España - Cataluña

55 Concurso Francisco Viñas

Jorge Binaghi
lunes, 22 de enero de 2018
Freddie de Tomaso © 2018 by Antonio Bofill Freddie de Tomaso © 2018 by Antonio Bofill
Barcelona, viernes, 19 de enero de 2018. Gran Teatre del Liceu. Prueba final del Concurso Tenor Francisco Viñas 2018, 16 finalistas y diversos pianistas acompañantes.
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Esta vez hubo menos finalistas que en los años anteriores, y la calidad ‘promedio’ fue superior aunque siempre hay sorpresas. Mayoría de sopranos y tenores, y hasta dos contratenores contra un bajo, una mezzo, un barítono y un bajobarítono: una francesa, un ruso, un inglés, tres norteamericanos, un neozelandés, uno de Venezuela, dos de Corea del Sud, dos de Italia, uno de México y tres españolas (todas sopranos líricoligeras, alguna más aguda que las otras) .

Vuelvo a repetirme: “ depende de lo que se pretenda encontrar pueden predominar” unos criterios diferentes en cada edición e incluso en cada fase del concurso. “ Con un jurado donde la minoría son cantantes, además, dichos criterios pueden ser bastante dispares. Desconozco, como siempre, los resultados, que pocas veces se han ajustado, salvo en un par de casos, a mis preferencias. Quienes lean encontrarán por separado, no sé si antes incluso de leer estas líneas, la lista definitiva, que incluirá los votos del público, y que tendrá a su cargo el concierto de clausura del domingo 21”.

Por fortuna sólo se repitió una pieza (‘Me llaman la primorosa’ de la zarzuela de Nieto y Giménez El barbero de Sevilla) y como las intérpretes (ambas españolas) se sucedieron sólo interrumpidas por otra cantante fue muy interesante la comparación.

Por orden de presentación. La francesa Anaïs Constans, es tal vez la más bella de las voces femeninas, una soprano lírica que puede llegar con facilidad a los agudos de la ‘Gavota’ de la Manon de Massenet, y en la que los trinos superaron a los de su versión de ‘Non mi dir’ del Don Giovanni, que se vio aquejada además por una confusión en las palabras del aria que resolvió con aplomo pero resultó evidente.

El bajo Pavel Chervinsky (el único que llevó su pianista personal, Liuba Orfenova, creí escuchar) tiene una voz notable, muy adecuada para el aria de Galitsin del Príncipe Igor, pero su técnica no le permite salvar el aria de Massimiliano de I masnadieri, ya que suena engolado y la voz no tiene fluidez.

El tenor Jonathan Abernethy tiene buena escuela mozartiana (‘Tradito, schernito’ del Così) pero resulta flemático y de timbre anónimo, y lo mismo le ocurre en el aria del segundo acto de Roméo et Juliette, bien resuelta por otro lado aunque hay alguna dureza en el extremo agudo.

Felicia Moore es de esas voces más bien enormes de la escuela norteamericana, que resulta interesante en el monólogo de la Ariadna straussiana y la entrada de la Elisabeth wagneriana, pero no puede evitar un molesto trémolo que deberá resolver cuanto antes.

Andrew Manea es un barítono norteamericano que en algunos momentos de su intervención me trajo a la mente a los McNeil, Merrill y Milnes de su país: una voz oscura, plena, buena técnica, algo de excesivo énfasis en la expresividad (siempre preferible a la indiferencia) y cantó un espléndido ‘Eri tu’ verdiano y una excelente entrada de Enrico en Lucia (con cabaletta incluida, no doble, pero algo más que una estrofa) que hizo pensar en viejos fastos. Para mí, claramente la voz más interesante y mejor preparada. Espero no gafarlo porque como siempre escribo sin conocer resultados y nunca han sido muy coincidentes.

