Bajo la alfombra de Enrique Granados

7] La hierba del amor, un extraño caso de cecilianismo

Maruxa Baliñas y Xoán M. Carreira

viernes, 24 de noviembre de 2017

El sábado 21 de febrero de 1914 Granados participó en la reposición de Ifigenia á Taurida que, según el diario La Vanguardia, despertó gran interés y era esperada “como una solemnidad”. Al igual que en el estreno, el 10 de octubre de 1898, se contó con la participación de Granados improvisando al piano1. De la importancia de esta representación hablaremos en una próxima entrega de Bajo la alfombra de Enrique Granados, porque lo que nos ocupa hoy es una historia mucho más pequeñita, que revela una vez más los métodos, procedimientos y sistemas de creencias de la "musicología creativa". 

Al día siguiente, domingo, se trasladó al Monasterio de Monserrat probablemente con la intención de descansar y concentrarse en sus proyectos que incluían diversos conciertos y la preparación del estreno de la ópera Goyescas en París. Aquel día cenó con el abad del monasterio, aunque no sabemos exactamente con cuál, porque en ese momento convivían en Montserrat el abad José Deás i Vilar (1837-1921) -importante reformista, colaborador de Fray Rosendo Salvado en el proyecto de creación de una red de monasterios benedictinos en el Pacífico Sur- y el abad Antoni Maria Marcet i Poal (1878-1946), íntimo colaborador de Deás, quien llevaba poco más de un año a cargo de la gestión del monasterio como Abad Coadjutor*. Marcet fue el promotor de la revista Montserratina, de la implantación del catalán como lengua coloquial del monasterio y estaba muy implicado en las reformas litúrgicas y musicales del gregorianismo de Solesmes y de las nuevas normativas papales, culminadas en el Motu Proprio tra le sollecitudini (1903) de Pío X. De hecho, entre los días 5 y 10 de julio de 1915 se celebró el I Congreso Litúrgico de Monserrat.

Posiblemente ese mismo domingo por la tarde Granados asistió a la celebración de las Vísperas, ya que el monasterio estaba celebrando con gran solemnidad una Exposición del Santísimo durante 40 horas, en desagravio por las festividades del Carnaval que se estaba celebrando con gran animación. Así lo cuenta la Revista Montserratina:

"Quincuagésima [Domingo de Carnaval]. Desde este día hasta el martes siguiente inclusive, tuvimos a Su Divina Majestad expuesta solemnemente durante 40 horas, para ganar las indulgencias concedidas a los que practican esta devoción y al propio tiempo para reparar las ofensas que en aquellos días principalmente recibe el Señor, con ocasión de los nefandos desvarios de carnaval. Todos los días se cantó solemnemente la Prima antes de las 7 con exposición del Santísimo, y por la tarde se cantaron también las Vísperas solemnes a canto gregoriano antes del Rosario, Salve y Gozos, todo lo cual terminaba cerca de las siete y media con la Reserva del Santísimo. Según la rúbrica para la Exposición de las 40 Horas, el primer día se cantó todo el «Pange Lingua», siguiéndo las Letanías de los Santos, y con los mismos cantos se finalizó la función del último día."*

El lunes 23 escribe a su familia una postal cuyo texto transcribimos íntegramente.

Queridos míos.Me recibieron ayer como no podéis figuraros. Anoche cené con el R[everen]do I[lustrísi]mo P[adre] Abad. Esta mañana después del Oficio (imposible ponderaros la emoción de los ángeles del coro) (Palestrina etc han sido el medio de emocionarme) he estudiado ya un rato. Si necesito algo, os mandaré al recadero. Adiós. Os amo. Enrique.*

El martes 24 ofreció un concierto del que también Revista Montserratina da cuenta detallada:

"El martes toda la Comunidad fué obsequiada con un notabilísimo concierto por el eminente maestro Sr. Granados, que desde algunos días se hallaba de huésped en este Monasterio. Con la maestría que todos le reconocen ejecutó varias piezas propias y de afamados autores, como Chopin, Saint Saëns, Scarlatti, Beethoven, etc., causando profunda emoción y explosiones de entusiasmo que era difícil contener al finalizar cada una de las obras el insigne concertista de piano. Asistieron los Rdmos. PP. Abades, con los monjes y escolanes, todos los cuales quedaron sumamente complacidos y agradecidos al obsequio del ilustre maestro, a quien ovacionamos y deseamos que lleve a feliz término las tournées artísticas por el extranjero que va en breve a verificar. El último día del mes se ha cantado una letrilla compuesta exprofeso para los escolanes de Montserrat por el maestro Granados, de corte originalísimo, saturada de espiritualidad, y no exenta de difíciles modulaciones, que han superado victoriosamente la destreza y afición artística de los niños escolanes bajo la dirección del P. [Anselm] Ferrer."*

