Discos

Milica Đorđević, mujer, compositora

Paco Yáñez

jueves, 8 de marzo de 2018
Milica Đorđević: The Death of the Star-Knower - petrified echoes of an epitaph in a kicked crystal of time I & II; Phosphorescence; ...würde man denken: Sterne; How to evade?; Do you know how to bark?! non-communication for solo contrabass 2.2.1; Manje te u majke groze; FAIL. Truike van der Poel, mezzosoprano. Teodoro Anzellotti, acordeón. Peter Veale, oboe. Christine Chapman, trompa. Marco Blaauw, trompeta. Bruce Collings, trombón bajo. Hannah Weirich, violín. Francesco Dillon, violonchelo y electrónica en vivo. Florentin Ginot, contrabajo. Arditti String Quartet. Ensemble Musikfabrik. Johannes Schöllhorn, director. Frank Kämpfer, productor. Ernst Hartmann, Hendrik Manook, Michael Morawietz, Wolfgang Rixius y Gunther Rose, ingenieros de sonido. Un CD DDD de 67:18 minutos de duración grabado en la Deutschlandfunk Kammermusiksaal de Colonia (Alemania), los días 11, 12, 13, 18 y 19 de marzo, 23 de abril y 1 de diciembre de 2016. Wergo WER 6422 2.

La lucha por la equiparación de los derechos civiles de la mujer en las sociedades occidentales (pues en otros muchos contextos geopolíticos esta reivindicación se ve dificultada por un estatus de la mujer que poco difiere del que padecía en nuestra Edad Media) ha vivido a lo largo de los últimos meses una poderosa reactivación, con un golpe sobre la mesa a escala planetaria que se centra, de un modo muy especial, en la denuncia de esas dos lacras sociales que son el acoso sexual y la discriminación laboral por motivo de género. A ello podríamos sumar el relegamiento de la mujer en la escena cultural, algo de lo cual la exigua presencia de compositoras en las temporadas orquestales es un triste ejemplo que en Mundoclasico.com hemos venido denunciando desde hace décadas. Ya que tan difícil es influir en la programación de nuestras anticuadas y testosterónicas orquestas (al menos, por los carteles de sus conciertos; no tanto, en sus plantillas instrumentales, aunque si pensamos en la dirección musical de las mismas nos encontramos con análoga discriminación), en la sección discográfica de nuestro diario (menos dependiente de tan reaccionario y caprichoso panorama como el de nuestros auditorios) cumplimos con lo que creemos deber cívico de dar periódicamente voz a las excelentes compositoras de las que disfrutamos en el siglo XXI. Si hace un mes nos visitó la compositora israelí Chaya Czernowin por medio de su último y magnífico compacto para el sello Wergo (WER 7355 2), hoy es la serbia Milica Đorđević (Belgrado, 1984) quien se acerca a nuestra sección discográfica, igualmente con un interesantísimo monográfico publicado por Wergo, en esta ocasión dentro de su serie Edition Zeitgenössische Musik, disco en el que nos reencontramos con algunas de las piezas de Đorđević que ya habían sido reseñadas en Mundoclasico.com, como la potente y transcultural FAIL (2010)...

