España - Cataluña

Fin de fiesta

Silvia Pujalte

jueves, 7 de diciembre de 2017
Barcelona, jueves, 30 de noviembre de 2017. Paraninfo de la Universidad de Barcelona. Iréne Theorin, soprano, y Magnus Svensson, piano. Wesendonck Lieder, de Richard Wagner; canciones de Mignon (Goethe -Lieder) de Hugo Wolf y canciones de Jan Sibelius. Lied Festival Victoria de los Ángeles 2017 .

Este recital de Iréne Theorin era especial por diferentes motivos: era la clausura de la quinta edición del LIFE Victoria, después de más de dos meses de conciertos; se hacía por primera vez en la nueva sede de la Fundación Victoria de los Ángeles, la Universidad de Barcelona; se presentaba a una cantante querida, admirada y aclamada por el público del Liceu (en el que me incluyo, y recordaré durante mucho tiempo su Brünnhilde) y además el concierto era a beneficio de la Fundación. Era una noche de nervios y emociones.

El concierto comenzó con los Wesendonck Lieder de Wagner, un compositor tan poco habitual en este repertorio. El ciclo es una obra muy cercana a Tristan und Isolde, hasta el punto que el mismo autor describió dos de las canciones, Im Treibhaus y Träume, como estudios para la ópera. Como es bien sabido, la soprano Iréne Theorin está interpretando este días Isolde en el Gran Teatre del Liceu (esto podría justificar la presencia durante todo el concierto del temido atril), así que la elección de la obra no podía ser más acertada. Theorin cantó los cinco Lieder con contención y elegancia, lo mismo que su compañero, Magnus Svenson, desde el piano.

Hugo Wolf, él sí, grandísimo compositor de Lieder, adoraba a Wagner. No sólo eso: se dio cuenta de que en su música había elementos que, una vez reelaborados (y lo hizo con mucha inteligencia) le permitirían emplear un lenguaje totalmente nuevo respecto del de sus contemporáneos. Pero este lenguaje queda muy alejado, a pesar de su vínculo con Wagner, de cualquier lectura operística, y Mignon, la protagonista de los cuatro Goethe-Lieder elegidos por Theorin y Svensson, pasó de puntillas por el Paraninfo.

En un concierto sin pausa, el compositor finlandés Jan Sibelius fue el protagonista del último grupo de canciones. Sus Lieder han pasado prácticamente desapercibidos durante décadas fuera de lo que podríamos llamar su ámbito natural (un ámbito al que pertenece Irene Theorin, que comparte lengua materna con el compositor); incluso las grabaciones eran escasas. Desde hace un par de años y gracias a la celebración del 150 aniversario del nacimiento de Sibelius esto ha cambiado y sus canciones empiezan a interpretarse aquí y allá, hasta el punto que los aficionados comenzamos a estar familiarizados con las más populares , entre ellas las cuatro que interpretó Theorin, desde Var det en Dröm hasta Svarta Rosor. Así como en las primeras canciones la expresión de los dos intérpretes había sido contenida, Theorin aprovechó las expansivas y arrebatadas canciones de Sibelius para soltar la voz (y Svensson el piano).

Como se explicaba en el programa de mano, Victoria de los Ángeles decía que el Paraninfo de la Universidad de Barcelona, donde vivió su infancia y su primera juventud, era como la sala de Tannhäuser; por ese motivo el recital llevaba como título "Dich, teure Halle". Con estas pistas no les costará mucho adivinar cuál fue la primera propina que nos regaló la soprano. Efectivamente, una estupenda versión del aria de Elisabeth, que cantó luciendo una suntuosa capa amarilla que había llevado Victoria de los Ángeles cantando el mismo personaje en su debut en Bayreuth. La segunda propina fue seguramente la canción mejor interpretada del recital, Jeg elsker dig, de Eduard Grieg, y el recital terminó con el tono más íntimo, con una bonita canción a cappella (probablemente una canción tradicional, aunque no puedo confirmarlo).

Y hasta aquí el LIFE Victoria de este año. Se presentó en el mes de julio en el Aula Magna de la Universidad de Barcelona, en un acto en el que se anunció también el convenio con la universidad para establecer allí la sede de la Fundación Victoria de los Ángeles, y se cerró en el mismo edificio. Enhorabuena a Helena Mora, Marc Busquests y el resto del equipo que lo han hecho posible, concentrados ya en la preparación de la sexta edición.

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