Esta "letrilla" es L'herba de l'amor sobre el poema homónimo de Jacinto Verdaguer* finalizada el 27 de febrero de 1914 y estrenada al día siguiente, según la noticia de Revista Montserratina. Tomando modelo de la métrica popular del poema de Verdaguer, Granados escribió una composición religiosa para coro infantil a tres voces y órgano aparentemente ingenua. La breve pieza emula el estilo del devocionario popular del momento y casi se puede cantar a primera vista (de hecho los niños la ensayaron en un día). El manuscrito se conserva en el archivo del Monasterio y la composición permaneció inédita hasta 1971*. En 2008, Douglas Riva publicó una impecable edición del autógrafo granadino*.

L'herba de l'amor fue publicada como poema independiente hacia 1880 como parte de la colección de Cançons de Monserrat, en la cual Verdaguer utiliza habitualmente métricas populares -en este caso las cuartetas de octosílabos- que contrastan vívamente con sus imágenes simbólicas. Posteriormente, Verdaguer compiló todos sus poemas marianos y los publicó con gran éxito bajo el título Monserrat (1889). No existe un inventario de la biblioteca de Granados, por lo que no podemos saber si utilizó esta edición o la de 1902. L'herba de l'amor toma como modelo retórico À une femme (1827), el popular poema amoroso del libro Les Feuilles d'automne nº 22 de Víctor Hugo, utilizado por muchos compositores de canciones del siglo XIX desde Cesar Cui a Franz Liszt, quien publicó varias versiones, de las cuales Enfant, si j'étais roi, S.283 (1844) es la más difundida.

En la introducción a la edición de L'herba de l'amor se afirma que:

“Aunque no fue un compositor muy prolífico en el género de la música religiosa Granados fue un hombre religioso y creyente. La fe de Granados le llevó a tomar un retiro espiritual en el Monasterio de Montserrat en febrero de 1914. Durante su estancia allí Granados escribió L’herba de l’amor-Pregaria en estil gregorià, dedicada a la Virgen de Monserrat. El manuscrito está preservado en el Monasterio de Monserrat y lleva la fecha escrita a mano del compositor: 'Rial Monastir de Monserrat, Febrer 27, 1914'. Además, durante su estancia allí dio un concierto para los monjes y los alumnos de la Escolanía de Monserrat. Como su tonalidad demuestra, L’herba de l’amor fue escrita para ser cantada por los niños del coro de la Escolanía con acompañamiento de órgano. La tesitura de la obra, concebida para voces altas, la hace especialmente apta para ser interpretada por un conjunto de voces juveniles.”*

Tras afirmar que "Granados era un católico fervoroso y escribió numerosas obras de inspiración religiosa", Walter A. Clark escribe que L'herba de l'amor “fue compuesta en el Monasterio de Monserrat cuando estuvo de retiro en marzo de 1914. La obra, dedicada a la Virgen de Monserrat utiliza texto en catalán. Su preocupación por el estilo gregoriano refleja claramente la influencia del movimiento ceciliano que buscaba vigorizar la música religiosa del siglo XIX.”*

Estas afirmaciones plantean varios problemas que considero preciso aclarar:

  1. Granados estuvo en el Monasterio de Monserrat como huésped, tal y como está publicado por la revista del monasterio, en la que frecuentemente se destaca la gran cantidad de visitantes que reciben como turistas, así como el funcionamiento de la hospedería y del restaurante anejos al monasterio pero no parte de él. Prácticamente no había visitantes con carácter espiritual, sí monjes en tránsito hacia lugares de misión o que van a entrevistarse con el abad, y muchísimos devotos de la Vírgen de Montserrat, aún hoy muy popular. 
  2. Es dudoso que su estancia se debiese a "un retiro espiritual" y contradice lo que el propio Granados comunica a su familia, a la que sí habla de que está estudiando para el concierto que dará a los monjes y seguramente para su gira francesa. 
  3. Clark yerra en la datación de L'herba de l'amor. No es marzo de 1914, sino 27 de febrero de 1914, según consta en el autógrafo de Granados y en la Revista Montserratina.
  4. No se nos alcanza la lógica empleada para deducir -a partir de su tonalidad (re # menor)- que L'herba de l'amor es una composición infantil. Según ese razonamiento, también sería infantil la popular Rapsodia húngara nº 2 de Franz Liszt, en esta misma tonalidad.
  5. No existe ninguna evidencia de que Granados fuese "un católico fervoroso" tal y como ha demostrado ya Carreira en Religiosidad, devoción y lenguaje común, cuarta entrega de esta serie Bajo la alfombra de Enrique Granados.
  6. Relacionar L'herba de l'amor con el movimiento cecilianista es un dislate. Como nos enseñó David Hume "las proposiciones extraordinarias requieren argumentos extraordinarios". Ni Clark ni Perandones ofrecen argumento alguno, sólo opiniones sin fundamento. El cecilianismo poco tiene que ver con las letrillas en lengua romance. Estamos ante una muestra más de "musicología creativa".

