Discos

Constelaciones sonoras

Paco Yáñez

lunes, 1 de enero de 2018
Roman Haubenstock-Ramati : Trío de cuerda Nº1 "Ricercari"; Konstellationen; Multiple 4; Pluriel; Morendo - double/echo. Vera Fischer, flauta baja. Peter Böhm, cinta magnética. Klangforum Wien. Wolfgang Racher, ingeniero de sonido. Un CD DDD de 65:54 minutos de duración grabado en el Semper-Depot de Viena (Austria), el 30 de octubre de 2010. Kairos 0015003KAI.

Damos hoy la bienvenida al 2018 en nuestra sección dedicada a la fonografía contemporánea de la mano del polaco Roman Haubenstock-Ramati (Cracovia, 1919 - Viena, 1994), compositor, editor y artista del que el próximo año celebraremos el primer siglo de su nacimiento. Tal y como se pregunta el sello Kairos en las notas de este magnífico compacto, ¿era Haubenstock-Ramati un polaco judío o un judío polaco? Tal disyuntiva pronto quedó, en todo caso, borrada de un culatazo (habría que decir aquí), con la invasión de Polonia por el ejército nazi, el 1 de septiembre de 1939, dando comienzo a la Segunda Guerra Mundial y a una de las más atroces cacerías humanas que somos capaces de recordar, con los judíos polacos (o polacos judíos) en el punto de mira de un Holocausto que, precisamente, en Polonia vio erigir muchos de sus más activos campos de exterminio...

...de tal horror, así como de enfermedades entonces mayoritariamente incurables, consiguió escapar Haubenstock-Ramati a través de una auténtica odisea que lo conduciría a Palestina a través de una Europa en guerra, recorriendo, asimismo, Turkmenistán, Afganistán e Irán, para recalar finalmente en una tierra santa judía a la que retornaría con frecuencia años más tarde, pues Tel Aviv, junto con Cracovia y Viena, será uno de los ejes en y desde los que transcurrirá su vida. Pero volvamos al regreso del compositor a Cracovia, en 1947 (concluida la guerra y a tan sólo un año de la declaración de independencia del Estado de Israel), pues esa fecha nos sitúa en la antesala de la primera de las partituras reunidas en este compacto, todo él interpretado en vivo en el marco del festival Wien Modern del año 2010. Se trata del Trío de cuerda Nº1 "Ricercari" (1948, rev. 1978), una composición explícitamente deudora de un Anton Webern al que, sin duda, Haubenstock-Ramati conocía en profundidad en los años cuarenta (como alumno que fue de Józef Koffler -alumno, a su vez, de Arnold Schönberg-), incluido un Trío de cuerda opus 20 (1927) weberniano con mayor peso en el trío de Haubenstock-Ramati que el coetáneo Trío de cuerda opus 45 (1946) de Schönberg, más descarnado y feroz que un "Ricercari" netamente weberniano por su relación con el silencio y los cuerpos sonoros móviles, además de por basarse en una escala dodecafónica que, conservando un aroma vienés por su estructura en variaciones, se aparta de un desarrollo serial estricto (la presencia de repeticiones en bucle imposibilita tal filiación), confiriendo a este Trío Nº1 una mayor flexibilidad y un gran atractivo.

Tal y como hace unos días señalábamos, con respecto a las interpretaciones de los Sextetos opus 18 y opus 36 de Johannes Brahms por parte del Wiener Streichsextett (EuroArts 2064014), hay una innegable calidad en las cuerdas de las agrupaciones austriacas, algo que (en lo referido a la música actual) ejemplificamos con un Klangforum Wien que en este compacto no nos desdice ni defrauda: ¡soberbio!, con una síntesis de contundencia y refinamiento técnico muy en línea con una de las grandes cimas de la fonografía del propio Haubenstock-Ramati: la del también austriaco Alban Berg Quartett en su grabación del año 1990 para el sello EMI (7 54347 2) del Cuarteto de cuerda Nº2 - In memoriam Christi Zimmerl (1977).

Con Multiple 4 (1969), aquí en su versión para oboe y trompa, damos un salto de veinte años, en lo que se refiere al calendario, pero de verdadera fe en lo que concierne al estilo musical de un Haubenstock-Ramati ya plenamente instalado en su producción gráfica: posicionamiento artístico en el que tiene un peso decisivo su faceta como pintor y diseñador. Bien conocidas son las partituras gráficas del polaco, pues conforman algunos de los más bellos y puros ejemplos de la música europea de posguerra, presentando significativos paralelismos con las formas abiertas y móviles (tan articuladas en su notación a través de formas gráficas) que entonces proliferaban en la New York School y su entorno. De ahí, que piezas de Haubenstock-Ramati como la fantástica Mobile for Shakespeare (1960) sean indisociables de lo desarrollado al otro lado del Atlántico: ámbito del que llega al compositor polaco la fuerte influencia, asimismo, de las esculturas de un Alexander Calder cuya impronta también comprobamos en partituras como la Calder Piece (1966), de Earle Brown. Escrita para un instrumento de viento y otro de metal, los intérpretes de Multiple 4 se benefician de la enorme libertad que confiere la notación gráfica, si bien Haubenstock-Ramati la acota con una serie de acciones precisas pensadas en términos de las posibilidades técnicas de estas familias instrumentales. Así, escuchamos numerosos flatterzunge, pasajes de aire sin tono, fonéticos en la embocadura del instrumento y un sinfín de gradaciones de texturas y color que señalan con personalidad los timbres de cada instrumento, entre los que destaca una trompa primorosamente tocada por Christoph Walder, con la dificultad que supone alcanzar tamaña perfección en vivo.

