España - Andalucía

Soberbio Hope

José Amador Morales

miércoles, 31 de enero de 2018
Sevilla, viernes, 19 de enero de 2018. Teatro de la Maestranza. Leonard Bernstein: Serenade para violín solista, cuerda, arpa y percusión “Sobre el Simposio de Platón”. Ludwig van Beethoven: Las ruinas de Atenas, op.113. Franz Joseph Haydn: Sinfonía nº22 en Mi bemol mayor “El filósofo” Hob.I:22. Daniel Hope, violín. Real Orquesta Sinfónica de Sevilla. John Axelrod, director musical.
Daniel Hope © Wikipedia, 2016

La Real Orquesta Sinfónica de Sevilla nos presentaba, en su quinto concierto de abono de esta temporada, un programa a medias interesante y desigual. No es la primera vez que desde aquí nos preguntamos con extrañeza acerca de la irregularidad de los conciertos de abono del conjunto sevillano, no sólo en cuanto al repertorio seleccionado -que podría tener su aliciente y, de hecho, así suele suceder- sino por la mera duración de los mismos, que puede oscilar entre las tres horas (recordemos el, por otro lado excelente, programa Strauss del pasado mes de mayo) o los apenas sesenta minutos de música del que hoy comentamos. Igualmente, la oferta de nuevas obras y compositores no muy conocidos debería hacerse también con el tacto suficiente para atraer o no desencantar a un público siempre fiel a sus clásicos populares, máxime en los lugares de tradición sinfónica relativamente reciente.

En esta ocasión, lo singular también fue la propia disposición de un programa cuya “perla” se encontraba justo al inicio. La sugerente obra de Bernstein, bajo el título Serenade para violín solista, cuerda, arpa y percusión “Sobre el Simposio de Platón”, esconde lo que viene siendo todo un suculento concierto para violín y orquesta, con todas las particularidades que tal forma musical puede llegar a presentar en pleno siglo XX. Fue ofrecida aquí en una soberbia interpretación a cargo de Daniel Hope cuyo violín, de sonido poderoso y penetrante pero no exento de sutileza, se imbricó a la perfección con la orquesta hispalense. Además la química con Axelrod fue evidente en una lectura de gran calado expresivo. El público, asombrado ante lo que sin duda ha sido uno de los mejores violinistas que han visitado la ciudad en los últimos años, fue obsequiado por parte del sudafricano con una obra paradigmática del bariolage barroco de Von Westhoff, músico que influiría en Bach, particularmente en lo que respecta a sus obras para violín solo.

Después de esto, la segunda parte bajó bastante en intensidad, comenzando con una obertura de Las ruinas de Atenas de Beethoven en general algo insulsa, y continuando con la Sinfonía nº22 de Haydn algo carente de chispa y humor en el concepto y demasiado afectada en la interpretación, aunque con una respuesta imponente de la sinfónica hispalense, especialmente en lo que respecta a la sección de viento.

Comentarios

Para escribir un comentario debes identificarte o registrarte.