Bajo la alfombra de Enrique Granados

13] El debut antes del debut

Maruxa Baliñas

viernes, 2 de febrero de 2018
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Tradicionalmente se da el 20 de abril de 1890 como fecha del debut de Enrique Granados en Barcelona a su vuelta de París el 14 de julio de 1889. Pero en realidad antes de esa fecha Granados ya había dado cuando menos tres conciertos públicos, dos de ellos bien reseñados en la prensa barcelonesa. El primero fue en un concierto colectivo y benéfico -o sea, sin cobrar- el 4 de octubre de 1889 y seguramente sólo le sirvió como una primera presentación. Actuó nuevamente el 25 de noviembre en el Ateneo Barcelonés, ya como único artista, y todo parece indicar que fue un gran éxito de público y de crítica. Seguramente hubo nuevas actuaciones, públicas o en algún salón privado, antes de su concierto del 11 de abril de 1890 y del ya conocido del 20 de abril. 

Como recoge Walter A. Clark1, Granados actuó en casa del empresario Miguel Navas en septiembre de 1889 interpretando un Concierto de Beriot y obras de Mendelssohn, Chopin, Massenet, Saint-Saëns y propias, pero se trataba de un concierto privado. Esta es la reseña que se publicó en La ilustración musical hispano-americana el 22 de septiembre de 1889, que reproduce la publicada en el Diario Mercantil sin indicar fecha. 

Diario Mercantil [sin fecha, septiembre de 1889]: "El joven y distinguido pianista don Enrique Granados dio ayer tarde una sesión musical en casa de nuestro amigo el conocido almacenista don Miguel Navas, poniendo de manifiesto las aptitudes especialísimas que posee en el instrumento a que se dedica. A una ejecución de primer orden y un ajuste perfecto en los pasos de mayor dificultad, reúne delicadeza y sentimiento, matizando con maestría, dando a las obras que ejecuta una interpretación cabal. El primer tiempo del concierto de Beriot, el Allegro apassionato, de Saint-Saëns, dos obras de Chopin y un capricho de Mendelsohn, fueron ejecutados con valentía y sin que se notara un grande esfuerzo por parte del ejecutante, a pesar de ser obras erizadas de dificultades. También el señor Granados quiso demostrar á sus amigos que posee el difícil arte de la composición, dando a conocer, como suyas, dos mazurkas de concierto2 de muy buen corte y gusto y un allegro dificilísimo, composiciones que fueron muy aplaudidas y celebradas. Acosado por los repetidos aplausos de la concurrencia, aplausos que no por ser de amigos dejaron de ser justísimos, el señor Granados sentose al piano nuevamente, y tocó con igual maestría, una melodía de Massenet y el gran vals de Saint-Saëns. Unimos nuestra felicitación a las numerosas que recibió de los concurrentes el joven artista, augurándole un excelente porvenir, puesto que difícilmente encontrará hoy rival que le aventaje en el piano. No queremos terminar sin poner de manifiesto la excelencia del piano Steinway, que puso a disposición del señor Granados el señor Navas, pues confesamos con franqueza que es el más perfecto de cuantos hasta hoy habíamos oído. »

La primera referencia que he encontrado de Granados como concertista público tras su regreso de París es una breve actuación en el Teatro Novedades de Barcelona el 4 de octubre de 1889 en el marco de una "gran función de gala organizada por el eminente actor don José Valero y la comisión de la prensa diaria a beneficio de Puigcercós"3 en la que participaron diversos artistas de la compañía del Teatro Lírico de Barcelona  y "los notables concertistas de piano y violín señores Granados y don Julio Pérez4, la banda municipal y probablemente el orfeón Paz y Esperanza" [La Vanguardia, 3 de octubre de 1889, p 2]. No se indica nada más sobre Granados ni sobre las obras que interpretó, pero cabe suponer que fueron dos o tres obras, y breves. Esta presentación pública no parece haber tenido repercusión especial. 