...de FAIL (2010), partitura para violonchelo y electrónica en vivo, dimos cuenta en octubre de 2012, tras su programación en el marco del ciclo Música y arte. Correspondencias sonoras, en el que Vertixe Sonora Ensemble incluyó una obra que entonces calificamos de «auténticamente alla Hendrix». Es FAIL una reflexión de inspiración beckettiana sobre el fracaso y la tenacidad, de la que afirma su creadora que en ella aborda los procesos que devienen fallo, a pesar de lo cual, los reiniciamos una y otra vez, precipitándonos al error y a niveles de mayor de frustración existencial; si bien, a la par, abriendo un posible motor de renovación y desarrollo: un fracaso, así pues, potencialmente extendido ad infinitum que constituye otra forma de concebir y habitar el tiempo (tema central en aquel concierto de Correspondencias sonoras). Sin embargo, tanto en 2012 como ahora no podríamos decir que, como propuesta musical, FAIL constituya fracaso alguno, con su plétora de efectos extendidos en pos de una profunda exploración del violonchelo en prácticamente todos sus registros, convocando reminiscencias estilísticas que van del folclore balcánico al rock progresivo, si bien ninguno de estos estilos se llega a afianzar con supremacía, chocando entre sí de forma violenta a lo largo de los 7 minutos que dura la pieza en esta versión; algo que se complejiza y adquiere mayor impacto por una amplificación del violonchelo que se entrecruza con la electrónica y sus paisajes sonoros, también abigarrados y superpuestos: capas en constante pugna y 'fracaso' sonoro (desde luego, más en lo conceptual que en la realización artística de la página). Ambos mundos, el acústico amplificado y el electrónico, confluyen y se separan, se interpelan y provocan, buscan espacios de convergencia y personalidad discrepante, hasta un crescendo final marcado por la distorsión, ya en un terreno calificable hasta de hardcore: rotundo, mestizo y brutal. Si en Santiago de Compostela era el violonchelista alemán Thomas Piel quien interpretaba FAIL, en este compacto del sello Wergo es el italiano Francesco Dillon quien da cuenta de la partitura. Frente a la más hercúlea versión de Piel, de virulenta garra y un sentido de la progresión dramática implacable, tendiendo la partitura como un gran crescendo de tensiones acumuladas, Dillon recrea la obra de un modo más delicado, deteniéndose en cada uno de estos procesos encaminados al fallo y desgranando sus partículas sonoras con más mimo y detalle, aunque, en global, su interpretación resulte menos robusta y arrebatadora.

También visitó en su día las páginas de Mundoclasico.com la partitura para acordeón solo ...würde man denken: Sterne (2015), si bien entonces, al reseñar la edición fonográfica de las Wittener Tage für neue Kammermusik 2015, la conocimos por su denominación en serbio: ...mislio bi čovek: zvezde (2015), algo que cobra mayor sentido si pensamos que para Milica Đorđević el sonido de este instrumento está íntimamente asociado al folclore de su tierra natal. En ello redunda este nuevo registro del acordeonista Teodoro Anzellotti (músico que estrenó la partitura en Witten), que nos hace afirmar de ...würde man denken: Sterne lo mismo que habíamos expuesto sobre FAIL: el hecho de tratarse de una partitura mestiza con una fuerte influencia tanto de la mencionada música popular balcánica como de las estéticas urbanas de la segunda mitad del siglo XX, del rock, específicamente; máxime, si esta página se ejecuta como lo hace el acordeonista italiano. Ahora bien, en esta nueva grabación en estudio para el sello Wergo no escuchamos una interpretación tan radical como la del estreno en Witten, lectura en la que Anzellotti convertía su acordeón en toda una explosión de registros, con gran trabajo de un fuelle que concentraba un abigarrado crepitar de procesos de hibridación entre lenguajes armónicos y ruidistas. Esta nueva versión es, como ocurría entre las antes citadas de FAIL, más atenuada y refinada, pero también más apagada, por lo que me quedaría con la más viva y rotunda grabación del estreno. Ello no quita el que volvamos a encontrar sus clústers de gran amplitud: otro de los procesos recurrentes en una obra que también concita reminiscencias de la electrónica (aquí sólo evocada como sonoridad) y un mayor 'clasicismo' en la exposición de las alturas: dualidad arquetípica en la estética de la compositora serbia. Otra presencia, ésta más intercultural, se hace explícita en las regiones más agudas de dichos clústers, que evocan a un shō japonés cuyas cañas de bambú parece transubstanciar Anzellotti en el fuelle de su instrumento, rubricando una interpretación repleta de ecos y caminos abiertos hacia la profusa complejidad de la música actual.