Inés Ballesteros es la típica coloratura ‘canario’, de poco volumen, mucha extensión (lo mejor son sobreagudos y agudos, lo demás es casi inexistente) que cantó una afectada versión de la canción del ruiseñor de Doña Francisquita y una exhibicionista escena de la locura del Hamlet de Thomas, muy deslumbrante en lo vocal y poco interesante en lo expresivo. Galeano Salas parece ser otro de los tenores que México parece producir con generosidad y, para variar, se exhibió en Donizetti: ‘Una furtiva lagrima’ y ‘Ah, mes amis’ (el aria de los nueve dos de La fille du régiment). Tiene buen material y cierta simpatía, pero aún hay trabajo por hacer (por querer mantener más de la cuenta el ‘pp.’ Sobre ‘morir’ al final del aria del Elisir, estuvo a un tris de quebrar el final ‘d’amor’ como suele ocurrir muchas veces). El agudo es bueno pero no siempre tan seguro como debería.

La primera parte terminó con otro tenor, Robert Watson, interesante voz wagneriana que se exhibió en ‘Winterstürme’ de La valquiria y en ‘Nessun dorma’. Es ya casi un tenor spinto , la dicción es buena, el fraseo interesante. Tal vez sea demasiado joven para cantar desde ahora este repertorio, aunque me temo que se lo arrancarán de las manos vista la carencia en esta cuerda…

El primero de la segunda parte fue un contratenor venezolano, evidentemente muy querido por el público, Rodrigo Sosa dal Pozzo, que tiene un bonito color y una técnica inmaculada, buena figura y buena expresividad. Que a mí me parezca que roles escritos para mezzos o contraltos por Rossini (‘Di tanti palpiti’ de Tancredi, que quería poco y nada la voz de castrado) y Wagner (‘Gerechter Gott!, el aria de Adriano de Rienzi) no conviene que se canten por este tipo de voces (por más grave que se tenga, y Fagioli es un caso única, nunca reemplazarán el color y volumen de una mezzo, además de que con la orquesta de Wagner habría que ver qué es lo que se puede oír). Fue muy aplaudido, y con justicia.

Serena Saénz es una líricoligera de bello color, deficiente dicción (mejor en castellano, claro) que tiene una buena técnica aunque más de una vez las ‘messe di voce’ (‘Vorrei spiegarvi, o Dio’ aria de concierto de Mozart) suenan más de una vez fijas. La primera de las versiones de la ‘primorosa’ fue muy buena, pero algo tímida en la interpretación y el manejo del abanico.

Nicole Brandolino es una mezzo italiana de color interesante y poco más. Su ajustado vestido rojo con un impresionante tajo no logró insuflar pasión ni sexo a un aburrida escena de la seducción de Dalila en la obra de Saint-Saëns, y además de un cierto vibrato la voz no corre porque casi no se libera y no ‘sale’. Un poco mejor fue en el aria de La favorita (en italiano, cuando quizás le habría convenido la versión francesa), con un ‘fiato’ muy evidente y corto en la cabaletta y algún grave muy bueno en el recitativo.

Leonor Bonilla será el primer premio o el segundo y se llevará alguno(s) más con casi seguridad. Otra líricoligera de color ligeramente más oscuro, de una pericia técnica formidable (‘O luce di quest’anima de Linda di Chamounix de Donizetti) y una vivacidad escénica (comprendido el juego con el abanico) notable, además de los adornos vocales, en su versión de la ‘primorosa’.

Tommaso Barea es un bajobarítono que a mí me parece más barítono, muy suelto y simpático en su Guglielmo del Cosí (cantaba el aria alternativa, más difícil y larga, ‘Rivolgete a lui lo sguardo’ con gran ‘panache’ y dicción y técnica intachables además de un magnífico color), y muy imponente (aunque demasiado baritonal desde mi punto de vista) en la gran escena del protagonista del Maometto II de Rossini (‘Sorgete- Duca di tanti eroi’).

El contratenor Jungkwon Jang fue el único candidato al premio para lied y oratorio, y temo que lo premien. Canta bien, con voz aniñada y prácticamente blanca, y con la misma expresión se trate de La muerte y la doncella y Ganimedes de Schubert o el aria del Saul de Haendel ‘Such haughty beauties’. Para esta última parece, en principio, más adecuado que para el lied romántico. La técnica de canto es buena, e incluso algún grave lo fue también, pero en esta especialidad eso no es más que algo más de la mitad.