La Vanguardia, martes 26 de noviembre de 1889

Mucho más importante fue el concierto dado el 25 de noviembre en el Ateneo Barcelonés. El crítico de La Vanguardia alaba ampliamente la capacidad de Granados como pianista y no duda en considerarlo "entre los más reputados de España", un elogio acaso exagerado considerando que era uno de sus primeros conciertos en Barcelona (y en España). Respecto a la valía de Granados como compositor, el anónimo crítico es mucho más moderado y se limita a valorarlo como una "esperanza fundada para nuestra patria". Creo que este concierto debería ser considerado el inicio de la carrera pianística y compositiva de Granados, por más que se haya indicado siempre el del 20 de abril, seguramente por desconocerse estos anteriores. 

En el Ateneo Barcelonés. Concierto del señor Granados.

Con asistencia de la mayor parte de los socios del Ateneo Barcelonés celebróse anoche en el Salón de cáteras de aquella distinguida corporación, el anunciado concierto del joven y notabilísimo pianista señor Granados.

Desde la primera pieza del programa patentizó el concertista las raras cualidades que le aseguran envidiable porvenir. Mecanismo irreprochable, exquisito sentimiento y pulsación magistral demostró el señor Granados poseer en los distintos géneros que abrazaba el selecto programa de su concierto de anoche, sosteniéndose a igual altura en las poéticas concepciones de Stephen Heller y en la inspirada y melancólica Berceuse de Chopin, que en el brillante Allegro appassionato de Saint-Saëns, en la Polonesa de Chopin y en el primer tiempo del Concierto de Beriot en cuyas piezas pudo lucir su fuerza y dominio del teclado.

Si considerado como pianista el señor Granados se ganó anoche un señalado lugar entre los más reputados de España, como compositor mereció repetidas muestras de consideración y de cariño. Tres obras debidas a su ingenio ejecutó en el piano, distinguiéndose entre ellas una preciosísima Serenata Española5 de motivos característicos y originales, rica en efectos pianísticos, y de armonización correcta y apropiada que fue recibida con aplausos entusiastas debiendo repetirla el señor Granados a petición unánime de su inteligente auditorio.

El señor Granados que como pianista es una notabilidad y como compositor una esperanza fundada para nuestra patria, merece un aplauso de corazón, deseando ocasiones sucesivas de repetírselo, si como es de esperar persevera en la noble tarea del estudio de su arte para el cual posee cualidades tan relevantes.

El magnífico piano Stenway que sirvió para el concierto de anoche fue cedido por el almacenista señor Navas.

Hay otra reseña de este mismo concierto en el número de La Ilustración musical hispano-americana del 8 de diciembre de 1889:

"Ha pocas noches llenaba el gran salón del Ateneo Barcelonés una numerosa y escogida concurrencia para oír al joven pianista señor Granados, recién llegado de París. Este hizo gala de su ejecución interpretando admirablemente varias obras dificiles de Chopin, Mendelshon, Beriot, y de algunos otros maestros, dándose a conocer el señor Granados como compositor ejecutando una dificil e inspirada serenata de corte español, compuesta por él mismo. La fiesta resultó brillante y el señor Granados fué estrepitosamente aplaudido."

La Vanguardia, sábado 12 de abril de 1890

Importante también para la carrera pública como pianista que estaba emprendiendo Granados, es el concierto que dió el 11 de abril de 1890 en una sala pequeña en localidades, pero donde en esos mismos años se estaban presentando algunos de los mejores pianistas europeos del momento, la Sala Erard. Nuevamente obtuvo Granados un notable éxito y una reseña en La Vanguardia. Y es posible que hayan existido más conciertos anteriores a estos del 4 de octubre, 25 de noviembre y 11 de abril, pues al anunciar el concierto del domingo 20 de abril se el redactor se refiere a "todos aquellos que han tenido la suerte de oir al notable pianista en alguno de los deliciosos conciertos que ha dado en esta capital, no faltarán al del próximo domingo ". 

