Discos

Acorde(s) con los tiempos

Paco Yáñez
lunes, 11 de diciembre de 2017
Günther Becker: Vier Bagatellen; Drei Phasen für Klavier; Studie über einen Akkord; Mikrografien; Zeitspuren für zwei Klaviere. Benjamin Kobler y Laura Álvarez, piano. Ingo Schmidt-Lucas y Franz Kämpfer, productores. Ingo Schmidt-Lucas, ingeniero de sonido. Tres SACDs DDD de 183:55 minutos de duración grabados en Colonia, Düsseldorf y Bad Lippspringe (Alemania), en mayo de 1984, octubre de 1999, julio de 2010, mayo de 2011 y diciembre de 2015. Cybele 3SACD KiG 006.
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Hay compositores que ensanchan los horizontes de la música, ya sea incorporando nuevas técnicas, tendiendo puentes interdisciplinarios, moldeando los marcos de la sustancia temporal, redefiniendo los estilos, etcétera. Otros, compactan y dan nuevas vueltas de tuerca a los territorios por los primeros conquistados, propiciando la generalización de unos hallazgos que, desde la creatividad de aquel primer impulso genial, se cargan de la múltiple sustancia que a través del arte insufla el espíritu humano... 

...Günther Becker (Forbach, 1924 - Bad Lippspringe, 2007) se encuentra en ese segundo grupo de compositores, transitando y compactando algunos de los logros musicales más significativos de su época, a los que presta una atención que diríamos 'en tiempo real'. Una de las mejores muestras de ese desarrollo de Günther Becker acorde con las diferentes corrientes estilísticas de su periodo histórico como compositor nos la ofrece el sello Cybele, que presenta la más amplia y significativa discografía del compositor alemán. De entre esos lanzamientos, nos acercamos hoy a su obra para piano, que Benjamin Kobler desglosa en su integridad dentro de Künstler im Gespräch, serie del sello Cybele a la que nos habíamos acercado el pasado mes de julio, por medio del volumen dedicado a Bernd Alois Zimmermann (KiG 008), edición que se hizo acreedora a importantes menciones discográficas en Alemania, sumándose a lanzamientos previos dedicados a Karl Amadeus Hartmann (KiG 001), Hans Erich Apostel (KiG 002), Hans Werner Henze (KiG 003), Pierre Boulez (KiG 004), Jacqueline Fontyn (KiG 005), Günther Becker (KiG 006) y Juan Allende-Blin (KiG 007).

Recalamos hoy, por tanto, en el sexto volumen de la serie, que se abre con las Vier Bagatellen del año 1954: cuatro breves piezas en las que escuchamos la fuerte influencia del pensamiento dodecafónico en la posguerra alemana (Günther Becker fue alumno de Wolfgang Fortner, que hizo de propagador del dodecafonismo tras la muerte de Anton Webern y el exilio norteamericano de Arnold Schönberg). Sin embargo, la música de Becker no acaba de ser serial, y sus breves células, de sobria estructuración en cuanto a ritmos e intervalos, presentan también deudas con la más flexible expresividad de Paul Hindemith; así como, a través de Hindemith, con el Romanticismo alemán, de forma que en una sola partitura Becker alquitara y sintetiza diversos pulsos estilísticos de aquel tiempo en la posguerra de catarsis, reubicación y búsqueda de una nueva identidad alemana.

Las Drei Phasen für Klavier (1965) fueron compuestas en el largo periodo de tiempo que Becker vivió y ejerció su magisterio musical en Grecia. Estamos ante una partitura más sólida, innovadora y personal que las bagatelas, abierta al intérprete como formulador final de sus dimensiones (aunque no podamos decir que se trate de una obra estrictamente abierta): reflejo de las influencias recibidas por el compositor en su primera visita a los cursos estivales de Darmstadt, en 1959. Así, estas Drei Phasen se caracterizan por los contrastes, ya sea entre clústers y notas individualizadas, ya entre appoggiaturas y sonoridades en tenuto. En la última de estas tres piezas, 'Raster', escuchamos agiles motivos de cinco notas que nos harán recordar de inmediato las Vingt Regards sur l’Enfant-Jésus (1944) de Olivier Messiaen, figura que tanto gravitó sobre buena parte de los compositores de Darmstadt, empezando por un Boulez cuya influencia en la música de Becker también se deja escuchar en estas tres bellas piezas.