Más allá de las dos piezas que ya habíamos reseñado en Mundoclasico.com, la partitura que abre este compacto es The Death of the Star-Knower - petrified echoes of an epitaph in a kicked crystal of time I & II (2008-09), página para cuarteto de cuerda cuyos primeros compases guardan cierta similitud con los clústers de inspiración nipona que habíamos escuchado en ...würde man denken: Sterne. Ese agudo crepitar desde el que nace el cuarteto podría ser, igualmente, un acompañamiento musical idóneo para alguno de los lienzos estrellados de Vincent van Gogh, si bien la materia sonora pronto pasa de un centelleo puntillista a un continuo fluir por estados que diría más próximos a lo plasmático. Milica Đorđević apela constantemente a nuestra percepción atenta en The Death of the Star-Knower por medio de una inestabilidad endiablada en técnicas, estilos y profusión de unos motivos que apenas brotan ante nuestros oídos para desparecer. Es de ahí de donde proviene la sensación de escuchar muchas partituras implosionadas en una misma, en la que chocan entre sí desde diversos puntos de partida. Los intérpretes también se benefician de amplios márgenes de libertad, y ello es utilizado por el Arditti Quartet para dejarnos una lectura de una heterogeneidad apabullante: prácticamente un catálogo del cuarteto de cuerda contemporáneo concentrado en los 15:51 minutos que dura la que es la partitura más extensa de este compacto.

Si pensamos en un título (a menudo tan imaginativos en Đorđević) como Do you know how to bark?! non-communication for solo contrabass 2.2.1 (2010-11), nos podríamos imaginar a un contrabajo aislado, ladrante y desaforado, con un impulso atávico y animal. Algo de ello hay en no pocos compases de la obra, cierto es, pero lo que escuchamos en esta partitura al contrabajista francés Florentin Ginot es un detallado estudio de su instrumento; de nuevo, y como es habitual en la compositora balcánica, dando salida a una estética que es fusión de un lenguaje armónico tradicional y de técnicas ruidistas extendidas. En Do you know how to bark?!, este universo ruidista se asocia, fundamentalmente, a un registro grave realmente cavernoso, así como a las diversas acciones percusivas con la que se golpea la caja del instrumento, además de los violentos pizzicati, dobles cuerdas atacadas con fortísima presión de arco, etc. Como una isla en medio de tan desaforado conjunto de técnicas virulentamente abrasivas, se erige un asomo melódico que, en el registro agudo, nos muestra a un contrabajo hasta aflautado, de un insospechado lirismo, evidenciando esos mundos contrapuestos sobre los que reflexiona de forma recurrente la compositora serbia en este compacto, buscando no tanto su enfrentamiento, como sus puntos de encuentro.

Tal y como señala Barbara Eckle en sus estupendas notas, Milica Đorđević es una creadora que trabaja de forma abierta y consciente con los recursos (y hasta los clichés) impostados por la tradición a lo largo de los últimos siglos en los instrumentos europeos, sin por ello sentir ningún tipo de 'culpabilidad' o angustia por una supuesta influencia o 'encarcelamiento' en el canon. How to evade? (2011) repiensa esta reclusión a través de un lenguaje plagado de lugares comunes, así como medita sobre la posibilidad de rehuir los tópicos para construir nuevas formas de expresión (aunque, retomando el discurso conceptual de FAIL, se acabe recalando en el fallo y no se encuentre un camino explícito de evasión, cuando menos evidente, más allá de la fusión tímbrica y del punto de encuentro final -¿podría tal recurrencia en la necesidad de concordia ser derivada del pasado bélico vivido por la compositora en la desmembrada Yugoslavia de su niñez?-). Así, en el violín escucharemos todo tipo de arquetipos, como un acusado vibrato, unas líneas melodiosamente cantables, o el virtuosismo consustancial a este instrumento en la tradición europea. Mientras, el oboe nos conduce a un mundo bucólico y pastoril propio del corno inglés (sugiere Eckle que cercano al de este instrumento en el Tristan wagneriano). Desde cada una de sus voces independientes como timbre, técnica, historia y recursos característicos, ambos instrumentos se van interpelando y entremezclando para dar lugar a una masa en el registro agudo que es el resultado de su síntesis tímbrica: momento que alcanzamos apenas cual destello tras la inquieta y febril interpretación del oboísta Peter Veale y de la violinista Hannah Weirich.