Las reseñas de estos dos primeros conciertos nos hablan de un pianista que está mucho más asentado en Barcelona de lo que escriben los presuntos expertos en Granados que retrasan su debut, quienes no manejaron estas fuentes hemerográficas y parecen limitarse a copiar acríticamente investigaciones añejas. Además nos permiten desmentir que el futuro suegro de Granados, Francisco Gal, haya intervenido en la organización del concierto que Granados dará en el Teatro Lírico de Barcelona en ese 20 de abril, como se apunta en Correspondencia epistolar de Enrique Granados: "Como quizá [la familia Gal] ya estuviera asentada en Barcelona en 1889, es posible que Granados realizara el concierto en el Lírico de 1890, el primero que da en un teatro importante, auspiciado por el empresario que más tarde sería su suegro"6. Ningún dato avala esto, de hecho no parece que Granados y F. Gal se hubiesen conocido hasta 1891, y la existencia de conciertos anteriores donde Granados había obtenido un considerable éxito hacía innecesaria la intervención de alguien que -en último término- no se movía en los ambientes musicales de Barcelona como era Gal. 

Observarán que se trata de un concierto a medio camino entre lo público y lo privado. Pero estos dos conceptos que hoy tenemos muy claros, no lo eran tanto a finales del siglo XIX. En la Barcelona de las últimas décadas del siglo XIX y principios del XX, a falta de una sala de conciertos con programación estable, algo que reclamaban a menudo los periódicos, seguía habiendo una vida musical intensa en asociaciones privadas y domicilios casi particulares, aunque a menudo esto no se refleje en la prensa y por tanto no podamos tener demasiados datos. Pero sin duda los corresponsales musicales de La Vanguardia asistían a algunos o muchos de estos conciertos semi-privados.

En la sala Erard. Anoche tuvo lugar en la Sucursal Erard otra de las agradables veladas con que los señores de Deligeon obsequian a 1a sociedad barcelonesa. Los salones se hallaban completamente llenos de distinguida concurrencia que escuchó con agrado todos los números del programa, muy variado por cierto.

El héroe de la velada fue el joven y notabilísimo pianista señor Granados, recien llegado de París, en cuyo Conservatorio ha perfeccionado su educación musical. Buena prueba dio de ello en la ejecución de las numerosas piezas pertenecientes a distintos géneros que constituían el programa y que interpretó el señor Granados ora con delicada pulsación y exquisito gusto, ya con notable bravura, conquistando espontáneos y nutridos aplausos. Marecen citarse entre ellas el  Allegro Appassionato  de Saint Saëns y el Capricho brillante de Mendelssohn que obtuvieron una ejecución acabada.

La señorita Bonald secundó perfectamente al señor Granados en la ejecución a dos pianos de la Suite Algerienne de Saint-Saëns y la Tarantelle de Heller. Tomó además parte en el concierto la Srta. doña Luisa Pérez que demostró poseer una simpática voz de mezzo-soprano cantando con ágil vocalización y gusto exquisito el aria de II Barbiere y Bacio de Arditi, acompañandola al piano su maestro señor Goletti.

La señorita Deligeon hizo los honores da la casa con la gracia y amabilidad que en ella son proverbiales. 

La Vanguardia, jueves 17 de abril de 1890

Llama la atención en este artículo el conocimiento que muestra el redactor -no identificado- sobre el estilo de Granados, que supera ampliamente el habitual en una 'nota de prensa' donde se alaba al pianista antes de su debut para crear unas expectativas 'comerciales'. Quien escribe esta nota ha escuchado anteriormente a Granados, y en más de una ocasión incluso. Cabe suponer que ha asistido a alguno de los conciertos antes citados, y como además el repertorio es relativamente similar, el redactor se permite ya anticipar con adjetivos las obras que sonarán. 