Como cualquier lector avezado habrá percibido, queda por explicar la aparente contradición entre el hecho de que L'herba de l'amor lleve el subtítulo de Pregaria en estil gregorià que le da el propio Granados, la etiqueta "letrilla" que le otorgan los benedictinos y el hecho de tratarse de una obra a tres voces con órgano y en catalán. Más llamativo aún resulta que Montserratina destaque la modernidad de la obra, que considera "de corte originalísimo, saturada de espiritualidad, y no exenta de difíciles modulaciones, que han superado victoriosamente la destreza y afición artística de los niños escolanes".

No hay que perder de vista que -aunque Clark vincule la obra con el siglo XIX- el monasterio de Montserrat juega a principios del siglo XX un papel fundamental en la extensión del Motu Propio tra le sollecitudini (1903) de Pío X, y en general en la definición de cómo debe ser una música religiosa atenta a la tradición y al decoro, pero también a las nuevas necesidades de la Iglesia y los creyentes, en un proceso general iniciado por León XIII que culminará en el concilio Vaticano II (pero aún no se ha resuelto): la necesidad de una liturgia/música nueva para unas personas nuevas.

Poco después de su breve visita a Monserrat, Granados donó a la biblioteca del monasterio una colección completa de sus obras publicadas

Donativo del maestro Enrique Granados

El eminente maestro, de quien tan buenos recuerdos guarda esa Comunidad, ha querido obligarnos de nuevo con otro rasgo de caballerosa generosidad, ofreciendo a la Escolanía de este Monasterio la colección completa de todas las obras de su propiedad que hasta el presente han visto la luz pública: son notabilísimas bajo todos conceptos sus Goyescas, composición para piano, y la colección de cantos populares españoles. Reciba el autor y donante nuestro más entusiasta parabién junto con el más sentido testimonio de nuestra gratitud.

L'Herba de l'amor de Jacint Verdaguer

Si jo fos un aucellet,

oh gentil Verge Maria,

volaria a Montserrat,

lo cor de la pàtria mia.

Cap al cel, / cap al cel me'n volaria, / cap al cel.

Sentiria el rossinyol

cantant ab l'escolania,

sota vostre camaril,

la Missa de trenc de dia.

Pujaria altar amunt,

en vostra mà em posaria,

i alli ab àngels i escolans

eixa cançó cantaria:

Una herbeta só olorat,

jo prou la coneixeria;

m'ha donat lo mal d'amor,

oh que dolça malaltia!

Si jo la pogués collir,

me sembla que em guariria.

Del Safreig als Degotalls

la cerco de nit i dia,

la cerco pel Monestir

i sa hermosa rodalia.

A l'entrar al temple sant

son aroma ja sentia;

ja me'n pujo al camaril

on me diuen que s'hi cria;

ja en vostres braços la veig,

oh gentil Verge Maria!

que l'herba n'és vostre Fill,

amor de l'ànima mia.

Cap al cel, / cap al cel me'n volaria, / cap al cel.

Mi moto cabalga y corta el viento ... camino de Montserrat

Una noticia aparentemente inocente, publicada en Revista Montserratina en marzo de 1914 nos proporciona la disculpa para practicar nosotros también la "musicología creativa", aunque lógicamente no aquella basada en la mera invención, cuando no en la superstición. Nosotros queremos seguir las nobles reglas del juego de la novela histórica, fieles a la vieja consigna Se non è vero è ben trovato. Así que esto no es ciencia, es literatura y diversión. Procedamos: 