La obra del año 1971 Konstellationen se sirve en este compacto en su versión para ensemble, fraccionada en tres partes (de 10:55, 4:39 y 17:09 minutos de duración) y seguidora de los colores que los veinticinco aguafuertes que forman su partitura posibilitan, con su notación puramente gráfica tan deudora en lo visual (recomiendo vivamente que busquen estos aguafuertes en internet) de un Vasili Kandinski. Otra influencia, de nuevo norteamericana, es ineludible a la hora de pensar estilística y técnicamente estas Konstellationen; me refiero a la también astral Atlas Eclipticalis (1961-62), de John Cage. Con la obra del genio norteamericano comparte esa topología viva de cuerpos sonoros que nacen, destellan y se extinguen en un mapa celeste de gran atractivo y sugerentes proliferaciones tímbricas, muy diferentes en planteamientos sonoros y texturas en las tres partes en las que el Klangforum ha dividido esta ejecución, algo que nos permitirá tomar mayor conciencia de las posibilidades de su partitura gráfica, así como de la forma de desarrollarla en distintas secciones instrumentales: desde unos vientos que palpitan diseminados por el espacio a un acordeón de sonoridad organística que alcanza un gran protagonismo en la tercera parte, cual masa astral de texturas expandidas sobre unos metales más centelleantes. Lo dicho: partitura, tanto en su dimensión visual como en la auditiva, digna de (re)conocer.

Pluriel (1991), para cuarteto de cuerda, nos muestra cómo Haubenstock-Ramati fue evolucionando (retornando) hacia una escritura convencional (reconceptualizada) en sus últimos años de vida. No es, en todo caso, un regreso estricto, y sí bebe de la gran libertad previamente conquistada. En el caso de Pluriel, ello se manifiesta por la pervivencia de la forma móvil, lo que permite a los intérpretes adoptar, a lo largo de los diez minutos que dura la pieza, diversas combinaciones como solistas, dúos, tríos y cuarteto. Las ideas dispersas en las cinco secciones (que suenan ininterrumpidas) de Pluriel son combinadas por los propios músicos alcanzando, desde su notación permutable, una totalidad que el compositor polaco quería vibrante y expresiva. La realización del Klangforum es, aquí, adusta y seria, muy concentrada, como si retornásemos a un universo weberniano. El entendimiento y la complicidad entre los músicos es exquisita; y su ejecución, de un refinamiento y un dominio del arco simplemente primorosos.

Por último, la más reciente de estas cinco páginas interpretadas por el Klangforum en el marco del Wien Modern 2010: Morendo, partitura del año 1991 que ocupa un lugar muy especial en el catálogo de Haubenstock-Ramati por cuanto fue compuesta para cinta magnética: medio en el que no confiaba plenamente el polaco, por lo cerrado del mismo, sin la apertura al hecho interpretativo que tanto había propiciado con sus partituras abiertas, gráficas y móviles. Tanto es así, que el propio Haubenstock-Ramati tenía la determinación de ampliar su orgánico con una flauta que, en su registro bajo, se antoja instrumento idóneo para surcar las texturas atmosféricas, llenas de misterio y fantasmagorías, por el compositor sintetizadas en la cinta de Morendo, una obra de tono netamente crepuscular. Fue en el año 2002 cuando el compositor austriaco Bernhard Lang (Linz, 1957), a petición de Eva Furrer (la extraordinaria flautista del Klangforum Wien), realizó la parte para flauta (baja), dando como resultado lo que hoy conocemos (y escuchamos en este compacto) como Morendo - double/echo (1991/2002), una obra cuya partitura para flauta proviene de la traslación llevada a cabo por Lang de las sonoridades de la cinta. Al no conservarse esbozos de lo que Haubenstock-Ramati había concebido para la flauta, Lang llevó a cabo un trabajo basado en las que reconoce fuertes influencias del compositor polaco en su propia obra, en esa repetición orgánica que se asoma a tantos procesos y títulos de su catálogo, destacadamente a la larga serie en progreso -que ya va por su vigésimo sexta entrega- Differenz/Wiederholung (1998-2014...), también deudora del pensamiento filosófico de Gilles Deleuze. Así, cuerpos de resonancia grave se desgajan de la cinta magnética, encuentran un eco y repetición en la flauta baja, y se reintegran, creando una estructura homogénea y viva, que evoluciona cual materia sonora plasmática, como si una corriente fluvial extremadamente densa nos condujera hacia un ambiente desconocido (tirando del título, ¿la propia muerte?). Lectura estupenda, la de Vera Fischer, aunque se echa en falta a Eva Furrer para dar cuenta de una página que tanto le debe.

Se cierra así, con gran brillantez, un disco muy bello, bien interpretado y que estrecha vínculos entre las músicas europea y norteamericana de posguerra, mostrándonos, si unimos los nexos de Roman Haubenstock-Ramati con Israel y la Segunda Escuela de Viena, que la globalización no es algo nuevo, sino un injertarse sabiamente en la sustancia histórica y un disponer una propicia apertura de mente más allá de las estrechas fronteras de cada cultura y Estado, como la que demuestran estas cinco partituras. La grabación, como ya hemos señalado, en vivo y a cargo de la ORF austriaca, es muy buena, como las informadas notas a cargo de Stefan Drees. A ellas sumamos, también en el libreto, diversos ejemplos de las partituras interpretadas, todas ellas muy reveladoras, como la propia carátula del disco: obra de un Haubenstock-Ramati cuya calidad artístico-musical no podemos dejar de reivindicar.

Este disco ha sido enviado para su recensión por Kairos.

Comentarios

Para escribir un comentario debes identificarte o registrarte.