Studie über einen Akkord (1970) es una pieza creada a petición del pianista Alfons Kontarsky, con el objetivo de que la composición formase parte de la serie Pro Musica Nova, Studien zum Spielen neuer Musik; por tanto, con un objetivo pedagógico y divulgativo de las nuevas técnicas pianísticas en la posguerra. El resultado es una pieza de notación puramente gráfica basada en un clúster de seis notas que se exprime de diversos modos: arpegio, appoggiatura, trémolo, glissando..., ya de forma extendida o comprimida. Para Robert Nemecek, todas esas formas de desarrollo acaban disueltas, de algún modo, parcialmente en el puntillismo, si bien cada lectura es un mundo de matices propios, pues Becker habilita pasajes sin alturas definidas, lo cual da pie a la improvisación/definición final de la partitura por cada pianista. La realización de Benjamin Kobler, como en las restantes piezas del compacto, es soberbia, realzando la modernidad de la obra con referencia a su momento histórico, así como destacando la clara estructura compositiva que se entrevé tras la partitura 

En los años setenta, el trabajo de Günther Becker estaba presidido por grandes masas orquestales en alianza con la electrónica; es por ello que las cuatro breves Mikrografien (1973) se antojan una isla meditativa en medio de tan titánicas composiciones; más, si tenemos en cuenta que en sus grandes conciertos la electrónica estaba modulando el timbre de los instrumentos solistas, adentrándose en un mundo texturalmente nuevo, al que, en cierto sentido, se 'contrapone' la pureza de estas cuatro piezas tan concisas en sus aspectos técnicos, tímbricos y estructurales. En ellas se vuelve, como en Studie über einen Akkord, al trabajo sobre los acordes variados, así como a los fuertes contrastes entre masas texturales graves y sonidos aislados agudos (como en las Drei Phasen), a los que se suma ahora la técnica del flageolet aplicada al piano, con acordes parcialmente silenciados que generan la impresión de fantasmagorías microtonales tan sugerentes como bellas.

Por último, otra muestra del desarrollo técnico y estilístico de Günther Becker acorde con sus tiempos: Zeitspuren für zwei Klaviere (1987-88), una página que aquí escuchamos a Benjamin Kobler a dúo con la pianista argentina Laura Álvarez. Quince años habrían de pasar, tras las Mikrografien, hasta que Becker volviese al piano; de nuevo, con una pieza estructurada en cuatro movimientos, homenaje al cuadragésimo aniversario de la fundación del Estado de Israel. Es por ello que cada pieza tiene como prefacio un salmo bíblico, conformando los pasajes pianísticos una pintura sonora de sus palabras (incluso, utilizando sus letras para crear juegos estructurales con su notación musical germánica). La tercera de las piezas es la más 'novedosa' (al menos, en la estética beckeriana), pues en ella el compositor se adentra en clústers de gran vibrato en el cordal del piano, lo que produce un sonido rugoso y metálico desasosegante, apuntalado en su desarrollo por violentos clústers en el teclado, todo ello para dar cuerpo al sufrimiento del pueblo de Israel. Las acciones en las cuerdas del piano, con rascado de las mismas y otras técnicas extendidas, unidas a un manejo muy resonante del pedal, crean una proliferación ruidista que pareciera trasunto sonoro del apocalipsis: redundando en los vínculos entre los pasajes bíblicos y la propia música como paisaje. Con sus más de dieciséis minutos de duración, estamos ante la partitura pianística más larga de Günther Becker, así como la más heterogénea y potente, evolucionando en su cuarta pieza desde una gran quietud inicial hacia una luminosidad final en la que se trascienden, en las etéreas notas del registro agudo, los ecos previos de clústers, ataques en fortissimo y demás turbulencias que habían desasosegado este ejercicio de meditación antes de su afirmación final en lo que se pretende paz para el pueblo hebreo: situación para cuya conjura, nos tememos, muchas más partituras que la de Becker serán necesarias, pasados ya treinta años desde la composición de estos Zeitspuren tan soberbiamente tocados como las anteriores partituras, con un rigor y un dominio técnico apabullantes que nos ponen en la pista no sólo de los propios rastros del tiempo a los que el título se refiere, sino de todo un rizoma estilístico expuesto por Benjamin Kobler con plena conciencia de sus referencias históricas.