"Motocicletas y Cicle-cars. En el concurso que de estos cicle-cars, motocicletas y automóviles de carrera tuvo lugar el día 8 de Febrero en el vecino pueblo del Bruch, la sociedad organizadora «Moto Club Deportivo» impuso la obligación de continuar la carrera hasta el Monasterio de Montserrat. Por este motivo el día 8 fué de continuo ajetreo de autos, motos y ciclos de todas especies y dimensiones por las carreteras de Montserrat. Baste decir que pudimos contar 10 automóviles de carrera, 19 cicle-cars, 10 motocicletas y 8 bicicletas, siendo más de 170 los comensales que tenían cubierto en la mesa preparada al efecto por los señores Perelló y Busquets en el Restaurant del Monasterio."*

La exposición de Granados entre París y Goya en el Museo de la Música de Barcelona documenta que -así como Puccini era un fanático de los coches, cuanto más rápidos mejor- Granados era "motero", dato confirmado por su fama de hombre presumido, sumamente cuidadoso de su imagen pública y un poco chulito cuando posaba para una foto con su moto. Desconocemos la relación de moteros asistentes a esta carrera y ciertamente cuando Revista Montserratina habla de Granados da a entender que esa es su primera estancia como huesped en el Monasterio. ¿Pero había estado Granados anteriormente en Montserrat? El hecho de que en la famosa postal no hable de sus impresiones sobre el edificio y sus tesoros invita a pensar que acaso no fuera su primera visita. Revista Montserratina cuenta que en 1913 fueron más de 90.000 las pernoctaciones en la hospedería del monasterio y aproximadamente el doble los visitantes que allí se acercaron en visitas individuales o colectivas como la de los motoristas.

Supongamos que Granados participó en la carrera o cuando menos en el multitudinario banquete posterior, supongamos que el abad o algún monje saludaron a los visitantes como es milenaria costumbre de los benedictinos, supongamos que el anfitrión se interesase por el Granados pianista y compositor y que de la conversación se derivase la oferta de un concierto para la comunidad, el cual tendría que tener como fecha límite el martes de Carnaval, por comenzar a continuación la Cuaresma con su austeridad y espíritu de sacrificio, e inmediatamente el viaje a París de Granados. Esto dotaría de sentido tanto a la visita de Granados a Montserrat como al modo deferente en que fue recibido por el abad y la esmerada preparación del concierto con asistencia de toda la comunidad y la escolanía. Como pueden ver, resulta relativamente sencillo hacer musicología creativa sin necesidad de hablar de los unicornios. Porque entre convertir un poema de Mossèn Cinto en texto litúrgico y fabular irreverentemente con la afición de Granados a las motos hay un amplio espacio donde cabe mucha musicología. 

Notas

1. Cesar CALMELL, 'Joan Maragall i la música', en Glòria CASALS y Meritxell TALAVERA (coords.), "Maragall: textos i contextos", Barcelona: Servei de Publicacions de la Universitat Autònoma de Barcelona, pp 67-84

2. En 1914 la 'Revista Montserratina' publica regularmente noticias diciendo: "Asistieron los Rdmos. PP. Abades", "Celebró el Rmo. P. Abad D. José Deas", etc. sin hacer distinción jerárquica entre el ya retirado y el ejerciente.

3. "Revista Montserratina" Año VllI , 3 (marzo de 1914), p 128

4. Museu de la Música de Barcelona. Fondo Granados, documento ES AMDMB MDMB 409-05-R10568-4. Una transcripción parcial del mensaje puede leerse en Miriam PERANDONES, "Correspondencia epistolar (1892-1916) de Enrique Granados", Barcelona: Boileau, 2016, carta 411, p 419

5. "Revista Montserratina", Año VllI , 3 (marzo de 1914), p 129 publica una transcripción parcial de esta postal.

6. Jacint VERDAGUER, "Monserrat. Llegenda de Monserrat. Llegendari, cançons, odes", edició a cura de Maur M. Boix & Ramón Pinyol i Torrents, Folgueroles: Verdaguer Edicions, 2013. Obra completa, Vol. 4

7. Enrique GRANADOS, "L'herba de l'amor" para coro mixto y órgano, Madrid: Unión Musical Española, 1971

8. Enric GRANADOS, "Religious Works", revisión de Douglas Riva, Barcelona: Editorial de música Boileau, 2008

9. Enrique GRANADOS, "Religious Works", Introducción por Douglas Riva y Miriam Perandones, p 5

10. Walter Aaron CLARK, “Enrique Granados. Poeta del piano”, Barcelona: Editorial de música Boileau, 2016, p 178

11. "Revista Montserratina", Año VllI, 4 (abril 1914), p. 173

12. "Revista Montserratina", Año VllI , 3 (marzo de 1914), p 128

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