Su compatriota, el tenor Sehoon Moon, muy aplaudido, cantó una deficiente versión lingüística de la cavatina de Faust comprendido un do a pleno pulmón, más propio para el verismo. Mejoró dicción y técnica en ‘A te o cara’ de I Puritani, obra que me parece que lo excede.

Cerró la prueba el tenor del Reino Unido Freddie De Tommaso, una voz importante, adecuada a la figura, claramente ubicable en la categoría de ‘spinto’, y se le dio bien o muy bien ‘Ah, la paterna mano’ de Macbeth (el recitativo tuvo alguna vacilación, pero es comprensible) y salió airoso de una elección discutible para su tipo de voz, la escena de la tumba de Roméo et Juliette, que es para una voz mucho más liviana y de color más brillante (y en lo posible bello). Su francés fue mejorable, y en todo caso muy inferior a su italiano.

Los acompañamientos al piano fueron de las eficaces Marta Pujol y Anna Creixell y hubo un nuevo y joven acompañante, Josep Buforn, que seguramente con la experiencia dejará de compartir protagonismo con los finalistas en cuanto a expresividad y movimientos frente a las páginas que se suceden en sus partituras electrónicas, y sobre todo en los finales fortísimos (excesivos en particular en Wagner y Strauss).

Lista de premiados

Freddie de Tommaso, tenor, primer premio. Premio Especial, ofrecido por el tenor Plácido Domingo, a un finalista tenor. Premio Especial al mejor intérprete de Verdi.

Leonor Bonilla, soprano, segundo premio. Premio Extraordinario, ofrecido por el tenor Plácido Domingo, al mejor cantante español. Premio especial, ofrecido por el Teatro Nacional de la Zarzuela, al mejor intérprete de Zarzuela. Premio Extraordinario, ofrecido por  la Associació d’Amics de l’Òpera de Sabadell y su Presidenta, la soprano Mirna Lacambra. Premio Extraordinario, ofrecido por la Sra. Leonor Gago, directora de Concerlirica Opera Internacional. Premio del público asistente a la prueba final.

Sehoon Moon, tenor, tercer premio. Premio del público asistente a la prueba final. Premio Extraordinario, ofrecido por la Academia Internacional de Música Elena Obraztsova.

Anaïs Constans, soprano, cuarto premio. Premio Especial al mejor intérprete de Ópera Francesa. Premio Extraordinario, ofrecido por el Festival Castell de Peralada. Premio Extraordinario, ofrecido por el European Opera Centre.

Jungkwon Jang, contratenor, quinto premio. Premio Extraordinario al mejor intérprete de Oratorio-Lied .

Andrew Manea, barítono, sexto premio.

En la Final del Tenor Viñas de este año han participado 16 cantantes, de un total de 515 de 60 países.  Los artistas han pasado por pruebas eliminatorias en Londres, Nueva York, París, Milán, Berlín, Beijing, San Francisco, Moscú y Madrid.  Un jurado internacional presidido por la directora artística del Liceu Christina Scheppelmann ha sido el encargado de elegir a los premiados entre todos los finalistas. Los miembros del jurado forman parte de los principales teatros de ópera del mundo como el Teatro Bolshoi de Rusia, el Teatro alla Scala de Milán, el Metropolitan Opera House de Nueva York o la Opéra National de París entre otros. 

Respuesta a Nicole Brandolino (11.12.2008)

Siccome la signora Brandolino sembra capire perfettamente il castigliano rispondo nella lingua in cui è stata scritta la recensione.

En primer lugar, suelo no contestar cuando hay un comentario del tipo que sea a una reseña mía. Lo hago esta vez porque sé que a la dirección de Mundoclasico.com le parece lo más oportuno y porque hasta ahora sólo una vez había tenido -por parecidas razones- la reacción de un(a) intérprete.

