Discos

Relatos desde la percusión

Daniel Martínez Babiloni
miércoles, 11 de octubre de 2017
Las sombras del exterminador. Sisco Aparici, percusión. Carlos Apellaniz, piano. Obras de Ramón Ramos, Enrique Sanz Burguete, José Manuel López López, Voro García, Miguel Gálvez-Taroncher, Adrián Borredá y Jesús Torres. Visualsonora 2016. CD grabado en Visualsonora Studios entre noviembre y diciembre de 2016. Duración: 55’42’’
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Sisco Aparici es un músico valenciano (Aielo de Malferit) que desde la percusión presta una intensa atención a la creación actual. Ha estrenado y grabado obras de Alberto Posadas, Ramón Lazkano, Aureliano Cattaneo, Javier Quislant, José Luis Torà y Hèctor Parra, entre otros. En Las sombras del exterminador registra siete composiciones de otros tantos autores. Es una labor desarrollada en proximidad a muchos de ellos, en su mayoría también valencianos. La selección de obras conforma un conjunto coherente, tanto por el rango estilístico, como por la intencionalidad poética que a través esta ingente familia instrumental se transmite. Estas páginas nunca habían sido grabadas y, como apunta Sixto Ferrero en las notas de la carpetilla, son la marca de casi treinta años de composición, desde El exterminador (1983) a Vento (2012): una huella indeleble.

El título del disco está compuesto por dos de los incluidos: el ya citado El exterminador y Sombras luminosas (2008). Sus autores son, respectivamente, Ramón Ramos (1954-2012) y Voro García (1970) y simboliza el magisterio del primero, prematuramente fallecido, sobre García y otros tantos músicos desde los Conservatorios Superiores de Alicante y Valencia, tras volver de la Robert Schumann Hochschule de Düsseldorf y de asistir a los cursos de Witten y Darmstadt a finales de la década de 1970. No hace muchos días, el compositor y director Héctor Oltra presentó su Tesis Doctoral dedicada a la música de cámara de Ramos en la Universitat Politècnica de València.

Con el pulso grave e implacable de la primera pista (El exterminador) Aparici pone en funcionamiento un relato que atrapa. En él un sinfín de timbres y texturas dialogan, contrastan y se contraponen, a veces, en una exégesis totalmente libre de algunos textos. Ramos acude al Apocalipsis para destacar las palabras ira, tiempo y destruir. Voro García construye un sugerente cuadro al susurrar algunos versos del poema Serán ceniza… de José Ángel Valente. La electrónica y el juego de claro-oscuro dotan a Sombras luminosas de una definida espacialidad. Adrián Borredá (1983), el más joven de los siete compositores, hace referencia a los poemas homéricos y llena Cantos II (2011) con breves células repetitivas emitidas por los instrumentos de sonido indeterminado con carácter rapsódico y categoría melódica. También toma un pretexto literario José Manuel López López (1956). Ekprhasis para marimba sola (2008) es una oscura y minuciosa descripción de un mundo que transita entre lo auditivo y lo visual, de sutiles y contrastantes sonoridades, siempre en el registro grave del instrumento.

Las otras tres composiciones que completan el compacto también están escritas para marimba. Sanz Burguete (1957) la utiliza en Vento, procesada en vivo sobre un continuo cambio de metro. Gálvez-Taroncher (1974) en Nodos (1996) insta al solista a tocar ágiles cromatismos en los puntos en los que la lámina de madera se sujeta al armazón del instrumento. Así, el timbre aparece más claro, sin demasiada reverberación, y la articulación, precisa. Aparici la pronuncia con una dicción sin mácula y sumamente igualada. Por último, Jesús Torres (1965) acompaña a la marimba con vibráfono y un percutivo piano, en este caso el de Carlos Apellaniz, en una intrincada pieza. Splendens (2002) es una página luminosa y rica, que bebe de la música repetitiva de Steve Reich. Supone una conclusión muy viva y audaz para un interesantísimo trabajo.

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