Lo más importante de este concierto es que por primera vez Granados aparece haciendo también música de cámara, un repertorio en el que destacará posteriormente, como ya hemos narrado en otros capítulos de esta serie de Bajo la alfombra de Granados. Nada tiene de raro por tanto que poco después de esta fecha comience ya a componer música de cámara. 

Concierto Granados. En la sección correspondiente habrán podido leer nuestros lectores el anuncio del concierto que el joven afamado pianista español señor Granados dará el próximo domingo por la tarde en el teatro Lírico.

De seguro que todos aquellos que han tenido la suerte de oir al notable pianista en alguno de los deliciosos conciertos que ha dado en esta capital no faltarán al del próximo domingo.

No es posible oir al señor Granados sin quedar prendados de su manera de ejecutar, fina, delicada, llena de sentimiento. Pocos pianistas habrá que le aventajen en saber dar a las armonías que arranca al piano esa delicadeza de sentimiento que despierta en el alma las más profundas emociones.

Y no es ciertamente lo único notable en el señor Granados el tinte peculiar que imprime á la ejecución, sino su pasmosa habilidad, su maestría, su acabada manera de tocar, en una edad en que la mayor parte empiezan.

El programa del próximo concierto no puede ser más apetitoso. Entran en el la Overtura de «La Flute enchantée» de Mozart, que ejecutará el sexteto formado por los renombrados artistas señores Sánchez, García, Billvé, Sala, Oliveres, Giménez y Marset; el Trio op. 1, del divino Beethoven en cuya ejecución acompañarán al señor Granados los señores Sánchez y García; «Andante cantabile» de Mozart; Momento musical de Schubert y «Souvenir de Tannhaüser», de Wagner.

El señor Granados ejecutará solo las piezas «Sous la feuillée» y «Bruits de la foret» de Heller; «Menuet en re b» de Espino7, la hermosa «Serenata española» de Álbeniz; un delicado «Allegro appassionato» de Saint Saëns; «Nocturno en do sostenido menor» «Valse brillante» y «Berceuse» de Chopin, «Menuet» del maestro francés Bizet; «Capricho brillante» de Mendelssohn y la bella e inspirada composición del mismo señor Granados, «Serenata española» en la cual ha demostrado que no solo es maestro en la ejecución sino también que una gran promesa del arte en la composición, circunstancia que honra a la vez al por tantos títulos ilustre maestro catalán, al maestro Pedrell.

El programa no puede ofrecer más atractivos; pedir más sería pedir...

Hay que esperar, por lo tanto, que el domingo por la tarde se llenará el teatro Lírico, y también que el señor Granados alcanzará otro triunfo como los que ha alcanzado en los otros conciertos que ha dado recientemente en Barcelona.

La Vanguardia, domingo 20 de abril de 1890

Me gustaría que los lectores se fijaran en el programa de estos tres primeros conciertos, pues nos muestran un poco el repertorio del joven Granados y sus intereses personales. Próximamente dedicaremos dos o tres artículos de Bajo la alfombra de Enrique Granados a los conciertos de piano y cámara que se celebraban en Barcelona en época de Granados, mucho más abundantes de lo que se pensaba, y entonces analizaremos más detalladamente en qué se parecía y diferenciaba el repertorio de Granados del de sus compañeros y colegas. Pero una primera aproximación nos habla ya de su gusto por la vertiente más romántica e íntima del pianismo del siglo XIX (Albéniz, Chopin, Heller, Mendelssohn, o Schubert) aunque -necesitado de darse a conocer- interprete también algunas obras de virtuosismo. Observarán que el Allegro apasionatto de Saint-Saëns parece ser una obra emblemática para él, pues la toca en los tres conciertos, así como sus propias obras, especialmente la Serenata española, que parece ser la favorita del público. 