He releído la crítica porque ya no recordaba bien el caso: no es extraño porque han pasado once meses del Viñas y en uno más llega el nuevo. Lo que sí parece extraño es que la reacción haya llegado con cierto retraso, y a este punto no sé para cuántos o para quiénes puede tener valor una nueva aclaración.

Si la dirección de Mundoclasico.com considera apropiado suprimir la frase en cuestión, por mí puede hacerlo. No sé qué se entenderá ni si servirá para mejor o peor (naturalmente se tendría que indicar, por cualquier incoherencia gramatical o de sentido, que un fragmento ha sido suprimido a petición de la cantante).

No encuentro para nada justificado que se haya tratado de un comentario con connotaciones físicas y sexuales describir un vestido. El rojo es un color como cualquier otro y personalmente me gusta mucho. Otra cosa es que haya gustos distintos sobre la forma del vestido. No me parece que el impresionante tajo sea algo más que una descripción. De hecho, en anteriores reseñas del Viñas, como de algún concierto profesional o representación operística en forma de concierto, he hecho parecidas consideraciones (incluso sobre algún caballero que iba en cuero negro total, no vaya a ser ahora que se piense que la emprendo con las señoras en particular, aunque es la mayoría de las veces porque los señores -salvo casos aislados- llevan una especie de uniforme con pocas variantes mientras las damas se presentan con los más diversos atuendos, y algunos me parecen menos pertinentes que otros). Es una característica mía, además de expresar mi juicio personal, recoger lo que oigo del público. A veces estoy en desacuerdo y lo digo, y cuando estoy de acuerdo no lo menciono porque ya figura en mi descripción. Me parece que si se relee el párrafo que ahora se suprimirá nadie puede encontrar una descripción física ni sexual.

En cuanto a la pertinencia de un vestido para una interpretación me permito discrepar, y más si se trata de un concurso, donde la presentación suele pesar lo suyo, independientemente del jurado, a favor o en contra, y eso en el caso del público es más seguro aún. Hubo una época en que los recitales se daban con un solo vestido, luego uno por parte, y ahora tenemos derecho a veces a un tercero para los bises como a ver desaparecer zapatos con el pretexto de que el fragmento de que se trate (obviamente estoy pensando en Carmen, pero no es el único caso)En estos momentos más que nunca hasta la música parece entrar por los ojos, y no me parece lo más deseable.

No sabía yo, por otra parte, que un pianista acompañante pueda tener la última palabra sobre la posición de un concursante respecto del piano, pero la acústica del Liceu es lo suficiente buena como para poder apreciar determinados elementos de una prestación (y no creo que la posición respecto del piano hubiera podido modificar mucho mis impresiones. E imaginemos qué habría ocurrido con un acompañamiento orquestal).

Sé que no abundan mucho las reseñas de los concursos musicales, en particular en cuanto a la ejecución de los participantes, y menos aún la de la prueba final, que sirve para decidir los premios(no sólo los principales). Y sé muy bien que no siempre coinciden mis criterios (y menos en el mismo orden o por las mismas razones) con los de cualquier jurado -obviando ahora cualquier valoración sobre la composición de los mismos- o los del público, y así lo hago notar. Por otra parte, hace tiempo que una crítica no decide una carrera aunque pueda contribuir a darle alguna visibilidad o a exponer puntos fuertes y débiles de un joven cantante, pero eso no justifica la velada amenaza del último párrafo. 

Un elemento más: me alegra que se tenga tan presente la edición de Mundoclasico.com, para la que escribo más en detalle que para otras publicaciones, aunque sea casi un año después, pero habría también que mirar – ahora no recuerdo qué escribí, o si escribí exactamente lo mismo, en al menos otras dos publicaciones- sobre el mismo acontecimiento, y que también se habrán publicado (no las conservo para ahorrar espacio en el disco duro) entre enero y marzo o abril de este año. Francamente no creo que valga la pena ponerse a la caza y captura de las mismas porque su efecto -si lo hubo, y no me parece- ya se ha desvanecido por completo-.

Deseo suerte en su iter artístico a la señora Brandolino y espero sinceramente que sus futuras actuaciones -con cualquier atuendo- puedan demostrar que estaba equivocado (y en este caso el jurado también).