En este compacto que hoy reseñamos, la página de mayor orgánico instrumental (a pesar de que la conformen tan solo voz solista y cinco músicos) es Manje te u majke groze (2011), título que podríamos traducir como Un horror menos para tu madre. Estamos ante un pequeño monodrama de apenas 8 minutos de duración inspirado en la obra del poeta serbio Vasko Popa, un escritor que ya había inspirado -aunque de un modo más vago- el cuarteto de cuerda The Death of the Star-Knower. Aquí, los vínculos con Popa son más directos, pues Manje te u majke groze toma su texto del ciclo poemático Vrati mi moje krpice, por lo que la traslación entre la prosodia del poema y la música de Đorđević se hace explícita a través de una palabra recitada por la voz de la mezzosoprano Truike van der Poel, acompañada en este registro por el acordeonista Teodoro Anzellotti y el Ensemble Musikfabrik, todos ellos dirigidos por Johannes Schöllhorn. Manje te u majke groze aborda los efectos perniciosos y enquistados de un amor pasado, cuyo poso sigue pudriendo el alma de la mezzosoprano en la lectura de este monodrama, progresivamente lanzada, desde el parlato inicial a una serie de figuraciones guturales que muestran su corazón gangrenado. Instrumentalmente, el quinteto de acordeón, clarinete bajo, violín, viola y violonchelo también muestra una evolución que es correlato del viaje (más bien, descenso a los infiernos) de la voz poética, desde un comienzo más tierno y ligado en sus glissandi y escritura microtonal, hasta un final marcado por la rabia, la desesperación y un vibrato extendido que expone esa crispación tensa casi sintetizando, como apunta de un modo muy interesante Barbara Eckle, una segunda voz: la de la persona interpelada en la rabia final de la protagonista.

Por último, la obra más reciente del compacto, Phosphorescence (2014), trío de metales que recibe una magnífica lectura a cargo de Marco Blaauw, trompeta; Christine Chapman, trompa; y Bruce Collings, trombón bajo. En las restantes partituras, las cuerdas tenían un especial protagonismo, mientras que aquí Đorđević se mueve a un terreno más homofónico en el que, precisamente, hace surgir la música desde un arranque de síntesis que aún amalgama más a los tres metales, resplandeciendo sus unísonos como una de las fosforescencias que dan título a la partitura. Los materiales son ahora más parcos y reiterativos, ampliados por la escritura microtonal de la serbia, pero dentro de una paleta tímbrica voluntariamente ascética. Poco a poco, desde esa unión inicial se va definiendo en el trío la personalidad de cada metal (en un proceso inverso al que habíamos escuchado en el dúo How to evade?), así como los contrastes rítmicos entre ellos, por lo que, aunque desde conceptos compositivos y estructuras musicales muy diferentes, Phosphorescence acaba adquiriendo un halo netamente xenakiano; aunque por cierto sentido del humor y carácter teatral, la impronta del último Stockhausen tampoco sería menor.

Las grabaciones de estas siete lecturas son muy notables, primando en todas ellas un gran refinamiento en el que, sin embargo, se podría echar en falta algo más de la amplitud y el rango que conocemos, por ejemplo, en la toma en vivo de ...würde man denken: Sterne presente en la edición fonográfica de las Wittener Tage für neue Kammermusik 2015. A pesar de que esa carnalidad y primer plano beneficiaría a las partituras solistas, en las de ensemble ello propicia una gran transparencia, lo que se agradece de un modo especial en obras como la histriónica Manje te u majke groze. La presentación del compacto es la típica de la serie Edition Zeitgenössische Musik, en la que Wergo ha incluido este lanzamiento, como parte del amplio retrato fonográfico de las nuevas generaciones de compositoras y compositores que esta edición supone. Se incluyen, además, notas de Barbara Eckle para desentrañar las rutas musicales de Milica Đorđević desde sus raíces serbias hasta la prolija presencia de las últimas tendencias internacionales sintetizadas en buena parte de las muy atractivas partituras aquí recogidas.

Por tanto, una nueva muestra, en tan significativa fecha como la de este 8 de marzo en el que celebramos el Día Internacional de la Mujer, del enorme talento que despliegan las compositoras en el ámbito musical, aquí especificado en una de las muchas voces que pide, desde la calidad y la excelencia que nos regala Milica Đorđević, una mayor presencia sobre nuestros escenarios, en nuestras respectivas discotecas y en nuestra consideración de la realidad artístico-cultural como un ámbito social en el que hemos de erradicar cualquier discriminación por razón de género.

Este disco ha sido enviado para su recensión por Wergo.

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