España - Castilla-La Mancha

Estreno del Magnificat de Colomer

Ainhoa Uria
jueves, 24 de mayo de 2018
 Juan José Colomer © 2018 by Santiago Torralba Juan José Colomer © 2018 by Santiago Torralba
Cuenca, miércoles, 28 de marzo de 2018. Teatro-Auditorio. Magnificat de Juan José Colomer, (estreno absoluto, encargo de la SMR). Misa nº2 en mi menor, WAB 27, versión de 1882, de Anton Bruckner. Coro RTVE, Spanish Brass: Carlos Benetó Grau (Trompeta), Juanjo Serna Salvador (Trompeta), Manuel Pérez Ortega (Trompa), Indalecio Bonet Manrique (Trombón), Sergio Finca Quirós (Tuba). Coro RTVE. Solistas y profesores de la Orquesta Sinfónica de RTVE. Dirección: Javier Corcuera. KA Music Publishing. Aforo: 736. Asistencia: 33%. 57 Semana de Música Religiosa de Cuenca (SMR). Concierto en colaboración con Globalcaja
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Como viene siendo habitual, a lo largo de la SMR de Cuenca se estrena una obra de encargo y este año fue elegido Juan José Colomer para ello. El compositor Juan J. Colomer, poseedor de numerosos galardones, ha estrenado con gran éxito sus obras en los cincos continentes. Ha recibido encargos del International Horn Symposium, el Centro de Música Contemporánea (CDMC) de España, International Philip Jones Competition (Guebwiller, Francia), el Instituto Valenciano de la Música (IVM), el Teatro Real de Madrid y Spanish Brass. Colabora con artistas como James Levine, Plácido Domingo, Christian Lindberg, Vjekoslav Sutej, José Carreras y con la Orquesta de Jóvenes Simón Bolívar, Sinfónica de San Francisco, Sinfónica de Viena, Orquesta de Paris, Orquesta Nacional de España, Orquesta y Coro de La Arena de Verona, Orquesta de Castilla y León, Orquesta de la Comunitat Valenciana (Les Arts), etc. 

El Magnificat es un canto litúrgico de las horas de Vísperas con letra de San Lucas (1, 46-55), que basa su texto en el momento de júbilo de María por estar embarazada de Jesús después de la anunciación del Arcángel san Gabriel. El Magnificat de Colomer es una obra compuesta sobre una María cubista, con todas sus emociones representadas en el mismo plano. En palabras del compositor: “... Para esta nueva lectura de la obra, me he centrado en la vertiente personal de la mujer casi niña que, en el momento en que pronuncian en el Evangelio de Lucas los versos del Magnificat, se siente ensalzada y dichosa, pues va a alumbrar a Dios. Sin embargo, esa entrega total que la hace sentirse “bienaventurada”, tal vez deja de lado el dolor que los acontecimientos futuros van a generar...” .

A ambos lados del escenario se proyectaba el logotipo de Globalcaja con cuya fundación se contaba como colaboración para este estreno. El quinteto Spanish Brass se situó entre Corcuera y el coro de RNE y comenzó a sonar la obra, que por sus características psicológicas estaba planteada con matices dinámicos fuertes y con muchas texturas diferentes aplicadas a un discurso figurativo. Empezando con el número 1, Magnificat anima mea, se presentaron ambos conjuntos y dejaron a la vista sus características; el quinteto, que en este número tiene una intervención muy bella, durante la obra adopta diferentes funciones, creando timbres diferentes con cuerdas del coro y en diferentes agrupaciones, no obstante, en algunos momentos la elevada intensidad que alcanzan los metales graves tapará por momentos las líneas vocales. Coloraturas, pasajes fugados, sensaciones de tensión generadas por microtonos continuos en el Et santum, tesituras muy agudas del Fecit Potentiam con contrapunto de los Spanish Brass, avanzando con la adrenalina del Suscepit Israel. Está escrita para coro mixto y quinteto de metal con diez números, más el cierre del ciclo con Magnificat de nuevo después de todo el proceso de la obra, y bordado con un sorpresivo Gloria en el que el Maestro Corcuera, hábilmente, cambia de un fortísimo a un pianissimo en muy breve espacio de tiempo cerrando este profundo y moderno concepto de María, como centro de dicha y sufrimiento por ser la madre de Jesús.

 

Franz-Josef Rudigier solicitó la composición de la Misa nº2 en mi menor a Anton Bruckner para celebrar la construcción de la capilla votiva de la nueva catedral de la Inmaculada Concepción, el templo más grande de Austria y su estreno en su versión definitiva se hizo el 4 de octubre de 1885 en la vieja catedral de Linz bajo la dirección de Adabert Schreyer. 

En su primer número entran las cuerdas femeninas con la antigua oración Kyrie eleison, dando el relevo a las masculinas con una afinación muy fina ya que cuando toman presencia los metales, a pesar del riesgo, la combinación de ambas agrupaciones resulta placentera hasta el final del número, que se cierra de forma muy delicada. En comienzo del Gloria, el tenor solista saca un diapasón que lleva consigo para coger el tono del solo a modo de introducción de Et in terra pax. En el Credo, en una melodía apoyada en la primera de cada dos, se inicia una subida y una bajada preciosa antes del Iudicare vivos et mortuos. Antes del Agnus Dei el coro se sienta por segunda vez para abordar, con un buen fiato, los agudos prolongados del final de la obra. Un trabajo con una armonía preciosa en la que conviven tanto elementos antiguos, frases gregorianas y unísonos como discursos románticos, con una amplia variedad de recursos que hacen de él una audición interesante. 

La interpretación de las obras fue muy alta en intensidad y sensorialmente, pero al mantenerse en el forte durante tanto tiempo no dejaba descansar las emociones, el sentir tanta tensión durante todo el concierto creaba una electricidad constante que restaba emoción. Verdaderamente, todas las situaciones requieren de un respiro para que su brillo pueda ser valorado en todo su esplendor. 

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