El concierto Granados—Esta tarde a las tres se celebrará en el teatro Lírico el notable concierto de que hablamos en el número correspondiente al último jueves. Para que nuestros lectores que a él desean concurrir puedan seguirlo con atención publicamos el programa, que es como sigue

N. 1.—Overture de «La Flute enchantée», Mozart. Por el septeto.

N. 2.—Trio op.l, Beethoven. a.—Allegro. b.—Adagio cantábile. c.—Scherzo. d.—Finale presto. Por los señores Granados, Sánchez y García.

15 minutos de descanso.

N. 3 —a.—Andante cantábile, Mozart. b.—Momento musical, Schubert. (Para instrumentos de cuerda.)

N. 4.—a.-Sous la feuillée, Heller. b.—Bruits de la fóret, Heller. c—Menuet en re b, Espino. d.—Serenata española, Albeniz. e.—Allegro apasionatto, Saint-Saëns. Por el señor Granados.

15 minutos de descanso.

N. 5.—Souvenir de Tannhauser, Wagner, por el septeto.

N. 6.—a.—Nocturno en do sostenido menor, Chopin. b.—Valse brillante, Chopin. c.—Berceuse, Chopin. d.—Menuet, Bizet. e.—Serenata española, Granados, f.—Capricho brillante, Mendelssohn. Por el señor Granados.

Las piezas de conjunto serán ejecutadas por los reputados artistas señores Sánchez, García, Giménez, Marcet, Oliveras, Billvé y Sala.

Gran piano de cola de la casa Erard, de París.

La fiesta promete ser brillante y el lindo coliseo de la calle de Mallorca llenarse por completo, pues todas las localidades estaban ya anoche despachadas entre las clases más distinguidas de la sociedad barcelonesa.

La Vanguardia, lunes 21 de abril de 1890

Como en la bibliografía de Granados siempre se suele citar la reseña del Diario de Barcelona, añado aquí la aparecida en La Vanguardia, aunque poco aporta de novedoso respecto a lo aparecido en los artículos que aquí he recogido. La figura de Granados ya está establecida y poco variará en lo años siguientes. Los tópicos de "delicadeza" o "sensibilidad", su "excelente escuela", su característica "pulsación" se seguirán repitiendo en gran parte de las críticas que se publiquen sobre él en los años siguientes. Por eso he titulado este artículo como El debut antes del debut. Creo que lo que se ha considerado hasta ahora el debut de Granados como pianista -este concierto concreto- es simplemente un paso más en la conformación de una imagen pública que ya poco más va a variar en lo que se refiere a sus cualidades como pianista.  

Conforme anunciamos, ayer tarde tuvo lugar en el Teatro Lírico el concierto organizado por el joven y distinguido pianista señor Granados, con la cooperación de un septeto compuesto de los artistas señores Sánchez, García, Giménez, Marcet, Oliveres, Ballvé y Sala.

Ya dijimos con motivo del concierto dado por el señor Granados en la Sala Erard hace pocos días, cuáles son las cualidades que distinguen a este pianista, pero ayer pudimos convencernos más, si cabe, y con nosotros, cuantos tuvieron ocasión de oirle, de que el señor Granados a una ejecución brillante y una digitación agilísima, reune una excelente escuela y una pulsación en extremo delicada en los pasajes que lo requieren, circunstancias que hacen de él un pianista de primera fuerza con brillantísimo porvenir, ya que demuestra poseer aptitud suficiente para llegar a ser una verdadera celebridad. 

Muchas y de distintos géneros fueron las piezas que componían su programa de ayer y en todas rayó a envidiable altura el señor Granados, pero especialmente en el Minuetto de Espino y en el de Bizet, este último ejecutado de un modo acabado, así como en el Allegro apassionatto de Saint-Saëns y el Capricho brillante de Mendelssohn.

