Alemania

El amargo regusto de la melancolía

Juan Carlos Tellechea

martes, 26 de diciembre de 2017
Essen, jueves, 14 de diciembre de 2017. Aalto Theater de Essen. Aalto Ballett Essen. La vie en rose. Soirée française, en dos partes de Ben van Cauwenbergh, con música de John Adams y chansons de Gilbert Bécaud, Jacques Brel, Maurice Chevalier y Edith Piaf. Coreografía Ben van Cauwenbergh. Escenografía Dmitrij Simkin. Vestuario Danielle Laurent. Iluminación Jürgen Nase. Maestros de ballet Alicia Olleta, Patrick Hinson, Marek Tuma. Dramaturgia Nils Szczepanski. Intérpretes: Jef (un clochard) Rezo Tschchikwischwili; Edith Piaf Adeline Pastor; Gilbert Bécaud Denis Untila; Jacques Brel Liam Blair. Solistas: Yuki Kishimoto (Voir un ami pleurer); Yanelis Rodríguez (Quand on n'a que l'amour); Maria Lucia Segalin (La chanson de vieux amants); Yulia Tsoi (Je reviens te chercher); Mariya Tyurina (Nathalie). Armen Hakobyan (Il y a); Davit Jeyranyan (Mon dieu); Moisés León Noriega (Amsterdam), Wataru Shimizu(Il y a, Amsterdam). Otros bailarines: Carla Colonna, Yusleimy Herrera León, Ana Carolina Reis, Julia Schalitz, Yulia Tikka, Marie van Cauwenbergh; Ige Cornelis, Nwarin Gad, Yehor Hordiyenko, Qingbin Meng, Take Okuda, Alexander Saveliev, Artem Sorochan, Igor Volkovskyy, Aidos Zakan. Acompañamiento musical Boris Gurevich (piano). 100% del aforo.

El coreógrafo belga Ben van Cauwenbergh (Amberes, 1958), decidió romper las barreras entre el ballet y el teatro de variedades con suLa vie en rose - Soirée française, la primera pieza que creó para el Aalto Ballett Essen cuando asumió su dirección general en 2008. La obra de más de dos horas de duración, repuesta ahora triunfalmente en el teatro de esa ciudad de la Cuenca del Ruhr,toma el nombre de la canción homónima de Edith Piaf (1915 - 1963), con música de Louis Louiguy, de 1945, y rinde homenaje a grandes figuras contemporáneas del espectáculo internacional.

Aquí no hay dramaturgia que valga; las inmortales canciones marcan la concepción escénica. La coreografía, con elementos clásicos, es nostálgica y triste a la vez; trata de artistas que hemos disfrutado en nuestra juventud y que lamentablemente ya no están más entre nosotros. Entre la introducción y el primero de los números suena la música instrumental Fearful Symmetries, de John Adams (1947).

El público no puede contener las lágrimas y saca a toda prisa pañuelos para secarlas y sonarse la nariz lo más silenciosamente posible. Se siente conmovido por la trágica biografía de Piaf y logra algún consuelo bajo un cielo de París de fantasía. Mientras, disfruta de inmortales títulos como Hymne à l'amourNon, je ne regrette rienPadam, Padam, y Milord. En  algunos fragmentos con la clara y bien timbrada vocalización de la bailarina solista francesa Adeline Pastor, además de sus exquisitos pas seule y pas de deux (su papel es todo un desafío). Gran animación, dinamismo, energía y mucha vida presta durante todo el tiempo el elenco entero del Aalto Ballett Essen.

La escenografía (Dmitrij Simkin), un gigantesco paraguas desplegado ante la platea, sirve además de pantalla para proyectar estampas relacionadas con la vida de estos personajes...verbigracia el puño del boxeador Marcel Cerdan, el gran amor de Piaf, cuya muerte en un accidente de aviación en 1949 la llevó a hacerse adicta a la morfina y al lento, pero seguro declive, hasta su muerte 14 años después.

El bailarín solista Davit Jeyranyan insufla vida con gran sensibilidad y entrega a ese doloroso momento con la voz del gorrión de París en la banda sonora: MonDieu! Mon Dieu! Mon Dieu!/ Laissez-le-moi/Encore un peu/ Mon amoureux!/ Un jour, deux jours, huit jours/ Laissez-le- moi/encore un peu/ À moi (…).

Jef (muy bien encarnado por el actor georgiano  Rezo Tschchikwischwili), el clochard al que Jacques Brel (1929 - 1978) inmortalizara con una tierna balada en 1964, nos conduce por el tráfago parisino desde comienzos del siglo XX con Maurice Chevalier (1888 - 1972). Jef evoca sus canciones y cuenta que cuando conoció a Maurice en el barrio parisino de Mènilmontant, y lo acompañaba con su acordeón, éste ya le vaticinaba que el vodka y las mujeres lo arruinarían; y así fue. No están todos los títulos que llevara a la fama el emblemático cantante y actor del canotier, pero sí uno de sus más célebres: Paris, je t'aime, compuesta en 1930, con letra de  Henri Bataille y música de Victor Schertzinger.

Et maintenant, Gilbert Bécaud (1927 - 2001), interpretado solamente a través de la danza por el bailarín Denis Untila, va desgranando poco a poco sus temas. Jef, el clochard devenido a maestro de ceremonias, insta al público a participar cantando junto con él Quand il et mort le poète (Tous ses amis/ Tous ses amis/ Tous ses amis pleuraient).

La tensión recobra extraordinario vigor con Nathalie ( La place Rouge était vide/ Devant moi marchait Nathalie/ Il avait un joli nom, mon guide/ Nathalie// La place Rouge était blanche/ La neige faisait un tapis/ Et je suivais par ce froid dimanche/ Nathalie...), en la voz inconfundible de Bécaud, bailado impecablemente por Mariya Tyurina con una deslumbrante malla roja (vestuario de Danielle Laurent). Después, Je reviens te chercher, excelentemente ejecutado por la solista Yulia Tsoi.

Ya en la segunda parte hace su aparición la figura del belga Jacques Brel, con el extraordinario bailarín Liam Blair en una larga nómina de baladas que ocupa casi todo el tiempo restante de la velada: La chanson des vieux amants (con la solista Maria Lucia Segalin), La valse à mille temps, Mathilde, Le plat pays, Il y a (con un pas de deux de Armen Hakobyan y Wataru Shimizu), Rosa, Quand on n'a que l'amour (con una preciosa intervención de la bailarina solista cubana Yanelis Rodríguez), Voir un ami pleurer, Amsterdam (con la estupenda participación del cubano Moisés León Noriega y Wataru Shimizu).

En medio, los espectadores aclaman a Le bourgeois, una sobresaliente y memorable creación coreográfica, de tan solo tres minutos de duración, de Ben van Cauwenbergh. Es tan espectacular la combinación del texto y la música de Jacques Brel con los saltos y las piruetas del número que la obra se pasea por todo el mundo interpretada por diferentes bailarines solistas siempre entre estruendosas ovaciones (Les bourgeois c'est comme les cochons/ Plus a devient vieux plus devient bte/ Les bourgeois c'est comme les cochons/ Plus a devient vieux plus a devient c..).

Con Ne me quitte pas, de Brel y Sous le ciel de Paris, de Piaf vuelve a la boca ese gustillo amargo de la melancolía, la añoranza y la pesadumbre al final de la hermosa velada. Veinte minutos de emocionados aplausos, cuatro aperturas del telón cerraron esta velada entre ovaciones, llantos, silbatinas y gritos de aclamación de un público de todas las edades sin excepción.

 

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