Jorge Binaghi

Comentarios
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Steven Raffaelli
11/12/2018 17:00:57

Es demostración de un gusto terrible, y de mala educación, para decir lo menos.

Publicar un correo electrónico firmado por la señorita Brandolino sin su autorización ademas, es una violación de un numero no bajo, de leyes sobre la privacy, y seguramente no es algo que pertenezca al interés del lector.

Espero que mundoclasico.com sea asombrado de este articulo como lo soy yo, y espero que la señorita Brandolino le demande al señor Binaghi si el no se disculpa.


Atentamente, 


Steven Raffaelli

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Steven Raffaelli
11/12/2018 17:00:49

“Es una característica mía, además de expresar mi juicio personal, recoger lo que oigo del público. A veces estoy en desacuerdo y lo digo, y cuando estoy de acuerdo no lo menciono porque ya figura en mi descripción. Me parece que si se relee el párrafo que ahora se suprimirá nadie puede encontrar una descripción física ni sexual.

En cuanto a la pertinencia de un vestido para una interpretación me permito discrepar, y más si se trata de un concurso, donde la presentación suele pesar lo suyo, independientemente del jurado, a favor o en contra, y eso en el caso del público es más seguro aún. Hubo una época en que los recitales se daban con un solo vestido, luego uno por parte, y ahora tenemos derecho a veces a un tercero para los bises como a ver desaparecer zapatos con el pretexto de que el fragmento de que se trate (obviamente estoy pensando en Carmen, pero no es el único caso). En estos momentos más que nunca hasta la música parece entrar por los ojos, y no me parece lo más deseable.”


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Steven Raffaelli
11/12/2018 17:00:30


En esta ocasión quisiera ademas recordar al señor Binaghi que cuando el escribe, es mundoclasico.com que escribe, con todo le que de esto consigue en términos de responsabilidad de buen gusto, de contenidos e imagen de una revista. Así que ademas, tener que leer que un periodista, enfrentado a un insulto directo a una cantante, responde a una solicitación de respeto de parte de la señorita Brandolino que es víctima de ese insulto, con:



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Steven Raffaelli
11/12/2018 17:00:16


Como si la sexualidad de la interprete, en los ojos del señor Jorge Binaghi puedan tener algo que ver con un articulo de este tipo.

Yo, que soy el consumidor final del articulo, lo leo con mucha disillusion. Un articulo escrito es un producto que tendría que ser confeccionado con cura, para la atención de personas instruidas e inteligentes que lo leen, y que en el articulo van buscando lo que sus intelectos hambrientos  anhelan como lobos de caza en los bosques.

Y un intelecto hambriento no anhela para nada los comentarios unicamente personales del señor Binaghi, ni los insultos velados directos a una interprete que, después de un par de búsquedas sobre Google, he aprendido tener la unica culpa de tener un rostro muy bello.

De acuerdo que comentar la interpretación de un cantante de opera es importante en una revision final de la representación teatral, sin embargo, esto no significa que un comentario de ese tipo pueda encontrar adjetivos diferentes de ´innecesario`,´ófensivo`, ´ridìculo`, ´bobo` o ´ásqueroso`.

Pido al señor Binaghi de considerar la filosofia de unos maestros como Richard Wagner, y de pedir a si mismo frente a un espejo, como hubiera comentado el señor Wagner en persona, leyendo algo como le que tuve que leer yo con tristeza, en este dia de mi vida.





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Steven Raffaelli
11/12/2018 16:59:50


“Nicole Brandolino es una mezzo italiana de color interesante y poco más. Su ajustado vestido rojo con un impresionante tajo no logró insuflar pasión ni sexo a un aburrida escena de la seducción de Dalila en la obra de Saint-Saëns, y además de un cierto vibrato la voz no corre porque casi no se libera y no ‘sale’. Un poco mejor fue en el aria de La favorita (en italiano, cuando quizás le habría convenido la versión francesa), con un ‘fiato’ muy evidente y corto en la cabaletta y algún grave muy bueno en el recitativo.”




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