Además de la parte puramente instrumental, es seña de identidad de Künstler im Gespräch la inclusión en cada uno de sus volúmenes de conversaciones con los compositores que protagonizan cada edición, además de con expertos en su vida y obra. En el caso de Günther Becker, ya en el primer SACD, y una vez concluida Zeitspuren für zwei Klaviere, podemos escuchar la primera de estas conversaciones, con el propio compositor charlando con Tilo Medek, registro efectuado el 8 de mayo de 1984 en la Stadtbibliothek de Düsseldorf. En los poco más de 11 minutos de charla, ambos se adentran en recuerdos del compositor: su educación, la guerra y otros aspectos autobiográficos, además de en cuestiones musicales, con mención especial para la electrónica. La segunda conversación presente en el primer compacto fue registrada el 26 de octubre de 1999 en la localidad alemana de Bad Lippspringe, donde Becker vivió sus últimos años de vida. En diálogo con Helmut Rohm, Becker vuelve sobre su música, en distintos aspectos relacionados con el ritmo, la estabilidad musical y la tímbrica instrumental, además de adentrarse en cuestiones de tipo espiritual y religioso.

La tercera conversación la encontramos ya en el segundo SACD, y en ella la interlocutora es una de las responsables del sello Cybele, Mirjam Wiesemann, que el 14 de mayo de 2011 charló en Bad Lippspringe durante casi una hora con Ruth Becker, viuda del compositor. Cantante, flautista y violinista, Ruth Becker recuerda distintos momentos de su vida con Günther Becker, ya desde su primer encuentro, pasando por la situación social de Alemania en la posguerra, o la formación musical recibida, con una destacada mención para Wolfgang Fortner y su fuerte influencia en los Becker. Numerosas referencias autobiográficas salpican esta intensa conversación: su larga estancia en Grecia, el regreso a Alemania, los métodos compositivos de Becker y su labor docente, sus paseos por la naturaleza y su vida religiosa, además de aspectos más 'mundanos', como la afición de Becker a las setas y la cocina, lo que completa el retrato de un modo más global y humano.

Por último, en el tercer SACD nos encontramos dos conversaciones. En la primera de ellas, registrada en el estudio Cybele de Düsseldorf el 9 de diciembre de 2015, Mirjam Wiesemann charla con el oboísta Rainer Peters durante casi una hora sobre sus recuerdos de Günther Becker como persona y músico. Entre las muchas cuestiones del mayor interés abordadas por Peters, las repercusiones del sufrimiento de la guerra en la mente y el físico del compositor, con la explotación de ese dolor en una música cuya religiosidad buscaba trascender las desgracias vividas por Becker a lo largo de su vida: no sólo los padecimientos físicos, sino la Segunda Guerra Mundial, el golpe de estado en Grecia, etc. También resulta muy interesante la cuestión de los conflictos musicales en Darmstadt, así como la detallada información sobre las dificultades de dar presencia sonora a través de los instrumentos convencionales a las complejas ideas musicales de Günther Becker, destacando Rainer Peters la importancia que cobró en Becker la electrónica para trascender esas limitaciones: una buena muestra de su deseo de ir siempre más allá de las barreras físicas, artísticas y políticas que lo rodeaban. Cierra el tercer SACD una hermosa carta de cumpleaños leída por el compositor Oskar Gottlieb Blarr, que en 1994 escribió para Becker este texto poblado por múltiples referencias a sus contactos personales y a sus itinerarios compartidos en el mundo de la música: una entrañable felicitación que rubrica, con tan poética lectura, un nuevo volumen de Künstler im Gespräch con la habitual excelencia que caracteriza a la serie.

Así pues, nos encontramos con otra generosa propuesta que une música y palabra con los altísimos estándares de calidad habituales en el sello Cybele. Ello es audible en unas tomas de sonido excelentes, editadas en DSD y SACD, tanto en estéreo como en 5.1 multicanal. Como en los restantes compactos de Künstler im Gespräch, se incluye un amplio libreto de 67 páginas prolijamente ilustrado con numerosas fotografías de Günther Becker en diversos momentos de su vida, así como biografías, especificación de datos técnicos, y soberbios ensayos a cargo de Mirjam Wiesemann y Robert Nemecek, en los que se adentran en la trayectoria humana y artística del compositor, así como en las partituras recogidas en esta integral pianística de Günther Becker, un compositor que, así, ve reflejada en mayor medida su producción musical en el que es su sello discográfico de referencia.

Estos discos han sido enviados para su recensión por Cybele.

 

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