Bélgica

Una bailaora con ganas de llegar más allá

Ruth Prieto

lunes, 12 de marzo de 2018
Bruselas, sábado, 3 de marzo de 2018. Bozar, Henry Le Boeuf Hall. Divino amor humano. La Moneta: idea, dirección, danza y recitación. Coreografía: La Moneta y Raimundo Benítez. Dirección musical y guitarra flamenca: Luis Mariano. Músicas de: Luis Mariano, Yorrick Troman y Paco Luque. Guitarra eléctrica: Paco Luque. Violín: Yorrick Troman. Cante: María la Manzanilla. Compás, palmas y zapateo: Raimundo Benítez y Aroa Palomo. Iluminación: Diego Padín y Juan Miguel Comba. Vestuario: José Tarriño. Regiduría: Tere Vílchez. Sonido: Antonio Pérez. Producción: Raúl Comba. Bruselas Flamenco Festival 2018.
La Moneta © Antonio Conde

He visto muchas ovaciones en el Bozar, pero pocas como la que recibió La Moneta en el Festival Flamenco de Bruselas, donde presentó su espectáculo Divino Amor Humano, estrenado el pasado Festival de Jerez del 2017. Un mestizaje flamenco y contemporáneo de danza, poesía, escenografía y baile. 

Sobre poemas de Santa Teresa de la Cruz, Fuensanta “La Moneta” ha entretejido una puesta en escena poética, un espectáculo muy personal donde ella dirige, recita, declama, actúa, zapatea y baila, sobre todo baila. Acompañada de la guitarra flamenca, del muy bien escogido sonido del violín que se ajusta a ella como un traje a medida, de la guitarra eléctrica que presenta momentos de una gran belleza contemporánea y de las voces, la palmas y el compás de Aroa Palomo, María la Manzanilla y Raimundo Benítez, quienes junto a La Moneta forman un afinado instrumento de percusión, el conjunto es espectacular.

Divino Amor Humano tiene por supuesto una base flamenca, pero transita más allá en aspectos interpretativos, y atrevimientos musicales por momentos de mucha creatividad. La Moneta parte de Santa Teresa pero lejos de plantear un retrato historicista de la Santa, con su propuesta Divino amor humano, toma varios poemas como punto inspirador de partida y crea una propuesta poética y musical cuya coherencia reside en el saber hacer de La Moneta y en el arte sublime de su zapateado. Al final danza, verso y personaje en un contexto flamenco y a la vez arriesgadamente contemporáneo se entrelazan con una naturalidad en la que parece que Santa Teresa siempre fue flamenca y fan absoluta de Fuensanta.

Aunque en algunos momentos se agradecería la mano experta de una mise en scène más actoral y de mayor experiencia, el espectáculo es dinámico, interesante, creativo, moderno y respetuoso con la base flamenca. Hay mucho amor, investigación y trabajo en lo que hace Moneta y se nota.

La Moneta se arriesga y gana en matices, en lecturas diferentes más allá de la lectura flamenca, en expresividad y nos descubre a una bailaora con ganas de llegar más allá, de no ceñirse a los de siempre, de bailar los palos y más que los palos.

El Bozar, lleno, en pie y aplaudiendo a ritmo de palmas. Sin duda apetece verla más, repetir y seguirle la pista. Saque sus libretas y apunten este nombre: Fuensanta La Moneta. 

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