Las dos primeras piezas merecieron los honores da la repetición y todas fueron coronadas de espontáneos y nutridos aplausos, habiéndole sido presentado al joven pianista, una de las veces que tuvo que presentarse en el palco escénico, un lujoso regalo consistente en varios tomos de música ricamente encuadernados.

Debemos tributar un aplauso a los demás artistas que tomaron parte en el concierto, y particularmente a los señores Sánchez y García por haber secundado estos últimos de un modo perfecto al señor Granados en el Trio de Beethoven, cuyo adagio cantabile hubo de repetirse. Al Momento musical de Schubert le cupo también ejecución excelente.

La concurrencia fue muy numerosa viéndose ocupadas casi todas las butacas, palcos y galerías, lo cual demuestra las simpatías con que cuenta el señor Granados, a quien felicitamos de todas veras por el merecido éxito que obtuvo su concierto.

Notas

1. Walter A. CLARK, "Enrique Granados. Poeta del piano", Barcelona: Editorial de música Boileau, 2016

2. Probablemente se tratan de dos de las mazurcas pertenecientes al "Album de melodías, París 1888" (Douglas RIVA, ed., "Enrique Granados, Integral para pìano", Vol. 5, Barcelona: Editorial Boileau, 2010)

3. Puigcercós era un pueblo de la provincia de Lérida situado encima de una bolsa de gases que en diversas ocasiones entre 1848 y 1889 provocó explosiones y graves hundimientos que finalmente obligaron a rehacer el pueblo en otro lugar. Los derrumbamientos de 1889 fueron especialmente graves y marcaron el abandono definitivo del pueblo y la reconstrucción posterior por suscripción popular. En el mundo teatral y musical de Barcelona fueron abundantes los actos encaminados a reunir dinero para los habitantes del pueblo. 

4. El violinista Julio Pérez "tomaba parte en las veladas musicales que se daban en Barcelona por el 'Ateneo Libre', en noviembre y diciembre de 1878". Baltasar SALDONI, "Diccionario biográfico-bibliográfico de efemérides de músicos españoles", Madrid: 1881, Tomo IV, p 253, edición facsímil e índices por Jacinto TORRES, Madrid: Centro de Documentación Musical, 1986

5. Esta "Serenata española" para piano consta como desaparecida en los listados de obras de Enrique Granados.

6. Miriam PERANDONES, "Correspondencia epistolar (1892-1916) de Enrique Granados", Barcelona: Editorial Boileau, 2016, p 29, n 2.

7. Felipe Espino Iglesias (Salamanca: 26 de mayo de 1860-Madrid, 1916), compositor, pionero del orfeonismo castellano y profesor de piano en la Escuela de sordomudos y del Conservatorio de Madrid. Su obra más difundida fue el 'Minueto en re bemol para piano'. "En octubre de 1879 fue matriculado como alumno en la 'Escuela Nacional de Música' en la clase de piano, y en los concursos públicos de dicha enseñanza efectuados en el mismo establecimiento en junio de 1880 obtuvo el primer premio, siendo discípulo del Sr. Compta". Baltasar SALDONI, "Diccionario biográfico-bibliográfico de efemérides de músicos españoles", Madrid: 1880, Tomo II, p 48, edición facsímil e índices por Jacinto TORRES, Madrid: Centro de Documentación Musical, 1986

Comentarios

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13/04/2018 11:26:17

Te falta al menos un concierto, de carácter privado: 20 de octubre de 1899, velada concierto en el salón del Balneario Blancafort de La Garriga, provincia de Barcelona. Interpreta obras de Saint-Saëns, Wolf y Heller. En el concierto interviene también la cantante Dolors Feliu. También interpretó a cuatro manos, junto con Pepita Conde, hija de su mecenas, un galop de Ketterer (el mismo seguramente que les hacía estudiar Joan Baptista Pujol en su academia).

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13/04/2018 11:26:53

1889, disculpa, no 1899, 20 de octubre de 1889

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