España - Cataluña

Chénier sin divos

Jorge Binaghi
lunes, 26 de marzo de 2018
McVicar: Andrea Chenier © A. Bofill, 2018 McVicar: Andrea Chenier © A. Bofill, 2018
Barcelona, jueves, 22 de marzo de 2018. Gran Teatre del Liceu. Andrea Chénier (Milán, 28 de marzo de 1896). Libreto de Luigi Illica. Música de Umberto Giordano. Dirección escénica: David McVicar (repuesta por Marie Lambert). Escenografía: Robert Jones. Vestuario: Jenny Tiramani. Intérpretes: Jorge de León (Andrea Chénier), Julianna Di Giacomo (Maddalena di Coigny), Michael Chioldi (Carlo Gérard), Francisco Vas (L’Incredibile), Gemma Coma-Alabert (Bersi), Sandra Ferrándezo (Contessa di Coigny). Elena Zaremba (Madelon), Fernando Radó (Roucher), Manel Esteve (Mathieu), Toni Marsol (Fléville) y otros. Coro (maestra: Conxita García) y orquesta del Teatre. Director: Pinchas Steinberg
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Luego de las tres funciones con Kaufmann volvimos a la normalidad (raro decir esto, especialmente hoy y aquí) con dos tenores y en algunas funciones otro reparto parcialmente distinto. No vi a Antonello Palombi, que era el único cambio en algunas representaciones, pero si vi la compañía nueva y no sólo en los tres papeles principales. A esa me refiero ahora, que sin llegar al lleno completo tuvo un buen nivel de asistencia, un público interesado y aplaudidor aunque no en las medidas de aquella primera función (y, por lo que se dice, de las otras dos).

El primer comentario que se me ocurre es por qué, como sucede en otros teatros, no se da también la oportunidad a otro director de mostrar sus capacidades. Y no tengo nada contra Steinberg, que siguió, como el coro y la orquesta, por los senderos señalados en la crítica anterior. Tampoco hay nada que agregar sobre el montaje de McVicar, que sigue estando bien y punto….

Los nuevos ‘comprimarios’ fueron buenos. Y si Coma-Alabert hizo una correcta Bersi sin mucho relieve, fue en cambio de gran nivel la Madelon de Zaremba, una mezzo a la que pocas veces se le ha reconocido la importancia que merece, no sólo en repertorio ruso, y que demasiado temprano ha empezado a cantar roles característicos (cuando hay otras mezzos que por empezar nunca habrían debido llegar a más que eso y siguen ocupando primeros lugares).

Los otros se mostraron mucho más tranquilos, aplomados y afortunados que en su primera aparición, en particular en el caso de Ferrández y sobre todo Marsol, que dio inusual relieve a Fléville.

De los demás, cabe destacar que nuevamente cumplieron de forma más que buena Radó y Vas. En cambio Esteve exageró mucho su Mathieu, no sé si porque vocalmente no se encontraba en tan buena forma.

Jorge de León había saltado a la notoriedad pública e internacional con este mismo papel hace años en el Real de Madrid. Hoy la voz sigue teniendo importancia y mordente, pero la emisión es constantemente forzada, algún ataque comprometido gritado sin contemplaciones, las notas sostenidas no exhiben demasiada firmeza, hay oscilaciones en la afinación, y hablar de fraseo o recurso a la media voz parece de otra galaxia. El actor es discreto.

Julianna Di Giacomo, de figura nada ideal y elemental como actriz, puso de relieve en cambio un material vocal de primer orden y absolutamente adecuado para la vocalidad de la parte: agudos seguros, graves naturales, homogeneidad de los registros y buenos piani (algún tremolo en estos podría corregirse sin mayor trabajo). Obtuvo el mejor aplauso con su interpretación de ‘La mamma morta’, en estrecha competición con el que obtuvo Michael Chioldi tras su versión de ‘Nemico della patria’. Este barítono procedente de los EEUU (que parece más joven que lo que realmente es) exhibió un volumen fuera de serie, con un excelente agudo (y se empeñó en que notáramos ambas cosas…No haría falta que insistiera tanto); en cuanto al grave es menos bello, pero, sobre todo, más de una vez engolado. En general parece mirar a modelos formidables del pasado (incluso reciente) de su país, que tan pródigo ha sido al darnos a Tibbett, Warren, McNeil, e incluso a Merrill o Milnes (no veo que su nombre figure -al menos recientemente y en papeles de importancia- en el Met, donde hay colegas de cuerda nativos bastante mediocres) aunque debería hacerlo más atentamente. Como intérprete es elemental pero eficaz. Y colorín colorado, este Chénier se ha acabado…

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