirigido dicha obra en concierto, con especial recuerdo para la emocionante versión que Claudio Abbado condujera en Berlín, el 18 de mayo de 2011, conmemorando el primer siglo de la muerte del compositor...

...mientras tal incógnita se dilucida, nos quedamos hoy con la antítesis en lo que al catálogo mahleriano en disco de Riccardo Chailly se refiere: su reiterado acercamiento a una partitura que parece hecha a su medida, como lo es la monumental Sinfonía Nº8 en mi bemol mayor (1906). El primer registro discográfico chaillyano al frente de la Octava data del 16 de mayo de 1995, con el milanés dirigiendo a la Concertgebouworkest de Ámsterdam en una toma en vivo comercializada por Muziekgroep Nederland (MCCM 97033). Cinco años habrían de pasar hasta la aparición de su primer registro en estudio, de nuevo al frente de la Concertgebouworkest, en una grabación del año 2000 (Decca 467 314-2) que levantó opiniones encontradas, pues su contención, su concienzudo trabajo en la disección sonora y su refinamiento camerístico no habían sido comprendidos por toda la crítica, creándose una polarización al respecto. En este sentido, ambas grabaciones holandesas, muy próximas en planteamientos, mostraban el progresivo trabajo de refinamiento llevado a cabo por Chailly, acortando los tempi y concentrando las fuerzas. Once años más tarde, ya en su titularidad al frente de la Gewandhausorchester, dentro de su (hasta ahora) incompleto ciclo audiovisual mahleriano para el sello Accentus (ACC 20222), Riccardo Chailly registraba una nueva Octava en el marco del festival con el que la ciudad de Leipzig conmemoró, en mayo de 2011, el centenario de la muerte de Gustav Mahler. Aquella lectura alemana volvía a incidir en una claridad portentosa para semejantes efectivos; además de que, como en el caso del registro con la Concertgebouworkest en directo, la interpretación en vivo favorecía sobremanera el que ese trabajo de absoluta precisión se acompañase de una expresividad más vehemente (destacadamente, en la primera parte), lo que confería una importante teatralidad a esta sinfonía, situada a camino entre el oratorio, la ópera y una partitura de cámara para varios cientos de ejecutantes: tal era Mahler, alguien capaz de abrazar todo el universo en sus partituras, cual verdadero Aleph borgiano en clave musical.

Por lo que a la duración de estas versiones de la Octava sinfonía se refiere (Muziekgroep Nederland: 25:03/61:28. Decca: 24:35/57:34. Accentus: 24:32/60:37. Accentus: 24:15/58:35), comprobamos que la primera parte mantiene unos tempi muy próximos, mientras que la segunda parte es donde Riccardo Chailly desarrolla más fluctuaciones, con una mayor respiración de la partitura y un aliento expresivo más pausado y ampuloso en sus lecturas primera y tercera. Esta nueva grabación, pese a no dilatarse en duración como aquéllas, sí comparte su amplitud expresiva, con un sentido más operístico, dentro de un control absoluto, favorecido por los verdaderos solistas instrumentales que presenta la Lucerne Festival Orchestra: soberbios, Jacques Zoon, en la flauta; Reinhold Friedrich, en la trompeta; Jörgen van Rijen, en el trombón; o Raymond Curfs y Mark Haeldermans en los timbales. De nuevo, en esta lectura suiza nos encontramos con los más altos estándares de nitidez y transparencia orquestal en la Octava, quizás sólo superados por la versión en estudio del año 2000 del propio Chailly, habiendo aquí un plus de arrojo que la acerca a la toma de 1995 por pasión; de modo que, quizás con aquella primera lectura, esta nueva grabación de Accentus y la de Muziekgroep Nederland son las que más se disfrutan orquestalmente.

En cuanto al octeto vocal, destaca sobremanera una estupenda Ricarda Merbeth como una de las mejores Magna Peccatrix de la discografía: pura técnica y una voz de amplísima presencia, con bellos agudos y gran expresividad. El resto del quinteto femenino se mantiene a un nivel bastante notable, excepto la contralto Mihoko Fujimura en su papel de Maria Aegyptiaca, escasa de proyección y bastante deslucida. Dentro del trío masculino, igualmente la voz aguda es la mejor baza, con un gran Andreas Schager como Doctor Marianus (aunque no alcance el nivel superlativo de Ricarda Merbeth). Mientras, el barítono Peter Mattei, como Pater ecstaticus, está correcto; mientras que el bajo Samuel Youn, como Pater profundus, no da la talla, ni por voz ni por aliento expresivo. Las tres agrupaciones corales bordan sus partes, siendo capaces, en una línea totalmente chaillyana, de unir lo monumental con lo refinado, redondeando en escena su propio Aleph coral. Los chicos del Tölzer Knabenchor (aunque, lógicamente, con otros componentes) vuelven a firmar una participación soberbia, como ya lo hicieran en 1994 en la Octava de Claudio Abbado al frente de la Berliner Philharmoniker (Deutsche Grammophon 445 843-2). Por tanto, aunque el nivel de los efectivos vocales y corales sea muy alto, tal y como sucede en otras grabaciones mahlerianas de Riccardo Chailly, no nos encontramos ante una realización tan redonda como las del propio Abbado (DG), el registro de Leonard Bernstein con Viena (DG 435 102-2), o el tan operístico y monumental de Sir Georg Solti con Chicago (Decca 475 7521).

Las tomas sonoras de los dos conciertos registrados para editar esta versión de la Octava sinfonía son muy notables, pecando únicamente de una presencia ligeramente excesiva de los solistas vocales, mientras que algún instrumento (como el órgano) queda algo deslucido (pese a la soberbia acústica del KKL). La grabación se presenta en los habituales formatos de audio del sello Accentus: PCM Stereo, Dolby Digital 5.1, y DTS 5.1. Los subtítulos vuelven a obviar el castellano (signo evidente de nuestro pobre escalafón en cuanto a ventas de discos, pues no se corresponde este lugar con la expansión demográfica de la lengua), presentándose en latín, alemán, inglés, francés, japonés, coreano y chino. Por lo que a la imagen se refiere, presenta una ratio de 16:9 en formato NTSC, con dirección para la filmación de Ute Feudel, que firma una realización elegante y sobria (también, totalmente convencional, echándose de menos algo de creatividad en estos tiempos de tan limpio y neutro audiovisual). La región del DVD es 0 y su formato es DVD 9, existiendo esta misma grabación en formato blu-ray (por cierto, con una calidad de imagen muy superior, no siendo de recibo la baja compresión con la que Accentus presenta sus DVDs, muy por debajo en nitidez -especialmente en planos generales- de lo que ofrecen sus blu-rays). El libreto presenta un interesante ensayo de Julia Spinola sobre la Octava y su recepción interpretativa y musicológica a lo largo del siglo XX. Numerosas fotografías, biografías de los intérpretes y datos exhaustivos del registro completan una nueva entrega de los acercamientos de Riccardo Chailly a una sinfonía que convierte en un verdadero Aleph musical para no perderse.

Este DVD ha sido enviado para su recensión por Accentus

Comentarios
Para escribir un comentario debes identificarte o registrarte.