Alemania

Belcanto para gozar

J.G. Messerschmidt

lunes, 28 de mayo de 2018
Múnich, viernes, 13 de abril de 2018. Teatro Gärtnerplatz. María Estuardo, tragedia lírica con música de Gaetano Donizetti y libreto de Giuseppe Bardari. Dirección escénica: Michael Sturmiger. Vestuario y escenografía: Andreas Donhauser y Renate Martin. Reparto: Jennifer O’Loughlin (María), Nadja Stefanoff (Elisabetta), Lucian Krasznec (Roberto), Levente Páll (Talbot), Matja Meic (Cecil), Elaine Ortiz Arandes (Anna). Coro y Orquesta del Teatro Gärtnerplatz. Dirección del coro: Felix Meybier. Dirección musical: Anthony Bramall.
Maria Stuarda según Sturmiger © Christian Pogo Zach, 2018

El Teatro Gärtnerplatz ha presentado una nueva producción de María Estuardo de Gaetano Donizetti. Aunque el belcanto no es el punto fuerte en la tradición de esta casa, esta producción puede considerarse como plenamente lograda y en algunos aspectos, modélica. La sobria dirección de actores de Michael Sturmiger se atiene respetuosamente al libreto y se limita a ofrecer un mínimo de acción dramática, acertada y muy bien dosificada, dejando a la música el protagonismo que le corresponde. Los trajes de Andreas Donhauser y Renate Martin sitúan la acción en el siglo XVI sin  caer en excesivos preciosismos historicistas; lo que es una pena es que en algunos casos se dejen llevar por la moda de los anacronismos (hombres con pantalones, algún traje vagamente ochocentista), sin que ello afortunadamente tenga demasiadas consecuencias.

La escenografía está formada por tres paredes transparentes montadas sobre una superficie giratoria. En realidad, no aporta nada, salvo una desagradable sensación de fría modernidad que desentona en esta clásica puesta en escena. Dadas las características de la escenificación, habría sido mucho mejor prescindir de todo decorado. 

En el plano musical, lo primero que debe resaltarse es el elegante trabajo de Anthony Bramall al frente de la orquesta. Los tiempos son siempre correctos, la dinámica siempre justa, el equilibrio de planos sonoros muy transparente. Las finuras de la partitura se manifiestan con la discreción necesaria, sin entorpecer en ningún momento la labor de los solistas. Las intervenciones del coro, dirigido por Felix Meybier, son especialmente felices: refinado, enérgico, siempre compacto y bien coordinado.

El elenco de solistas es igualmente afortunado. En el papel titular, Jennifer O’Loughlin muestra una voz lírica cálida, muy bien redondeada, sin durezas ni estridencias. Su interpretación es muy cuidadosa, cada nota está bien pensada y trabajada. La línea de canto es impecable, la musicalidad irreprochable. El fraseo está estupendamente matizado y la expresión es rica, variada y siempre acertada. 

Con un volumen mayor, más spinto y un hermoso timbre de voz, Nadja Stefanoff es una excelente Elisabetta. Su interpretación es realmente virtuosa y aúna a la perfección dramatismo y refinado belcanto. Estas dos intérpretes compiten musicalmente en su perfección de un modo ideal para la pieza.

Lucian Krasznec es un Roberto digno de ambas damas. Especialmente gratas son las intervenciones de Levente Páll, que construye un estupendo Talbot. Igualmente satisfactorias son las actuaciones de Matja Meic (Cecil) y Elaine Ortiz Arandes (Anna). 

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